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7. Conclusiones generales

1.-Desde la Antigüedad el vino ha estado asociado a fábulas, leyendas, Dioses y mitos. Su presencia en los rituales más ancestrales y las simbólicas asociaciones que ha generado a través del tiempo y de culturas diferentes forman hoy en día parte de lo que se ha dado en llamar la “cultura del vino”.
Aunque su carácter mítico parecía haberse atenuado en los últimos años, la sociedad actual más hedonista y consumista ha vuelto a revalorizar el producto apelando a aquellos valores imaginarios, pero no por ello, menos sugerentes que elevan el vino al altar de los dioses, haciendo de su disfrute una experiencia sensual y placentera sólo apta para paladares exquisitos. A esta tendencia no son ajenos los medios de comunicación, ni por supuesto la crítica enológica, que a través de su lenguaje, en ocasiones críptico y poético, sugiere al lector un paraíso de sensaciones tan deseables como a veces inalcanzables para el común de los mortales.

2.-Resulta muy difícil, por no decir casi imposible, deslindar con precisión algunas críticas de vinos con la propaganda. Esto es así debido a que estamos ante unas críticas que, posiblemente por mercantilismo, abundan exclusivamente en los elogios del producto.
Es necesario recordar aquí que Mary Luz Vallejo (1994:40) califica de estrategias ilícitas de persuasión las que utilizan un lenguaje subliminal, generalizaciones irreflexivas, distorsión de ideas o confusiones terminológicas.
Las críticas de vinos recogen muchas de estas perversiones argumentales que cita esta autora.

3.-Aunque a priori la crítica enológica o vinícola podría considerarse como un subgénero más de la crítica de consumo; un estudio detallado de los textos publicados por la prensa española nos lleva a afirmar que, salvo en el caso de el suplemento El Viajero, nos encontraríamos más bien con reseñas periodísticas, más o menos valorativas, que con críticas en el sentido estricto del término. La ausencia de elementos tales como la ficha técnica, o el predominio del estilo descriptivo sobre otro opinativo en el que se vierta un juicio taxativo sobre la conveniencia o no para el lector de acercarse a un determinado producto corroborarían esta apreciación.

4.-En cuanto que se difunde a través de medios de comunicación masivos, la crítica debe ser “de fácil inteligencia, ya que la mayoría de los lectores carece de información especializada”.
En la crítica de vinos no se cumple este precepto. Una característica básica de la crítica de vinos es el uso de tecnicismos que no son explicados al gran público. Tecnicismos que en muchos casos van acompañados de adjetivaciones exageradas, con lo que las características del producto suelen quedar aún más difuminadas. El resultado final es un texto difundido en medios masivos con un lenguaje de expertos y escasamente inteligible para el gran público.

5.-Todos los autores que han escrito sobre la crítica destacan la importancia del lenguaje utilizado. Para que llegue con eficacia al público, la crítica debe ser fluida. La crítica “no debe usar una terminología o fraseología técnica o demasiadas frases elevadas, sobre todo de naturaleza subjetiva. Si se usa una terminología técnica que resulte oscura, hay que explicarla o interpretarla para el lector”.
La crítica de vinos, en todos los autores estudiados, rompe con estas elementales recomendaciones. Está cargada de tópicos y no suscita la curiosidad del lector ni le ofrece pautas que le acerque al conocimiento del producto analizado.
La crítica de vinos, en contra de todo tipo de recomendaciones, está escrita sólo para expertos, con un lenguaje excesivamente cerrado y abstracto. El lenguaje no se utiliza para aclarar dudas al lector, sino para impresionarle a través de la pretendida erudición del autor.

6.-Otra característica de las críticas de vino es la ausencia de veredictos. Los autores huyen de la sentencia final y como mucho algunos establecen una evaluación de puntos como fórmula más cercana a una sentencia. Sin embargo, a pesar de esa referencia numérica, nunca hay una posición del autor sobre la validez del producto y su recomendación para adquirirlo o no.

7.-Hoy por hoy la crítica enológica todavía no ha llegado a las secciones diarias de los periódicos y todavía queda restringida a las páginas de servicios de los suplementos de fin de semana; normalmente, junto a textos dedicados a los viajes o a la gastronomía. La morfología, longitud, titulación y estilo de estos textos presenta enormes diferencias de unos casos a otros, hasta el punto de que resulta difícil poder mantener que nos encontremos en todos los casos ante el mismo tipo de género periodístico.

8.-La crítica de vinos que el diario El País hace en su suplemento El Viajero se centra fundamentalmente en caldos de Castilla-León 27%, Aragón 16% y Castilla la Mancha 14%. Llama la atención que a lo largo de 2003 este diario sólo dedique una crítica a los vinos de Rioja, por debajo de Navarra, Comunidad valenciana o Madrid.

9.-A diferencia del anterior, el Grupo Vocento en su cuadernillo de nombre El Semanal centra su atención en lo que a la crítica de vinos se refiere a La Rioja 24%, Navarra 16%, Castilla León 13% y Catalunya 9%. Este grupo mediático, que tiene sus periódicos “buques insignia” en el País Vasco, atiende con insistencia las críticas de los vinos de Rioja, unos vinos muy arraigados en toda la Comunidad Autónoma Vasca.

10.-Magazine, cuadernillo en el que el Grupo Godó, editor de La Vanguardia, tiene un peso fundamental, atendió fundamentalmente a los vinos de Catalunya 36%, Castilla y León 23% y La Rioja 18%. La crítica de vinos se centra así, sobre todo, en los caldos en los que los cuadernillos tienen más peso entre las audiencias.

11.-Otro tanto sucede con el suplemento Dominical. Este cuadernillo se distribuye fundamentalmente por rotativos del Grupo Z, entre los que destacan diarios de Catalunya, Castilla y León y Comunidad Valenciana. Los vinos más reseñados por este suplemento corresponden a Catalunya 29% y Castilla León 25%. Una vez más podemos comprobar que los vinos analizados corresponden a las áreas geográficas de difusión del medio.

12.-Al contrario de lo que sucede con la prensa en soporte papel, donde la crítica enológica no ha terminado de encontrar su lugar, viéndose desplazada a los cuadernillos y suplementos de fin de semana; Internet se está revelando como un excelente soporte tanto para la información como para la crítica vinícola. Buena prueba de ello son el elevado número de publicaciones online (algunas auténticos portales del vino, con posibilidad de adquisición de botellas) dedicadas a la divulgación de este producto.