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Dogmatismo

El pasado jueves 14 de febrero, El País publicó un artículo firmado por Carmen Pérez-Lanzac y titulado Cambio climático:¿la nueva religión?. La autora escribe que el cambio climático supone una nueva espiritualidad ecológica y que, a menudo, en los discursos sobre el cambio se utiliza un lenguaje mesiánico y unos métodos casi religiosos. Como ejemplo nos vale Al Gore y su sentido de misión, con abundantes metáforas de tipo evangélico sobre la lucha contra el cambio climático y a favor de las tesis ecologistas. Se buscan conexiones espirituales con la naturaleza, se habla de los pecados de la humanidad y del castigo que merece, se dice que hay que salvar al planeta, se excomulga o se llama herejes a los escépticos, etcétera, etcétera.
Quizá esta unión ecológico-religiosa venga de lejos y tenga raíces profundas, no sólo en nuestra educación basada en el cristianismo y en las nociones de pecado y castigo y virtud y salvación en las que nos han educado, sino en la propia enseñanza de las ciencias experimentales. En 2001, Rafael González del Solar y Luis Marone, investigadores del ECODES, en Mendoza, Argentina, ya avisaban de la “enseñanza dogmática de la Ecología”. En esta disciplina, como en muchas otras de las ciencias biológicas, los libros de texto y los enseñantes explican como hechos ciertos teorías e hipótesis inacabadas y, no sólo eso, además olvidan enseñar a sus alumnos el pensamiento crítico, esencial para la comprensión y el desarrollo de cualquier ciencia. La ciencia, sea la que sea, está permanentemente incompleta, y es la crítica la que provoca la búsqueda de nuevos conocimientos y el avance en la comprensión de la naturaleza. Los autores lo llaman, muy apropiadamente en este contexto, la”congelación” de la ciencia. Y esto es lo que falta en las discusiones sobre el cambio climático. El consenso, sobre todo a través del IPCC, es tan grande, que faltan disidentes que provoquen nuevos enfoques y avances en el conocimiento del clima del planeta. Curiosamente quisiera dedicar este texto a los pioneros en la investigación del cambio climático pues ellos abrieron nuevos campos al conocimiento, que es, precisamente, lo que ahora se echa en falta.

*González del Solar, R. & L. Marone. 2001. The “freezing” of science: Consequences of the dogmatic teaching of Ecology. BioScience 51: 683-686.
*Pérez-Lanzac, C. 2008. Cambio climático: ¿la nueva religión? El País 14 febrero.

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