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Los políticos políticamente correctos y el reciclaje

Mucho nos piden y pocos lo hacen. Debemos separar los productos de la basura doméstica en casa pero los ayuntamientos, empresas y comercios no lo hacen. Hace unos años, la prensa descubrió que el Ayuntamiento de Benidorm echaba al vertedero lo que recogía de los contenedores de papel, y hace todavía más años, prácticamente todas las pilas que se reciclaban en el País Vasco terminaban en un pabellón de un polígono industrial cercano a Vitoria. Quizá estas situaciones y otras parecidas se han solucionado, pero fuera del ámbito doméstico queda mucho por hacer en el reciclaje. Los políticos piden que reciclemos porque eso es lo que hay que pedir, porque eso es lo políticamente correcto. Pero también es políticamente correcto cumplir en casa de uno lo que se solicita de los demás. Sobre este tema, lean el artículo de Javier Rico publicado el 3 de noviembre en El País.

El reciclado se cumple en casa.
Los ayuntamientos, empresas y comercios mezclan sus residuos

Javier Rico – Madrid – El País – 03-11-2008

Cuando el Ayuntamiento de Madrid ponga en práctica el sistema de multas que pretende implantar a través de la nueva ordenanza de Limpieza de los Espacios Públicos y de Gestión de Residuos, deberá velar más por que no sea penalizado el propio consistorio, empresas y comercios que los ciudadanos, ya que éstos son los que más y mejor cumplen con la recogida selectiva. Según los datos extraídos de la encuesta sobre recogida y tratamiento de residuos urbanos de 2006 (año base) del Instituto Nacional de Estadística (INE), los desechos reciclados dentro del sistema de recogida selectiva (el usado mayoritariamente por los ciudadanos a través de los contenedores de vidrio, papel y envases) alcanza el 49,5%. Por el contrario, en el apartado de los residuos mezclados, la tasa se queda en el 6,8%. Buena parte de los desechos incluidos en este apartado corresponden a los derivados de la limpieza urbana, los generados en comercios, restaurantes y otras empresas (por ejemplo la construcción) y otros domiciliarios que no entran en el sistema actual de recogida selectiva.Así que las autoridades municipales tendrán que mirar también en otros cubos y contenedores de basura de mayor tamaño a la hora de empezar a multar y ponerse serios. Según la encuesta del INE, los desechos que entran en el sistema de recogida selectiva son poco más de 6,4 millones de toneladas, mientras que los mezclados se acercan a los 22 millones de toneladas.
Los resultados de la encuesta son cuestionados por la industria y los gestores de los residuos, por la metodología utilizada y por las cantidades finales. Comparadas con las cifras oficiales presentadas por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino en el borrador del Futuro Plan Nacional Integrado de Residuos 2008/2015, las del INE se van 4 millones de toneladas por arriba. Sin embargo, no difieren mucho en cuanto a las del tratamiento final que presenta el ministerio que dirige Elena Espinosa: “En 2006 se destinó al reciclado de materiales el 10% de los residuos urbanos recogidos (vidrio, papel, envases ligeros y puntos limpios), el 13% se sometió a tratamiento biológico, se incineró aproximadamente el 9% y acabó en vertedero del orden del 68%”.
Carlos Martínez, director general del Instituto para la Sostenibilidad de los Recursos-Club Español de los Residuos, es de los que cuestiona los datos del INE porque “incluyen la incineración con recuperación de energía dentro de la eliminación y no tienen en cuenta la gestión de muchos desechos que escapan al sistema de recogida implantado por los municipios”, sin embargo, entiende que para alcanzar el 50% de reciclado en 2020 que exige la nueva directiva europea y a la que se debe adaptar el plan español, no hay que apretar tanto las tuercas al ciudadano como “al comercio, la industria y grandes consumidores de envases y materia orgánica, como restaurantes, hoteles o colegios con comedores, que, de entrada, deben informar más sobre la generación y tratamiento de sus desechos, algo a lo que se verán obligados”.
Sara del Río, responsable de la campaña de Tóxicos de Greenpeace, coincide en señalar los residuos no reciclados que se acumulan en los comercios. Y consideran que no se deberían imponer multas en España porque, “lo primero es saber cuánto se genera y cómo se trata; lo segundo es obligar a los ayuntamientos a reciclar todo lo que deben, cosa que no hacen; y, por último, dejar de apostar por vertederos e incineradoras, que desincentivan las labores de prevención, reciclado y reutilización”.

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