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El año sin verano

Fue el 1816. El año anterior, 1815, después de siete semanas de erupciones, el 10 y el 11 de abril el volcán Tambora explotó. Tenía 4330 metros de altura y quedó en 2850 metros. Este volcán está en el sur de Indonesia, en la isla de Sumbawa, pero las cenizas producto de su explosión llegaron hasta la estratosfera y a más de 600 kilómetros de distancia y, en dos días, alcanzaron a todo el planeta; en Francia, en el otro lado del mundo, formaron una capa de 1 centímetro de espesor. La explosión, con la ceniza y las piedras que volaron desde el volcán, mataron a 12000 personas y, en algunas zonas, formaron capas de hasta 3 metros de profundidad. El sol se cubrió durante dos días, las cosechas se perdieron y, durante la siguiente estación, murieron 49000 personas de hambre. Y así, el año siguiente, 1816, fue conocido como “El año sin verano” en el hemisferio norte: fue frío y lluvioso en Estados Unidos y Europa, también se perdieron las cosechas y comenzaron las hambrunas. Además, Europa llevaba más de 20 años de guerras por todo el continente, lo que no ayudó en absoluto a la existencia de reservas de alimentos procedentes de años mejores.

Ese “Año sin verano” también llegó a España. Un equipo multidisciplinar de varias Universidades e instituciones de varios países, dirigido por Ricardo Trigo, de la Universidad de Lisboa, acaba de publicar un extenso trabajo sobre la influencia de este año tan especial en la Península Ibérica. Como en todo el hemisferio, el verano fue frío y húmedo; en la gráfica aparecen en las filas los años 1816, 1817 y 1818, y en las columnas los inviernos y veranos de esos años. En los mapas se representan las diferencias de temperatura con la media del periodo 1871-1900. Se demuestran temperaturas más bajas en dos o tres grados centígrados y, como se ve, en 1816, la imagen es azul para representar las temperaturas son más bajas. En ese verano la temperatura en Madrid no subió de 15 grados centígrados; en Monsserrat hubo nieve en otoño y el río Llobregat se heló; inclusó nevó en el centro de la Península el 16 de julio. Y hubo mala cosecha en 1816 y 1817, y comenzó la desnutrición, la hambruna, las enfermedades y las epidemias.
*Trigo, R.M., J.M. Vaquero, M.-J. Alcoforado, M. Barriendos, J. Taborda, R. García-Herrera & J. Luterbacher. 2009. Iberia in 1816, the year without a summer. International Journal of Climatology 29: 99-116.

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