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El ataque viene de China

Sólo han pasado unas semanas desde el robo de los correos electrónicos del ordenador de Phil Jones, de la Universidad de East Anglia, y los ataques contra el ICCP y los científicos que lo apoyan siguen adelante. El periódico The Guardian sigue leyendo los más del mil correos, supongo que uno a uno, e investigando todas las ramificaciones que de ellos se extienden a grupos de investigación de todo el mundo. El 1 de febrero, el periodista Fred Pearce, ya uno de los mayores expertos en estos mails, publicó un nuevo artículo sobre el asunto; esta vez, el error viene de China.

Para dibujar las gráficas, tan publicadas en todos los medios, del aumento de las temperaturas a nivel global, se han de utilizar múltiples datos de muchas estaciones metereológicas de todo el mundo. Y las tablas de datos deben comenzar cuanto más lejos en el tiempo, mejor para poder completar series temporales lo más extensas posible. Sin embargo, muchas de estas estaciones metereológicas, ubicadas casi siempre en el entorno de las ciudades, han quedado englobadas por éstas en su constante crecimiento. Es conocido que en las ciudades, por diversas causas que van desde un suelo artificial que acumula y difunde el calor hasta el propio calentamiento de las viviendas, la temperatura es mayor que en el entorno no urbanizado. Para concretar, en lo que se considera aumento de la temperatura, cuánto es el porcentaje debido a este englobamiento de las estaciones metereológicas por las ciudades, Phil Jones entró en contacto con el metereólogo chino Wei-Chyung Wang, de la Universidad de Nueva York en Albany, que tenía datos de 84 estaciones del este de China situadas en el campo y que no habían quedado englobadas por núcleos urbanos. Después del análisis de los datos, Jones y Wang, con otros colegas, publicaron en 1990, en Nature, un artículo que concluía que el porcentaje de aumento de la temperatura debido a las estaciones ahora urbanas, era como de un 10% del calentamiento detectado en el último siglo. Y este artículo se convirtió en la base de los informes del ICCP referidos a la influencia del calor de las ciudades sobre el aumento de la temperatura a nivel planetario.

Pero, en los años siguientes a la publicación del artículo, cuando se le solicitaron a Jones los datos de las estaciones chinas, y esto se sabe por los mails robados por los hackers, ha respondido que eso le sería “demasiado gravoso”. Finalmente, algo ha tenido que entregar cuando el climatólogo aficionado británico Douglas Keenan le denunció en un artículo publicado en Energy & Environment en 2007. Al entregar las listas de datos, Jones reconoce que, de las 84 estaciones del artículo de 1990, sobre 49 de ellas no sabe ni dónde están, y del resto, 18 han cambiado de dirección, alguna hasta más de 40 kilómetros, lo que seguramente complica la continuidad de sus tablas de datos. Keegan denunció a Wang ante las autoridades de su universidad (de Nueva York en Albany) pero estos exoneraron al científico chino de cualquier sospecha de fraude. Sin embargo, las estaciones metereológicas chinas siguen desaparecidas.

Todo este asunto, llevado fuera del conocimiento del gran público y debatido y resuelto a nivel científico y académico, tal como revelan los mails, obligó a Phil Jones a revisar su trabajo de 1990 sobre China. El artículo se publicó en el Journal of Geophysical Research en 2008 y no lo firma Wang. La conclusión es que las islas de calor producidas por las ciudades contribuyen en un 40% al calentamiento detectado en China entre 1951 y 2004.

*Jones, P.D., P.Y. Groisman, M. Coughlan, N. Plummer, W.-C. Wang & T.R. Karl. 1990. Assessment of urbanization effects in time series of surface air temperature over land. Nature 347: 169-172.

*Jones, P.D., D.H. Lister & Q. Li. 2008. Urbanization effects in large-scale temperature records, with an emphasis on China. Journal of Geophysical Research 113: doi:10.1029/2008JD009916

*Keegan, D.J. 2007. The fraud allegation against some climatic research of Wen-Chyung Wang. Energy & Environment 18: 985-995.

2 comentarios a El ataque viene de China

  • Garganta profunda

    El climatólogo Phil Jones, apartado de su cargo mientras continúen las investigaciones sobre el Climagate, ha reconocido que no existe “consenso científico” sobre el calentamiento global, que las temperaturas no han subido desde 1995 y que podrían haber tenido un precedente en el Medievo.

    En una entrevista concedida a la BBC, el ex director del CRU se mantiene en su convicción de que el calentamiento de las últimas décadas está provocado por la acción del hombre, pues considera las posibles causas naturales como insuficientes. Sin embargo, reconoce que no es un cambio climático sin precedentes, pues el periodo 1910-1940 es similar y el de 1860-1880 también, aunque con menos seguridad por la escasez de mediciones en la época en muchas zonas del planeta. Phil Jones también considera que no ha habido calentamiento en los últimos quince años, pero considera que la tendencia a largo plazo sigue siendo una subida de las temperaturas.

    Por otro lado, admite que existe un debate no resuelto sobre el llamado Óptimo Climático Medieval, un periodo en el que las temperaturas fueron similares o superiores a las presentes, y que ha sido observado en el hemisferio norte. La duda se concentra en si fue o no global, lo que podría no saberse debido a la falta de registros paleoclimáticos (como anillos de árboles) en el hemisferio sur. Esto supone un cambio significativo respecto al apoyo anterior a la gráfica conocida como de “palo de hockey”, en la que se concluía que las temperaturas de la Tierra habían sido más o menos estables hasta el siglo XX.

    Por otro lado, explica que no cree que la mayoría de los climatólogos crean que “el debate sobre el cambio climático ha terminado” –como publicitan Al Gore y demás catastrofistas– y que, desde luego, él no lo piensa. Jones considera que existen muchas incertidumbres no sólo en lo que respecta al futuro, sino también en lo que se refiere a las mediciones de temperaturas y especialmente en su campo, la paleoclimatología, que estudia el clima pasado.

    En cuanto a su negativa a revelar los datos de temperaturas del CRU a científicos escépticos pese a recibir peticiones que le obligaban legalmente a darlos, Jones se muestra arrepentido y asegura que actuó de esa forma debido en parte a que sus archivos están mal organizados y que puede ser difícil encontrar todos los datos relevantes. Según publica el Mail, el director de la Global Warming Policy Foundation, Benny Peiser, ha declarado que eso no son más que “excusas”, ya que el estado de sus archivos no le impidió compartirlos con otros colegas.

  • jon

    La verdad es que las cosas son bastante más complicadas de lo que cuentas, La tendencia sobre el MAR de China es menor que sobre tierra, pero es que es el mar. De todas maneras, las medidas de satélite, las mediciones de temperatura oceánica también tienen tendencia y ahí no hay ciudades. No seamos reduccionistas, quedémonos con todo el pastel, no solamente con una parte.

    Lo que realmente ha dicho Jones está aquí.
    http://news.bbc.co.uk/2/hi/science/nature/8511670.stm

    Mejor ir a la fuente original que a transcripciones.

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