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Cine y Medio Ambiente. 35. Chinatown

1974, USA, 131 min., Dir.: Roman Polanski. Prod.: Robert Evans. Guion: Robert Towne. Fotografía: John A. Alonzo. Música: Jerry Goldsmith. Intérpretes: Jack Nicholson, Faye Dunaway, Johm Houston, Perry Lopez, Johm Hillerman. Oscar 1974 al mejor guion (11 nominaciones).

Los Angeles, hacia finales de los 30. El detective John J. Gittes, especializado en divorcios, recibe la visita de la esposa de Mulwray, el jefe del Servicio de Aguas de la ciudad, que sospecha que su marido la engaña. Al mismo tiempo, Gittes descubre que los agricultores acusan a Mulwray de corrupción por su negativa a construir un pantano que paliaría la sequía que sufren.

Cine negro de los 40 en el color desvaído y desanimado de los 70. Polanski y Towne nos cuentan la historia de un detective privado de Los Angeles, especialista en divorcios, atildado y un poco pijo, que contratado por una infidelidad conyugal acaba descubriendo la corrupción del Departamento de Aguas de la ciudad.

El guion se basa en hechos reales. Es la historia, en 1905, de la construcción del viaducto que llevaría agua a Los Angeles a través del Valle de San Fernando. Pero a la ciudad no llegaría el agua; se quedaría  en el Valle, convirtiendo en ricas tierras de regadío, frutales y hortalizas, los secarrales que los grupos de presión ya habían comprado las tierras a los aldeanos y habían conseguido la construcción del embalse y el viaducto. Era un negocio redondo: compraban tierras a bajo precio, presionaban para construir la presa y el viaducto, los construían  y regaban sus tierras con el agua que se suponía era para la ciudad. Y todo el mismo grupo de millonarios, personificados en la película en Noah Cross y en la magnífica interpretación de John Houston.

Urbanización, poder y corrupción, la tríada que ha destruido y expoliado el entorno de las grandes (y pequeñas) ciudades. En la película, sin fecha definida, quizá los 30 ó quizá los 40, la corrupción existe como enquistada en la vida de la ciudad, fuera del tiempo. La historia tiene su origen en 1905; cuando se estrenó la película, en 1974, la ciudad de Los Angeles intentaba anexionarse el Valle de San Fernando pues el suministro de agua era común; y ahora, en 2010, un nuevo escándalo sobre la privatización del suministro de agua está ante los tribunales de California en lo que la prensa ha bautizado como “Chinatown II”.  En la película dicen “O me traes el agua a L.A. o llevas L.A. hasta el agua”, argumento falaz que utilizaron en 1905 y repiten en el film y que, seguro, siguen utilizando en la actualidad. Es por todo esto que ninguno de los personajes de la película se sorprende por la corrupción. Intentan detener y castigar a los corruptos, eso sí, pero aceptan la corrupción como algo inevitable y como parte sustancial de toda relación entre personas. Todo el mundo se puede corromper, según las circunstancias, y, además, como se ve en la película, los “malos” (Noah Cross) ganan y se quedan con todo.

La película es excelente, con un buen trabajo de director y guionista. Y el trío de actores principales, Jack Nicholson, Faye Dunaway y John Houston, están extraordinarios; aconsejo la versión original. Muy recomendable.

*Grossi, M. 2010. “Chinatown II”? Wells go to dry; water bank faces suits Kern Co. districts, others say key deals were illegal. The Fresno Bee, Sep. 05.

*Ingram, D. 2000. Green screen. Environtemtalism and Hollywood cinema. University of Exeter Press. Devon. 230 pp.

*Scott, I.S. 2007. “Either you bring the water to L.A. or you bring L.A. to the water”. European Journal of American Studies vol. 2. http://ejas.revues.org/1203

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