2k20 #3: María Ptqk, Fernando Broncano y Antonio Ariño

Tercera sesión del programa “Conversa#´?es sobre xxlx—x, ƒUtur€ y cultUrA en †∂empos de Cr1s1s:

17 de junio, 17:00: Antonio Ariño y Fernando Broncano. Presenta: María Ptqk

Tomando el libro colectivo Cultura dual como punto de partida, nuestros tres ponentes conversaron sobre la sostenibilidad de la creación cultural, el paradigma digital en creación y consumo de cultura, y la reacción social y política a la crisis provocada por la COVID19.

Antonio Ariño (Teruel, 1953). Catedrático de Sociología y Vicerrector de Cultura en la Universitat de València. Su último libro es Culturas abiertas: culturas críticas (Tirant lo Blanch, 2018).

Fernando Broncano (Salamanca, 1954). Catedrático de Filosofía de la Ciencia en la Universidad Carlos III de Madrid. Su último libro es Puntos ciegos (Lengua de Trapo, 2019).

Maria Ptqk (Bilbao, 1976). Curadora independiente y Premio Extraordinario de Doctorado en investigación artística (UPV-EHU, 2017).

Algunas notas

En Cultura dual Antonio A. proporciona un gran análisis de la relación entre cultura y universidad, y Fernando B. realiza un diagnóstico sobre los factores económicos, sociales y epistemológicos que condicionan la transmisión del conocimiento hoy.

Cultura en una situación de crisis/precariedad que venía de antes.

Un sector muy heterogéneo, desestructurado, muy frágil…. Muy tocado en 2008. Ahora un nuevo golpe, pero la cultura reaparece en la esfera pública.

Ámbitos para la conversación de hoy:

1  – Sostenibilidad del sistema o sector cultural

2  – Paradigma digital

3  – No sólo hacer diagnóstico del sector, también compartir buenas prácticas

1

Creadorxs, agentes, ICC, tejido asociativo, Universidad…nunca ha habido políticas culturales claras que tengan en cuenta esta complejidad. Acciones puntuales, locales, quizá… pero lo global/local añade un punto más de complejidad.

Ausencia de política.

Sector cultural vs cultura. Si el sector es complejo, el concepto cultura aporta más complejidad. Somos seres culturales, no podemos vivir sin ella: no hay nada de lo que hacemos que no haya sido configurado por ella. Por ejemplo, el concepto de confianza es cultural y es clave para relacionarnos tb en la pandemia. “Distancia social” es otro concepto cultural (mal construido). La crítica cultural nos permite abordar temas fundamentales.

El sector es heterogéneo y asimétrico. Hay plataformas enormes, globales, que también generan contenidos. (Los algoritmos también son racistas.) Y pequeñas organizaciones que ahora lo pasan mal. Hasta llegar al autónomo autoexplotado hasta límites increíbles.

La desigualdad cultural no es tan visible como la económica. Y hay una ausencia de política, no solo en este país, es general. Quizá Francia tiene un modelo, pero las distinciones culturales también son grandes. Hay desigualdad cultural. No vemos gente haciendo cola con necesidades culturales.

Ya no hay global/local. Vivimos en la mezcla. No estamos asistiendo a un proceso de desglobalización como dicen. El virus o las protestas antiracismo lo demuestran. “No puedo respirar” (virus/racismo). Es un momento extraordinariamente vivo. Si miro el racismo, hay creatividad y una regeneración de la simbólica pública.

Trabajar para la cantera.

El tema de la sostenibilidad es complejo y poliédrico. ¿Qué modelo de intervención cultural deberíamos implantar para asegurarla? La cultura es mucho más importante de lo que se dice, y las elites siempre han ejercido de activistas culturales. Centrarnos en qué se puede hacer desde las artes. El capitalismo actual es un capitalismo cultural. La cultura es la fundamental fuente de riqueza. Los estados son estados culturales.

El neoliberalismo es muy activo culturalmente, es un programa de intervención cultural en la vida. Deberíamos pensar un programa cultural que pudiera crear un modelo alternativo (aparato de propaganda).

El modelo actual está muy cerca del modelo del deporte competitivo: usar la cultura para ver cuántos campeonatos (premios recibidos, estadios llenados, etc) se ganan, en lugar de verlo (el deporte) en términos de salud.

3 subsectores: la iniciativa privada (el mercado del arte), la cultura como bien público (protegido del mercado, depende de las políticas públicas), el trabajo procomún (q depende de la capacidad asociativa de movimientos sociales. intervención en la educación estética de la humanidad)

Un modelo debería tener en cuenta cómo trabajar en estos tres sectores: ¿qué constricciones de financiación basal hay que establecer, y qué incentivos promocionar?

Deberíamos promocionar modelos de creación, difusión y consumo dirigidos a la fomación común más cooperativa. Insistir en la formación artística desde abajo. Desde una base fuerte. Una política orientada a la cantera: gastar el dinero en becas, no en más edificios, en colectivos de creación amateur, como Virginia Woolf (“todo el mundo debería aprender a escribir”), romper la lógica del deporte por abajo, crear cantera, dar fuerza a la base.

Toda intervención que hagamos en el sistema de formación estética (arte y artesanía), es crear tejido social. Creación de una sociedad menos cerrada, orientada a la diversidad, arte como heredero de la religión, políticas de reconciliación. Ahí las políticas culturales son cruciales.

CREEMOS UNA GRAN CANTERA.

Frente a la lógica neoliberal, una lógica basal, cooperativa; formación de sensibilidad, orientada a la empatía y a la diversidad

Equipamientos.

¿Qué papel tienen ahí los equipamientos culturales? ¿Se dice que son de proximidad, lo ejercen? ¿Cuál puede ser su rol? (S. Eraso) Racionalización del gasto público en equipamientos.

Desigualdad cultural.

La principal política cultural debería ser erradicar la (invisible) desigualdad cultural, y esto debería ser parte del consenso político, como la sanidad (en deporte hay consensos. en cultura no).

La prioridad ya no serán los equipamientos. No. Los equipamientos ya existen: son los colegios y las guarderías. Ya está la escuela como equipamiento para abordar la desigualdad cultural. En cuanto la escuela se detiene se acelera la desigualdad. Prohibir la construcción de más equipamientos.

Lo que hace falta son personas entrenadas para abordar la desigualdad cultural (como la social, la sanitaria. etc) “Vulnerabilidad cultural” – no hay estudios sobre eso, ni profesionales para abordarla. ¿Por qué estamos ciegos ante esto? ¿Por qué la academia no lo atiende?

Seguimos hablando en términos de alta cultura vs. bárbaros, como si los incultos lo fueran por deseo propio. “como cada uno tiene su gusto”… pero el gusto se ha construido socialmente; el entrenamiento para apreciar arte, música, es muy complejo.

El gusto y las competencias se construyen. Y la desigualdad se tapa con la idea de “diversidad”.

El sector cultural ha caído en la trampa del mercado cultural. Hablar del PIB es hablar de mercancía, clientes, etc. La cultura ha de tener justificación por sí misma.

Los equipamientos existen (escuela). Lo que no hay es política y profesionales. Sin cargar al profesorado. Interiorización del sometimiento cultural.

Ejemplo: 40 años de estadística sobre cultura no han movido ni un punto el público de la ópera.

La universidad tiene que denunciar y criticar. Si no lo hacemos, estamos ciegos a la enorme desigualdad en competencias y recursos y capital culturales.

Políticas de contenido.

La política de grandes continentes ya ha pasado y no tenemos políticas de contenido, distribución de cultura, etc. Son centrales aunque no sirven al aparato de propaganda. Por eso tenemos muchos contenedores orientados al turismo, pero con poco contenido.

De alguna manera, igual que se hace con la investigación en la universidad, se podría hacer con la cultura en barrios, escuelas, etc.

Necesitamos pensar la intervención cultural como derecho a la cultura y al arte, como alimento del tejido social de nuestras comunidades. Tranformar la sensibilidad pública: en lugar de pasarte la tarde viendo netflix, ir al centro cívico: eso no solo es bueno para ti, creas relaciones, creas densidad emocional y tejido social. Son políticas no de distinción, sino de arte procomún.

Los barrios.

Menciona TASOC (Técnicos de mediación sociocultural) No hay nadie trabajando de TASOC (técnicos de animación sociocultural), porque no se crearon puestos. Combinar arte, creación, innovación, educación….. FAB-LAB de barrio. En la UV tenemos un programa “Emergentes” orientado a laboratorios de barrio. La uni puede dar visibilidad y legitimidad a este tipo de proyectos y a la creatividad de los barrios.

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El paradigma de lo digital.

Las plataformas de distribución negocian con nuestros datos sin dar explicaciones.

¿Qué sistema cultural venía gestándose?

La cultura como mercancía.

Enriquecimiento, de Luc Boltanski.

Las universidades deberían apostar por el conocimiento y la cultura abierta.

Hace unos días el MIT rompía con la editorial Elsevier por su control con el conocimiento.

Es hora de revisar el derecho de propiedad intelectual. Surge del derecho de propiedad exclusivo capitalista. Debemos ir hacia un conocimiento cooperativo…

El negocio de la atención.

Las grandes empresas de contenidos negocian con nuestra capacidad de atención que es limitada y prentenden acaparar.

Plataformas alternativas de distribución.

Combatir el determinismo que dice que no se puede combatir el dominio de las distribuidoras (amazon etc). Hay que pensar que eso se puede revertir: cooperativas de distribución que sean algo más, redes… Se pueden crear plataformas y redes alternativas de distribución qué implican a diferentes agentes.

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En Valencia el observatorio ha mutado en la pandemia en 3 webinars semanales donde tenemos a los creadores hablando entre sí, a políticos/gestores culturales entrevistados por periodistas, y talleres en los que los creadores enseñan a la población. O sea, apoyar a quien crea, fomentar que transmitan a la población.

“Cultura” se ha convertido en un término odioso, que oculta más de lo que desvela. Mejor “educación de la sensibilidad/discriminación/emoción…” utilizar menos los fetiches, resignificarlos y hablar de prácticas

Resignificar “cultura” como producción conjunta de significados. No presupongamos el significado antes de la práctica: hacer encaje de bolillos puede ser sumamente significativo según quién y cómo.

La educación es creación.

No se puede ser buen educador sin ser creador, sin seducir, sin comunicar. Las competencias críticas no se dan por naturaleza… Hay que trabajarlo. Quien capacita no debe hacerlo desde la superioridad sino del aprendizaje mutuo.

Tener un ministerio no es lo importante, sino tener políticas públicas transversales. Si la salud afecta a todos los dominios de la vida, la educación de la sensibilidad también. Salud y cultura son problemas centrales de las sociedades, sus condiciones de reproducción.

¿Cómo transitar de la universidad a las calles?

Podíamos trabajar en red desde todas las universidades: TV, radio, editoriales universitarias trabajando juntas. Un buen ejemplo son los repositorios bibliográficos universitarios. En el caso de la extensión cultural hay mucho por hacer. Tenemos los medios. Es una cuestión de voluntad política.

Salir de una idea pasiva de la cultura. Hacer cultura en los barrios pero no como ornamento o entretenimiento. resistir a la idea asimétrica y de arriba-abajo.

La educación la hacemos entre todos (ranciere, freire): no es que A eduque a B sino que A y B se eduquen juntos.

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