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¿Quién construyó las pirámides egipcias?

Los psicólogos Daniel Kahneman (estadounidense e israelí, nacido en 1934 y premio Nobel de Economía), Paul Slovic (estadounidense, nacido en 1938) y Amos Tversky (israelí, 1937–1996) estudiaron por primera vez de forma sistemática ciertas formas de razonamiento muy comunes en las personas cuando tratan de enfrentarse a situaciones de azar. Y descubrieron que muchas de estas formas de razonamiento son erróneas. Nuestra intuición se equivoca a la hora de valorar la probabilidad de que un suceso ocurra.

Por ejemplo, supongamos que se tienen cinco tarjetas numeradas, del 1 al 5 y que se ordenan al azar. ¿Cuál de las siguientes ordenaciones le parece a Ud. más probable: 1-2-3-4-5 o 3-5-4-1-2? La primera de las ordenaciones puede parecer menos probable que la segunda porque en la primera se reconoce un patrón, una ordenación convencional que nos resulta muy familiar.

Pero supongamos ahora que se tienen cinco tarjetas que llevan impresos los símbolos widdings01. Se ordenan las tarjetas al azar. ¿Cuál de las siguientes ordenaciones cree Ud. que es más probable: widdings02? Ahora se acepta fácilmente que estas dos ordenaciones tengan la misma probabilidad de aparecer, puesto que las secuencias se han formado con símbolos que no tienen un orden reconocible. Sin embargo, si Ud. examina el tipo de letra Wingdings de Windows, comprobará que los caracteres widdings01 se corresponden precisamente con los dígitos 1-2-3-4-5. Ambas ordenaciones 1-2-3-4-5 y widdings01 son idénticas, pero nuestra mente se niega a admitir que la primera de ellas pueda ocurrir al azar.

Como hemos visto, las personas tenemos tendencia a no creer que provenga del azar una secuencia de resultados en la que apreciemos un orden, una simetría, un patrón familiar. Pues bien,  esta tendencia puede hacer que aceptemos como válidos ciertos argumentos erróneos. Por ejemplo, cuando las pseudociencias intentan explicar “enigmas” como el origen de las pirámides egipcias, un argumento que usan frecuentemente los pseudocientíficos consiste en mostrar algunas medidas que supuestamente se han realizado en el interior de alguna pirámide. Sorprendentemente, esas medidas coinciden con datos que sólo la Ciencia moderna ha podido determinar (la longitud del meridiano de Greenwich, el número atómico del cobalto, etc.) ¿Cuál es la conclusión? Los arquitectos que construyeron las pirámides eran extraterrestres. En este argumento se desvirtúa la aleatoriedad puesto que, de una gran masa de datos, han elegido justamente aquéllos que tienen cierta significación colectiva. Y luego, en virtud de ese significado, rechazan categóricamente su aleatoriedad. Un argumento idéntico es usado por parapsicólogos y ufólogos para defender sus peregrinas teorías.

El divulgador científico y filósofo de la Ciencia estadounidense Martin Gardner (1914-2010) dedicó mucho esfuerzo a poner en evidencia los fraudes científicos y las supercherías pseudocientíficas. En su artículo La Gran Cara de Piedra, Gardner relata cómo una fotografía de la superficie de Marte tomada por el satélite Viking en 1976, que parecía mostrar un rostro humano, ha inspirado desde entonces una considerable literatura y filmografía pseudocientífica y de ficción. Posteriores fotografías en alta resolución tomadas por la sonda de la NASA Mars Global Surveyor, mostraron que la Gran Cara de Piedra simplemente es una formación rocosa que, fotografiada en baja resolución casualmente desde cierto ángulo, propició tan fantasiosa y rentable interpretación.

Gran Cara de Piedra de la luna

Referencia: Martin Gardner (1990). La gran cara de piedra. En La nueva Era. Alianza Editorial. Madrid.
José Ignacio Barragués, Departamento de Matemática Aplicada.

 

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