Crítica: Tarajal

Por Adriana Cerdán Carlos (estudiante de Filosofía)

Varias son las playas que rodean la ciudad de Ceuta, Tarajal es una de ellas, quizá sea la playa más pequeña y menos transitada por los propios ceutíes, pequeña y alejada de las zonas turísticas habituales, parece reservada a unos pocos locales que la comparten junto con una verja metálica levantada a 6 metros de altura que separa España de Marruecos. Pese a estas características poco atractivas para una playa, ha logrado ser la que más titulares ocupa desde que el 6 de febrero de 2014 murieran ahogadas 15 personas al intentar cruzar a nado esta frontera del sur de Europa. Tarajal no es sólo una playa, es también una línea fronteriza que separa y divide, es también una verja metálica que replantea desde su propia metáfora el límite y la identidad de los estados occidentales que se blindan tras ella.

“Tarajal: Desmontando la impunidad de la Frontera Sur” es un documental dirigido por Xabier Artigas y Paco Ortega y producido por Metromuster. Productora que ya sacó a la luz y denunció los abusos y la corrupción policial producidos en la ciudad de Barcelona tras el suicidio de Patricia Heras en el documental “Ciutat Morta”. Con el mismo tono rabioso, crítico y poético nace “Tarajal”, no sólo con la necesidad de esclarecer las impunidades cometidas por las fuerzas policiales en la frontera Sur de Europa, sino que también nace buscando una reflexión sobre los procesos migratorios que ocurren sobre nuestras fronteras visibilizando las vulneraciones y la situación de desamparo a la que se enfrentan los migrantes y refugiados antes y después de llegar a nuestras costas.

El documental se centra en los hechos ocurridos el 6 de febrero en la playa ceutí, no encontramos una investigación centrada en demostrar la impunidad de estas muertes sino que se reafirma en el asesinato y la negligencia de las fuerzas policiales para centrarse en el trato del ministro del interior y en el proceso judicial llevado a cabo tras el suceso. Para ello Tarajal se sirve de numerosos testimonios; activistas, abogados, antropólogos, coordinadores de barrios, así como de representantes de las propias fuerzas policiales involucradas. El documental se sirve también de evocadoras imágenes de la playa del tarajal que logran cortar el ritmo frenético de información al que se ve sometido el espectador. Consigue narrar y construir un relato que hace participe al propio espectador, Tarajal es también una llamada a la movilización social como arma alternativa una vez que la justicia institucional a fallado.

La playa del Tarajal no deja de ser la paradoja que muestra el límite sobre las que se construyen las llamadas sociedades occidentales. Si reflexionamos acerca de estos límites, podemos ver que la modernidad heredada se construyó desde la exclusión, hecho que desde nuestra perspectiva occidental es difícil de asimilar. Los conceptos ilustrados de “igualdad”, “libertad” y “fraternidad” que repiten nuestras legislaciones no han sido todavía aplicados a las realidades contemporáneas. Somos testigos de nuestra propia paradoja, como europeos y como occidentales. Las fronteras son claro ejemplo de este límite, son un símbolo, una línea muchas veces más real en el imaginario colectivo que en la propia tierra sobre la que se levantan. Debemos analizar la frontera como lo que es, un sistema semiótico que revela las políticas sobre las que se sostienen estos límites, sustentadas a su vez por las producciones de verdad a las cuales responde. Este símbolo se construye desde la exclusión, desde su contrario, necesita de la diferencia para nutrirse, ya sea esta económica, cultural, ideológica o religiosa.

Uno de los filósofos contemporáneos que ha trabajado en la conceptualización del término “frontera” es el filósofo Eugenio Trías con su “filosofía del límite”. En su reflexión se da una nueva identidad fronteriza que deja de ser vista desde la exclusión. Trías utiliza el mecanismo de pensar los conceptos desde sus propias negaciones, así si pensamos en uno de los conceptos sobre el cual se asientan las sociedades occidentales; la libertad, aparece su contrario en el concepto de seguridad. No podemos por tanto, analizar la epistemología de la frontera sin hablar de unos de los mayores fantasmas de nuestros tiempos; el miedo. No deja de ser el de Trías un análisis hobbesiano, desde el concepto de ciudad, donde el Leviatán asignado sería la propia seguridad que garantizaría el Estado-Nación a la ciudadanía. El miedo, ese elemento constitutivo del ser humano nos recuerda que debemos analizar la política desde la perspectiva de la condición humana.

Y es este miedo sobre el cual responden la actitud y las acciones de las fuerzas policiales que dispararon sobre los migrantes en Tarajal. Si desmontamos la lógica con la que funcionan muchas de las mecánicas en las sociedades occidentales podemos llegar a entender muchas reacciones que hoy en día nos resulta una contradicción, entre ellas la impunidad ocurrida en Tarajal. Como plantea la filósofa Judith Butler en el propio documental, si el Estado español no ayudo a estos migrantes y refugiados es porque no los concibió como tales sino más bien como un enemigo amenazante.

¿Cómo entonces, la figura del migrante y del refugiado puede llegar a considerarse la de un enemigo en potencia? Para Butler la única respuesta posible a este cambio de identidad es la “fantasmagoría racista masiva” con la que vive Europa. El miedo a la violencia, encarnada en la figura del otro, conforma toda una ideología en torno a la figura doble del enemigo y el amenazado. Prueba de esta amenaza fantasmagórica es la psicosis que envuelve a estos Estados occidentales. Psicosis y miedo se plasman en los discursos xenófobos alimentando estereotipos y prejuicios que calan en la sociedad. Se habla del migrante que quita el trabajo, que roba, que trae delincuencia, enfermedades, que recibe injustamente ayudas del Estado.

¿Son pruebas estas de la presencia de un pasado racista de occidente vigente en el imaginario social? ¿Hay rastros colonialistas en la vieja Europa?, ¿Son las políticas migratorias de la U.E racistas? Estas cuestiones apuntan directamente al límite fronteriCzo de Europa y de las sociedades occidentales que no dejan de cuestionar la frontera como nuestro propio límite, aquel que limita nuestras propias libertades y las de los demás. Una frontera separa y con ello no sólo excluye sino que también habla y muestra la propia ética del que limita.

Erantzuna idatzi

 

 

 

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