Crítica: LIFE, ANIMATED

Por Leire Etxeberria Lizaso

Life, Animated​ del director Roger Ross Williams nos cuenta de una manera magistral la vida de Owen Suskind, un chico de 24 años que sufre el trastorno del espectro autista. Un viaje maravilloso a través de su continua superación, donde nos acompañan unos compinches totalmente inesperados: los personajes de Disney.

A los tres años Cornelia y Ron Suskind empezaron a notar ciertos síntomas de autismo en su hijo, en esos momentos sin saber lo que le estaba ocurriendo, creyeron empezar a perderle. Describen el proceso como una desaparición, un secuestro de su hijo en la cárcel del autismo. Owen Suskind empezó a tener insomnio, perdió el habla, la comprensión e incluso olvidó andar. Tras un año de silencio absoluto, un día, se acercó a su madre, la miró a los ojos y le dijo: “ Walter está triste porque no quiere hacerse mayor como Peter Pan y Mowgli”. Su hijo no solo fue capaz de hablar, sino que se dio cuenta de una realidad que ni sus propios padres fueron capaces de ver. Walter es su hermano mayor, con quien veía siempre las películas de Disney. Era el único punto de unión que les quedaba a los dos, la única manera de tranquilizarlo y relajarlo. Se dieron cuenta de que sabía de memoria cada diálogo de las películas de Disney y con éstos comprendía la realidad de su alrededor. En ese momento recuperaron la esperanza y empezó, como ellos lo llaman, “la misión de rescate”. Toda la familia empezó a hablar mediante los diálogos de Aladdin, El rey León, Peter Pan, La Sirenita y El jorobado de Notre Dame. Es realmente bella la globalidad con la que se nos cuenta la enfermedad, con entrevistas a todos sus familiares, el apoyo incondicional que recibe de ellos, en los momentos más crudos y los más mágicos.

Plasma de manera abrumadora, imágenes borrosas y sonidos ralentizados, momentos desde la perspectiva de una persona para la que el mundo es demasiado intenso. Las personas que sufren de dicho trastorno, como todo ser humano, pese a las dificultades, deben de aprovechar y explotar al máximo sus fortalezas. Es característica del autismo el centrarse y focalizar toda la atención hacia ciertos temas precisos y en el caso de Suskind, su pasión son las películas de Disney. Ésta será la herramienta a la que recurrirá para sobrevivir en una realidad que a menudo le supera. La ilusión y el miedo resultan ser la mejor pareja para avanzar y superarnos a nosotros mismos.

Pese a que la trama vaya por sí sola, sin necesidad de ningún tipo de ficción, nos entretiene y
emociona a medida que avanza, ya que, pocas cosas hay más cambiantes que la vida misma. Mezclando el documental con fragmentos de animación, tanto del corto cuyo guión escribió el propio Suskind ​“The world of the lost sidekicks”, ​como de los clásicos de Disney,​ ​consigue atraparnos de modo que queremos seguir sabiendo sobre la vida del protagonista cuando el documental llega a su fin.

Life, Animated​ es otra muestra de que el Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián, donde se pudo ver el film el 2 de abril, día mundial de concienciación sobre el autismo, es una plataforma ideal para acercarnos a colectivos continuamente marginados y darnos conocimiento acerca de éstos. Después de verla, entendemos perfectamente la razón por la cual fue uno de los nominados al Oscar a mejor largometraje documental del 2016. Una nominación totalmente justificada que, aunque no lograse alzar el Oscar, casos como el de Owen Suskind y la esperanza que éste nos transmite son un verdadero premio ya ganado.

Erantzuna idatzi

 

 

 

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