Crítica: Funan

por Iker Hervás

Nos encontramos ante la dura historia de una familia que lucha por mantenerse unida en tiempos de guerra. Un largometraje en suma medida conmovedor que llegó a generar un gran sentimiento de empatía en todos los allí presentes en el teatro; pues pareciera como si las diferencias culturales y sociales, así como las temporales, quedaran atrás en el momento en que Funan era emitida.

Resulta imposible omitir los notorios aspectos que en esta increíble historia acontecen, pues cuestiones y nociones tan básicas como el amor, el deseo de bien y el mal, son acompañadas de tantas otras como la libertad y el exilio, junto a la deportación y la esperanza. Chou, nuestra gran protagonista, se encuentra inmersa en una situación sinigual con su familia a la hora de verse obligada a abandonar su hogar a la fuerza y tener que emprender un rumbo incierto para salvar la vida.

Pese a mantener la esperanza de regresar a sus hogares, Chou y su familia dan cuenta de que esto no será posible en un mismo momento en que los víveres comienzan a escasear y las disputas a incrementarse. Una gran idea emerge en el momento en que esto es emitido: “Renunciar a la libertad es renunciar a ser hombre”, pues esta capacidad de elección que resulta ser la libertad se ve condicionada por el nuevo entorno al que son sometidos, al igual que cuando el hijo de nuestra protagonista queda atrás en el camino y es separado de sus padres.

Quienes habían sumergido a Camboya en el horror, comienzan a saquear a quienes eran los habitantes de Phnom Penh, oprimiéndolos con una clara intención: recuperar la grandeza del pasado mientras éstos sirven a la revolución. Castigos y torturas les aguardan mientras son considerados como traidores, y una imposición del trabajo forzado como del abuso hacia la mujer es entrevisto de manera clara.

Una gran cantidad de los derechos humanos son violados mientras que escenas tan duras como la muerte y el dolor son mostradas incesantemente. Tras investigar el padre, descubre que el niño es deportado a la otra punta del país, mientras que pensamientos sobre nociones como la justicia y la injusticia son cuestionadas por los allí presentes; la opción de escapar o no de aquel infierno comienza a tomar mayor sentido e importancia.

Apreciándose la delgadez de los desterrados en comparación con el principio de la historia y, a la vez que un incremento del odio es dado, Chou pierde a su marido. Todo cuanto poseía le había sido arrebatado: sus bienes, familia, vida y dignidad. Nada le queda a la pobre desdichada que consigue escapar tras un bombardeo con la última esperanza de reencontrarse con su hijo, donde tras topar con él en un largo trayecto, caminan hacia delante en un camino que parece no tener fin.

Erantzuna idatzi

 

 

 

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