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la era de los no lectores

Parece que últimamente la blogosfera se ha interesado enormente por el intento de redactar una carta de derecho fundamentales para el internauta. Este hecho, desencadenado los últimos días por la inclusión de una desafortunada disposición final en un Anteproyecto de Ley, que atención: primera casualidad, es “no orgánica”, y segunda casualidad: se refiere a la “economía sostenible” y aparentemente no tiene nada que ver con la regulación de los derechos de autor ha sido portada de varios telediarios, y periódicos de tirada nacional que han dado eco a lo que yo llamaría un “trovador de cuentos del s XXI”.

Desde mi más humilde opinión, en materia de derechos de autor, descargas peer to peer (i)legales o no de obras registradas, y/o páginas/bloggs que únicamente se dedican a colgar enlaces que dan “acceso a la cultura” (de un modo “democrático” nunca jamás visto hasta ahora) hay una interesada marea de desinformación o malinformación que pocos están dispuestos a desenmarañar, o más bien que para el bien de los actores que participan en dicho mercado, interesa desenmarañar desde el punto de vista más beneficioso.

Y es que, al igual que en las películas donde eligen a un jurado para emitir la culpabilidad o no de un presunto asesino muy malote,  no importa la verdad, o la objetividad o lo que dice el anteproyecto o las consecuencias jurídicas o derechos fudamentales que presuntamente se infringirían,  en el caso de su aprobación, no. Aquí lo realmente importante es, ¿qué parte del pastel me llevo yo de todo esto?

A varios ejemplos me remito: protagonismo en una (twitteada)reunión patética en el Ministerio de Cultura, rentabilidad política para la oposición (sí la misma oposición ignorante de la red, que pidió la prohibición para los menores de edad de la utilización de redes sociales para menores de 18 años y que 16 horas más tarde tuvo que retirar), manifiestos digitales en la red sin pies ni cabeza, y manifestaciones en las calles provocadas y esto es para mi lo relamente lo importante: un virus.

La propagación de noticias sesgadas que con un título y un decálago de derechos más o menos llamativo, conseguió la friolera de 3000 miembros en un grupo de Facebook  en tan solo un par de horas, una reunión con el Ministerio!,  y que a estas alturas ya cuenta con más de 160.000 seguidores. De 160.000 (me van a perdonar por esto pero tengo que decirlo) en su gran mayoría no lectores, 1. del anteproyecto de la ley y 2. del manifiesto en sí. Lectores que no leen. E informaciones que se basan en el bombardeo de mensajes masivos en una dirección que ojo, no tiene por qué ser acertada sino sólo impactante y (bien)sonante.

Y es que en mi opinión los medios (y ojo también los gobiernos), tendrán que enfrentarse en esta nueva era a los nuevos desafíos que ofrecemos los no lectores, por ser incapaces de leer más de dos párrafos seguidos con más de 140 caracteres. El desafío que ofrecemos los que creemos que lo que más rápido se propaga es merecedor de nuestro apoyo y que a su vez favorecemos a su propagación viral por la red. Una especie de “legitimación pasiva por click” que menea todo lo que suena a protesta, mientras sigo el timeline y tomo un café en mi hora kit kat.

Una vez más, poca seriedad y poco derecho. Menos mal que a la postre llegamos los juristas…¿o no?

29 de octubre de 2009. Jueves. Hoy es hoy.

Buenos días.

Este es el primer post que realizo en mi primer blog y estoy muy contenta por hacerlo en el medio universitario. 

Creo en primer lugar que es una gran oportunidad que la UPV nos brinda para difundir nuestro conocimiento (en este caso jurídico) a través de internet y de una plataforma de las comúnmente conocidas como web 2.0 en modo tal que los derechos puedan ser también atractivos para la comunidad universitaria en su conjunto y no sólo para la doctrina o los mal llamados “ratones de biblioteca”.

Por otro lado quisiera también destruir un tópico. Y es que me estoy encontrando con que en la gran mayoría de los casos, el derecho se ve más como una piedra en el camino que como una ayuda. Un obstáculo, a la innovación, a la competitividad, o a la eficiencia etc. en lugar de verlo como garantía de seguridad en el tráfico jurídico diario. Los agentes (tengo la sensación) de que confían cada vez menos en los beneficios del derecho y tienden a pensar que todo a quello que sea regular es “malo” o “retrasa” la inercia natural del mercado en libre competencia.

Nada más lejos de la realidad, intentaré aseverar que este mito es falso. Y que el derecho es importante en nuestra sociedad y más en esta era post-industrial en que vivimos. Los riesgos a los que nos enfrentamos con el uso de las tecnologías bio y nano tecnologías, y los nuevos modos de relacionarnos (no solo en el ámbito público, también en el comercial o familiar) se presentan como nuevos retos a los que el derecho tiene que dar una respuesta.

Vivimos en una era exponencial Y los riesgos a los que nos atenemos también se multiplican en modo exponencial. Los bienes jurídicos se lesionan también en este modo cuando se reproducen imágenes en un portal llámese “you tube” donde se violan los derechos al honor y la propia imagen y el derecho tiene que dar respuestas eficaces a estos comportamientos.

Espero que estas páginas puedan ser interesantes para la comunidad universitaria y que puedan servir también para la discusión y el debate en la tarea necesaria académica del feedback combinada con el maravilloso arte de debatir. En mi idea de conseguir llegar a un conocimiento avanzado y exponencial (por qué no) construido por el grupo y no por los discursos insulsos de los pensamientos de una sola persona que podrían parecer en último extremo hasta pedantes.

Así la comunidad universitaria tiene que nutrirse y el autodidacta tiene que aceptar la doctrina de los otros porque la ciencia avanza con el esfuerzo de todos.

Amén.