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7ª exposición del grupo Enbidia. Daniel Tamayo expone en la antigua galería la Brocha

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Este viernes 16 de marzo, a las 20.00 horas, te invitamos a la inauguración de la exposición de Daniel Tamayo dentro del grupo de investigación Enbidia, en La Antigua Galería La Brotxa.

En el texto que nos envía Daniel, titulado “Las greñas de la medusa”, nos comenta lo siguiente en relación al proyecto Enbidia:

 “ENBIDIA tiene el compromiso de establecer un discurso coherente y diáfano en su observación del hecho artístico y , ante todo, llamar a las cosas por su nombre: al pan, Pan y al vino, Vino. Lo creemos necesario para denunciar a la ludocracia dogmática que se oculta tras un tejido de palabras aparentes que construyen un panfleto fraudulento. Esta pseudo-realidad campea a sus anchas entre nosotros, discurre paralela a la abyecta praxis trazada por el mercantilismo del arte, apoyada sotto voce por el acéfalo poder, motriz del determinismo posmodernista, aliñado por su conspicua falacia del precepto de hacer-no-diciendo: estamos viviendo la abjuración mnémica propia del ente creativo. Bajo una lastimosa atmósfera postindustrial, asistimos a una póstuma fenomenología del gusto mellado, forjado en el albor del discurso di elástico: o sea, del neo-sionismo jacobino. Ello determina que el abstruso mega ser exponencial, insondable, confrontado a la no-materia-no-cosa-no tautológica, como incognoscible magma vomitivo del delirio rito-semántico, nos aboca a un cul de sac, donde la retórica estructuralista sitúa al artista contemporáneo ante una paradoja semántica paradigmática, un no-retorno freudiano, un vacío sintomático del que, acaso, le salvaría una estructura lingüística ad hoc hacia el difuso objeto artístico como expresión del yo-emocional, antepuesto a la ego-lateralidad enunciada por Hesser en sus alegatos a la cronoparodia del onanismo precoz y la dislexia utópico-marxista planteada por Filatov en sus aproximaciones al ente abstracto de la simbología emocional, enfrentada a la focalización lingüistica extrema, deja vu de los primeros ensayos perceptivos de Lagarde con sus Robot Rats, junto a los Narrow Lines de Levison como postulado de un cultivo cultural epidérmico refundido con la psique historicista y el ethos más bizarro. Admitimos este desconcertante deslizamiento fenomenológico de la axiomática neutra que perpetúa la virtualidad mediática de los últimos acontecimientos artísticos. Al respecto, qué procede del sentido gestáltico de la propuesta situacionista de Moratín?: simplemente, la nada perpetua de la ausencia etno-estética del sujeto. Acaso, como respuesta contundente a la diabólica encrucijada, ¿no debería liquidarse el estatus quo fáctico mediante el Big Bang Bang hermenéutico que propusieron Sale y Kapler?. Igualmente, The New Smell supone una herramienta, parcialmente, eficaz para desarrollar un análisis gestáltico del signo pero, desde el punto de vista simbólico, es ideológicamente inapropiada, al heredar la agotada orla conceptual del arte del estímulo como vacuidad conceptual, basada en el autoexterminio sustancial, desarrollada por Kleinman en su Glücklich Null. Concluyendo, admitimos que el arte es una estratificación perpleja y deconstructiva del inconsciente, que preludia lúcidamente los perfiles perceptivos, perfilando los sentidos a través de la significación de la forma; desvela al individuo la dialéctica híbrida entre símbolos concomitantes. En suma, el hacedor estético es una réplica banalizada del atávico mito de Aquiles, corolario patético de toda fabulación quimérica, de naturaleza epistemológica, sibilinamente apostada entre la tradición empática y la modernidad metafísica.”

Más información en enbidia.blogspot. com

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