Curso de Doctorado
El diario de servicios: la consolidación de un nuevo modelo informativo
Profesor: José Ignacio Armentia Vizuete

Presentación
Contenidos

3. DE LOS MODELOS CLÁSICOS DE PERIÓDICO AL DIARIO DE SERVICIOS

3.1. Evolución histórica
La historia del periodismo es el punto de partida para el estudio y análisis de la evolución de las ciencias sociales en general, y del periodismo como ciencia social en particular. Sólo desde el conocimiento de las distintas formas de hacer periodismo que se han correspondido con diferentes fases históricas, podemos analizar con coherencia la evolución del periodismo y, desde esa perspectiva, estudiar en la actualidad las posibles evoluciones futuras que sobre el quehacer periodístico se ciernen desde estos primeros años del siglo XXI.
El conocimiento de la historia del objeto de nuestra atención científica, afirma Josep María Casasús (1991:21), «es la mejor garantía para asegurar que los avances técnicos y profesionales del periodismo no quedan únicamente al albur de la improvisación frívola o las supersticiones esnobistas, sino que son el resultado de dominar intelectualmente los resortes que determinan el sentido de la historia y sus tendencias de futuro».
La etapa histórica de lo que entendemos por periodismo moderno arranca a mediados del siglo XIX. Autores como Angel Benito (1982:74) sitúan el inicio de esta etapa en el año 1850, fecha alrededor de la que podemos ubicar la primera industrialización. A pesar de que esta etapa en la vida del periodismo se prolonga hasta 1920, ha seguido, en palabras de Josep María Casasús (1991:22) unas líneas de evolución históricas que han estado determinadas por factores complementarios tales como «el desarrollo de los avances tecnológicos; la hegemonía cambiante de las diversas ideas relacionadas con las funciones y objetivos del periodismo, los criterios dominantes en el pensamiento profesional de cada período histórico, los géneros redaccionales más cultivados en cada etapa, y los modelos de diario con más prestigio y penetración social en cada época».
A lo largo de esta etapa, que se corresponde con el desarrollo del parlamentarismo, se cultiva una prensa escasamente informativa en la que predominan los comentarios de opinión, fundamentalmente políticos, y que acaban por estructurar una etapa que conocemos hoy como de periodismo ideológico.
En las dos últimas décadas del siglo XIX comienzan a tomar cuerpo nuevos enfoques en el trabajo periodístico. Las informaciones entendidas como relatos de hechos sucedidos comienzan a coger impulso en las páginas de los diarios. Desde 1870 en Inglaterra y posteriormente en Estados Unidos comienza a imponerse un nuevo estilo periodístico que se basa en el relato de hechos. En los últimos 30 años del siglo XIX aparecen también las estructuras textuales para contar mejor las historias. En primer lugar, y a raíz de la guerra civil norteamericana, la estructura homérica o nestoriana o relato de doble final. Posteriormente, unos años más tarde, la estructura de pirámide invertida, puesta en circulación por la agencia de noticias Associated Press.
Desde 1870 y aproximadamente hasta 1920 coexisten estas dos formas de hacer periodismo: el periodismo ideológico y el periodismo informativo. Finalizada la Primera Guerra Mundial y fundamentalmente alrededor de 1920 se puede decir que el periodismo informativo desplaza al ideológico y acaba por imponerse en casi todos los países industrializados occidentales. A lo largo de unos 30 años, desde 1920 hasta 1950, el periodismo informativo alcanza su máxima implantación, de la mano de los rapidísimos cambios tecnológicos que se incorporan a la producción periodística. En esta fase se desarrollan también muy variadas formas de expresión lingüística para relatar los hechos o lo que conocemos como noticias.
Este cambio que va del periodismo ideológico a la implantación del periodismo informativo en los años treinta a cincuenta del siglo XX, tiene, en palabras de Josep María Casasús (1991:20) dos grandes características: «1) con respecto a la tradición anterior, tendía más a la eficacia de la transmisión de contenidos directos que a las figuras del lenguaje; 2) con respecto a la estructura, y por causa múltiples y diversas, tendía a instaurar la hegemonía del orden retórico del interés decreciente por encima de otros modos o esquemas».
Este proceso que va desde el auge del periodismo ideológico, pasa por la coexistencia con el periodismo informativo y finaliza con la implantación de este último, se configuró, en palabras de Josep María Casasús (1991:22), «a partir de la combinación y de las influencias entre diversos factores tecnológicos, económicos, políticos, profesionales, estilísticos y, en definitiva, comunicativos».
Desde el final de la Segunda Guerra Mundial el periodismo moderno entra en una tercera etapa que se caracteriza por la profundidad en el tratamiento temático. La aparición de la radio y la televisión y su implantación como medios para la difusión de informaciones, obliga a la prensa escrita, con una menor inmediatez, a hacer un esfuerzo especial para la difusión de sus mensajes periodísticos. A la rapidez que ofrece la radio y la televisión, la prensa escrita opone la profundidad y la reflexión. Es el momento del periodismo explicativo o interpretativo, en el que el relato de los hechos se combina con las interpretaciones que el periodista hace de ellos. Es la implantación de géneros que utilizan de forma combinada el relato con el comentario. Es una etapa que se conoce con el nombre de periodismo de explicación o periodismo de profundidad.
A estas tres grandes etapas de la historia del periodismo les corresponde también distintas formas de expresión y comunicación. Unas son meramente lingüísticas, es decir, utilizan el lenguaje escrito para la difusión de mensajes periodísticos (texto escrito); otras son no lingüísticas, es decir, utilizan códigos icónicos para la difusión de mensajes (fotografía); y unas terceras son paralingüísticas, es decir, provienen de la combinación de los dos lenguajes anteriores (infoperiodismo).
Según Mar de Fontcuberta (1993:102-103), la etapa del periodismo ideológico se corresponde con un quehacer periodístico doctrinario y moralizante, con ánimo proselitista, al servicio de ideas políticas y religiosas. Una prensa con muy pocas informaciones y muchos comentarios. «En esta primera etapa se consolida el género que los sajones denominan comment, que podemos traducir por comentario o artículo en sus diferentes variables, y que nosotros llamamos géneros de opinión».
La etapa del periodismo informativo, que empieza a mostrarse a partir de 1870 y que se implanta en el mundo occidental después de la primera guerra mundial, se caracteriza por el predominio de «la narración o el relato de hechos (que los sajones denominan story), con una gama de especialidades a las que nosotros denominamos géneros periodísticos informativos: noticia, crónica y reportaje».
La tercera etapa del periodismo se corresponde con la explicación y la profundidad. Se trata de un periodismo en el que aparecen juicios de valor junto a la narración de los hechos. «En ocasiones, los comentarios aparecen incluso dentro de la propia narración o relato, aunque diferenciados tipográficamente. Aparece entonces una variante del género que tiene un gran auge en esta etapa: el reportaje de profundidad».
En esta última etapa acaban por consolidarse también los géneros periodísticos no estrictamente lingüísticos. Así, el desarrollo tecnológico de esta época permite la consolidación de la fotografía, que pasa de ser un mero material de apoyo al texto a un género con todas sus cualidades específicas. Otro tanto ocurre con la infografía, que combina a la perfección la imagen textual y la icónica y las ensambla para consolidar un nuevo género, el infoperiodismo, que alcanza su despegue en los últimos años del siglo XX.

3.2. Modelos de diario
Hasta mediados de la década de los 80, en la definición y establecimiento de los distintos modelos de diario se tenían en cuenta fundamentalmente factores tales como la distinción entre información y opinión, la división del periódico en secciones temáticas, la aplicación de criterios más o menos profesionales a la hora de establecer la “noticiabilidad” de los contenidos y la jerarquización de los mismos, el mayor o menor empleo de recursos formales (grandes fotografías, titulares llamativos) que tuviesen como objetivo provocar un determinado impacto en el lector –a costa incluso de un deterioro en los valores informativos de la página–, etc.
De la combinación de dichos factores surgía una serie de modelos-tipo, en los que, en mayor o menor medida, podían incluirse las distintas cabeceras de prensa. Un ejemplo de estas clasificaciones es la establecida en 1981 por Casasús y Roig en su obra La premsa actual. Introducció als models de diari. Los autores catalanes dividían los periódicos, atendiendo a criterios tanto morfológicos como de contenido, en tres grandes grupos y en dos subgrupos. Aunque dicha clasificación ha quedado parcialmente superada por la aparición de nuevos modelos de diario, como el de servicios, todavía puede resultar válida para entender la estrecha relación que existe entre las características redaccionales de un medio y la presentación de sus materiales.
En el modelo informativo-interpretativo existe una relación directa entre la importancia que el medio otorga a una noticia y su situación en la página. Estos diarios huyen de los recursos llamativos, de las fotos escandalosas y de los grandes titulares. Además, distinguen siempre, mediante el uso de la tipografía o de ciertos recursos visuales, la información de la opinión, y las noticias de la publicidad. Este tipo de diarios, como El País en España, Le Monde, en Francia o The New York Times, en Estados Unidos intentan que el diseño esté completamente al servicio de la información.
En los diarios del modelo popular-sensacionalista lo que se pretende en primer lugar es llamar la atención del lector. Para ello, vale todo: titulares enormes, fotos de página entera, utilización de tramas o gruesos filetes, etc. En este tipo de diarios el diseño se convierte muchas veces en un fin en sí mismo, no existiendo ninguna relación entre el interés social de una información -por ejemplo algún accidente espectacular- y el espacio que el mismo encuentra en el diario. Este tipo de prensa encuentra su principal expresión en el Reino Unido, con diarios de tiradas millonarias como The Sun, The Daily Mail o The Mirror; y en Alemania con el Bild. En España lo más aproximado a este modelo de diario –si bien en el plano estríctamente formal– lo tendríamos en la prensa deportiva.
El diario de opinión es un modelo de prensa claramente en regresión y que puede considerarse una herencia de la gran prensa ideológica del primer tercio de este siglo. Aunque es difícil encontrar unas características formales comunes entre estas publicaciones; al contrario de lo que ocurre con los periódicos informativo-interpretativos, entre sus peculiaridades figura el no distinguir tipográficamente la información de la opinión, y en la preponderancia de este último género en el contenido global del diario. Entre los ejemplos de este modelo habría que citar l’Osservatore Romano, en Italia; o la prensa de países con partido único.
Por lo que respecta al modelo híbrido informativo-sensacionalista, es aplicable a aquellos diarios con vocación informativa, pero que recurren a algunos de los recursos propios de la prensa sensacionalista para conseguir un mayor realce en determinadas noticias. Son diarios donde la información y la opinión queda perfectamente diferenciada, pero que no rehuyen el uso de grandes titulares, fotos llamativas, tramas, etc. En el Estado Español podíamos considerar a la primera etapa de El Mundo y a El Periódico de Catalunya, anterior a su rediseño del año 2000, como ejemplos genuinos de este estilo de diario.
Por último, el subgénero híbrido informativo-opinión se refiere a las publicaciones, que al igual que en el subgénero anterior muestran una clara vocación informativa, pero que en algunos de sus elementos, sobre todo en los titulares, presentan la opinión como una cualidad textual. Ejemplos de este tipo de prensa lo tendríamos en La Razón y en la anterior etapa de ABC. Se trata, en general, de diarios ricos en recursos visuales para destacar las opiniones de los colaboradores o de los propios redactores del medio.
Junto a estos modelos, a partir de los años 80 se va configurando un nuevo modelo de diario, al que determinados autores -Casasús (1991), Diezhandino (1994)- se refieren con la denominación de periódico de servicios. Se trataría de un nuevo estilo de rotativo, influenciado por la aparición en 1982 del USA Today, en el que se buscan nuevos planteamientos informativos, en función de las nuevas necesidades del lector de hoy en día. Así, junto a las secciones tradicionales de Política, Internacional, Economía, etc…; estas publicaciones tratan de responder a los intereses de lo que se ha dado en llamar «sociedad del bienestar». Por ello abordan apartados que hasta no hace mucho tiempo apenas si tenían espacio en las páginas de la prensa. Temas tales como el medio ambiente, la calidad de vida, viajes, salud, alimentación, estética, moda, etc. han pasado a ocupar un lugar, si no preferente, sí importante en las páginas de este nuevo modelo de periódico.
Desde el punto de vista del diseño, el diario de servicios está dirigido a un lector medio con poco tiempo para examinar la prensa y que necesita recibir la información lo más «digerida» posible. Es por ello, que estos diarios huyen de bloques de texto excesivamente largos y tienden, por contra, a trocear la información en despieces o apoyos y a acompañarla de abundante material gráfico -normalmente infografías, gráficos y tablas- que faciliten la rápida visualización de los temas.
En España, los rediseños llevados a cabo en el año 2000 por El Correo Español-El Pueblo Vasco, de Bilbao, y por El Periódico de Catalunya, de Barcelona, pueden considerarse ejemplo significativos de la consolidación de este nuevo modelo de diario.