Curso de Doctorado
El diario de servicios: la consolidación de un nuevo modelo informativo
Profesores: José Ignacio Armentia Vizuete

Presentación
Contenidos

5. LOS GÉNEROS PERIODÍSTICOS Y LA PRENSA DE SERVICIOS

5.1. Introducción
La elaboración de los mensajes periodísticos o, lo que es lo mismo, la forma en que deben ser confeccionados los mensajes para su perfecta y rápida comprensión por un público no indeterminado pero sí amplio, nos lleva al planteamiento de los géneros en el periodismo.
Los géneros en el periodismo los entendemos como las distintas formas de comunicación que utiliza el periodista para difundir mensajes entre el público. Se trata, pues, de una serie de reglas, comúnmente compartidas, entre el emisor de los mensajes y el receptor. Que las reglas sean comúnmente compartidas es lo que hace que se establezca un proceso de comunicación. Es decir, el receptor, conocedor de esas reglas bien por sus conocimientos, bien por la tradición, interpreta e identifica, con una u otra profundidad, con unos u otros matices, el mensaje que le envía el emisor.
Los géneros, tal y como explica Cebrián Herreros (1992,15) “nacen por el impulso intuitivo y creativo de un autor para plasmar una necesidad comunicativa”. Para alcanzar esa comunicación entre autor y público, el emisor debe dotar a su trabajo de unos recursos y códigos que son comprendidos e interpretados por el público.
Esta combinación de recursos, códigos y rasgos distintivos, afirma Cebrián Herreros (1992, 15), “puede quedarse como una creación muy general del autor o bien puede ser repetida por otros creadores en cuyo caso es el inicio de una nueva estructura global, de un nuevo género”.
Esta concepción de los géneros como sistemas de normas o de reglas para facilitar la comunicación hace que los géneros no vengan determinados por los temas, sino por el tipo de reglas empleadas para establecer la comunicación. Cada género tiene una determinada forma de realización y una determinada estructura, que es lo que los define y sirve también como referencia para diferenciarlos entre sí.
Cuando la comunicación es periodística, cuando el emisor utiliza los medios de comunicación para interrelacionarse con el público, entraríamos en el campo de los géneros estrictamente periodísticos. En este caso estaríamos, pues, ante unos sistemas de normas o reglas que difunden mensajes a través de los medios de comunicación, bien sea la prensa, radio o televisión.
Con este planteamiento, tal y como afirma Cebrián Herreros (1992, 18), “se deslindan los campos para no recoger géneros propios de otros contenidos como los géneros musicales, géneros dramáticos, etc.”. No quiere esto decir que las actividades musicales o teatrales no puedan abordarse desde el campo de la información periodística, de los géneros periodísticos. Como ya hemos anticipado, los géneros no vienen determinados por los temas que tratan, sino por el tipo de reglas o normas empleadas para la comunicación. En el campo del periodismo se puede abordar cualquier temática, de acuerdo con determinadas normas o estructuras, es decir, de acuerdo con unos u otros géneros periodísticos.
El estudio de los géneros ha estado históricamente vinculado al análisis de las producciones textuales. Es decir, se ha entendido que los géneros eran distintas modalidades de expresión lingüística que adoptan los mensajes para su comunicación con el público.
Esta vinculación de los géneros con las producciones exclusivamente textuales ha sido así porque la teoría de los géneros periodísticos ha estado estrechamente vinculada a la propia historia del periodismo. En sus inicios el periodismo utilizaba exclusivamente formas de expresión escritas. Sin embargo, en la actualidad, emplea variadas formas de expresión y comunicación que han provocado el asentamiento de una gran variedad de géneros periodísticos. Unas formas de expresión son textuales, es decir, diferentes formas de expresión lingüística. Otras, han trascendido incluso del campo de lo textual y podemos hablar hoy también de géneros visuales, sonoros, audiovisuales y también de géneros que provienen de la interrelación entre lo textual y lo visual.
Tal y como explica José Luis Martínez Albertos (1974, 85), cada una de las tres etapas en las que podemos dividir la historia más reciente del periodismo: (1850-1920) periodismo ideológico; (1920-1950) periodismo informativo y a partir de 1950 como de periodismo explicativo o interpretativo, ha dado lugar al asentamiento y aparición de nuevos géneros periodísticos.
Sin embargo, dentro del campo de la historia del periodismo, asistimos aproximadamente desde los años 70 y más profundamente en los últimos años, a la implantación de nuevos canales de comunicación para la difusión de mensajes periodísticos. La radio y la televisión se han instalado como formas de difusión de informaciones periodísticas, con unas reglas propias y adecuadas a esos medios. Unas normas y reglas que han traído consigo la aparición de géneros periodísticos adaptados al mundo visual, sonoro y al audiovisual.
Por otra parte, la facilidad con la que las nuevas tecnologías permiten hoy trabajar los mensajes periodísticos y adaptarlos a nuevas normas y reglas, ha contribuido a la implantación de determinados géneros que tan solo hace unas pocas décadas era impensable su presencia tan notoria en los medios de comunicación.
Así, en la actualidad, dentro del campo de los géneros periodísticos en la prensa escrita nos encontramos con la pujanza actual de algunos géneros estrictamente visuales (la fotografía), o de otros que combinan lo visual con lo textual (el infoperiodismo). Además, en estos últimos años, la aparición de un nuevo canal de comunicación interactivo (Internet) ha facilitado la aparición de nuevos géneros periodísticos (el foro, la entrevista de los lectores, la retransmisión escrita y la crónica de urgencia). Además, el carácter interactivo de este canal, abre las puertas a la futura aparición y consolidación de otros géneros que puedan combinar el mensaje textual con el visual o el audiovisual.
También fuera del campo de la prensa escrita nos encontramos con la implantación de géneros radiofónicos (las tertulias) y audiovisuales (el documental dramático o docudrama) que se han asentado y consolidado debido a la necesidad de adaptar con precisión los mensajes periodísticos a nuevos canales como la radio o la televisión.
A pesar de que los géneros periodísticos surgen inicialmente como formas de expresión lingüística, en la actualidad, dada la diversidad y potencialidad de los nuevos canales de comunicación, es imposible efectuar un estudio científico de los géneros periodísticos observándolos exclusivamente desde sus variables lingüísticas.
Sin salirnos del mismo campo de la prensa escrita, es necesario hoy acercarse a los géneros periodísticos desde una visión global que incluya tanto su vertiente lingüística (géneros derivados de las distintas modalidades de expresión escrita), como a su vertiente visual (géneros derivados del uso exclusivo de imágenes, como es el caso de la fotografía) o a formas de expresión que combinan lo lingüístico con lo visual (géneros que derivan del uso del infografismo como medio para la difusión de mensajes periodísticos).
La existencia de un lenguaje escrito periodístico, que se plasma en distintas formas de expresión lingüística para elaborar textos periodísticos, así como la existencia de un lenguaje visual, que como hemos apuntado también puede ser periodístico, nos introduce en el campo del estudio de los géneros periodísticos desde la perspectiva de las tres series visuales que ya hemos apuntado:
a.-Serie visual lingüística: Conduce a la utilización del lenguaje escrito para la confección de los mensajes periodísticos. Según se utilicen unas u otras modalidades de expresión dentro de este lenguaje escrito y una u otra estructura, nos adentraremos en el campo de los géneros periodísticos lingüísticos. Su expresión es el texto periodístico escrito en todas y cada una de sus variables, que dan lugar a cuatro grandes bloques de géneros: géneros de intencionalidad informativa, géneros de intencionalidad interpretativa, géneros de intencionalidad opinativa y géneros para el entretenimiento y el servicio al lector.
b.-Serie visual no lingüística: Conduce a la utilización de un lenguaje visual para la confección de los mensajes periodísticos. Según se utilicen unas u otras modalidades de este tipo de lenguaje, nos adentraremos en el campo de los géneros periodísticos visuales y, por lo tanto, no lingüísticos. Su expresión es la fotografía en todas y cada una de sus modalidades, aunque también podemos agrupar aquí el retrato, la caricatura y la tira cómica sin apoyo textual.
c.-Serie visual paralingüística: Conduce a la utilización de un lenguaje que combina el lenguaje escrito y el visual para la confección de los mensajes periodísticos. Sus expresiones más comunes son los gráficos, planos, chistes con elemento icónico y escrito, etc. En la actualidad debemos incluir también aquí a la información infográfica en todas y cada una de sus variedades que se agrupan en lo que conocemos como infoperiodismo, entendido éste también como un nuevo género periodístico.

5.2. Géneros periodísticos escritos
Los géneros periodísticos escritos, o géneros lingüísticos, son las distintas formas de expresión escrita que utiliza el periodista para presentar sus historias al público. Se trata, por consiguiente, de distintas modalidades de expresión lingüística relacionadas con informaciones de actualidad (entendida la actualidad desde un sentido amplio, que va mucho más allá del diario acontecer) y destinadas a ser difundidas a través de los medios de comunicación.
El periodista, en su trabajo profesional, se convierte siempre en un permanente intérprete de la realidad. Aún cuando asume la tarea de recopilar datos sobre un hecho noticioso para convertirlo en un texto, siempre, inevitablemente, acaba por impregnarlo de tintes más o menos personales, más o menos subjetivos.
En el momento de elaborar un texto periodístico, el profesional puede optar por intentar reflejar los datos de la forma más aséptica posible, exponiendo los hechos mediante una simple descripción, desarrollándolos de manera viva. En este caso, el periodista acaba por elaborar un mensaje con intencionalidad informativa, es decir, lo que busca es describir los hechos. Estamos ante un texto informativo en el que no hay análisis ni valoración, por lo que la interpretación no aparece como una cualidad del texto, aunque no puede desprenderse de la interpretación del periodista en todas y cada una de las fases del proceso de elaboración del texto.
Sin embargo, también puede vincular los hechos con otros similares sucedidos simultáneamente o con anterioridad, incorporando análisis y comentarios sobre sus posibles efectos y previsibles evoluciones y, en ocasiones también, añadiendo valoraciones personales del periodista. Todo ello dentro de una estructura determinada de ordenamiento textual del relato. Se trata de unos textos que tienen como intención explicar e interpretar los hechos, para que sean más fácilmente comprensibles por las audiencias.
En unas ocasiones predominarán las explicaciones sobre las interpretaciones, y el periodista creará unos textos peculiares para profundizar en los hechos. En otras ocasiones, sin embargo, el periodista puede inclinarse por una mayor interpretación; es decir, por unos textos en los que el componente interpretativo, analítico u opinativo predomine sobre las explicaciones, lo que dará lugar a otro tipo de textos para profundizar en las historias.
Asimismo, puede adoptar una actitud en la que el desarrollo de los hechos en sí carece de interés. Lo esencial para el periodista es enjuiciar y valorar el acontecer, transmitir opiniones ajenas o propias e incluso reflejar estados de opinión y solicitar tomas de postura ante la evolución de los hechos. Es decir, apelar directamente al receptor para que se sienta solidario con sus puntos de vista sobre los hechos. Se trata de unos textos con intencionalidad opinativa, es decir, con la de homogeneizar las audiencias de acuerdo con los principios básicos defendidos por el medio de comunicación.
Estas tres formas o actitudes diferentes de afrontar los textos periodísticos escritos nos conducen a una clasificación de géneros periodísticos lingüísticos:
a.- Géneros con intencionalidad informativa: Su función es contar el acontecer diario, como una sucesión de hechos, interrelacionados o no entre sí, que componen el puzzle informativo diario. El periodista asume como función primera la de suministrar información al público. La explicación analítica y la interpretación periodística no aparecen como cualidades textuales. El periodista interpreta en la selección de datos y palabras y en el espacio final que dedica a sus noticias, pero en el texto no aparecen valoraciones periodísticas. El género más característico es la información o noticia.
b.- Géneros con intencionalidad explicativa e interpretativa: Se caracterizan porque profundizan en el diario acontecer explicando los hechos y sus causas, motivaciones, consecuencias, etc. Es decir, el periodista explica los hechos en profundidad, y en ocasiones también los interpreta, analiza y valora. Complementan a la información y ayudan a comprender mejor la actualidad informativa. Se trata de unos géneros eminentemente informativos, pero que al profundizar sobre determinados aspectos aportan nuevos datos y detalles a la información, la contextualizan, poseen una estructura y un estilo narrativo más libre, amplio y abierto que la estricta información.
En ocasiones el periodista hace más hincapié en las explicaciones que en los análisis y las valoraciones. En este caso, su intención principal es profundizar en los hechos mediante un desarrollo fundamentalmente explicativo de los mismos. En otras ocasiones, sin embargo, prefiere analizar en profundidad los acontecimiento incorporándoles análisis y valoraciones. De ahí que nos encontremos en este apartado con géneros con intencionalidad explicativa y géneros con intencionalidad interpretativa y valorativa.
-Géneros con predominio explicativo: Los más característicos son el informe, el reportaje descriptivo, el reportaje de precisión, el reportaje de investigación y la entrevista de personaje.
-Géneros con predominio interpretativo: Los más característicos son el reportaje interpretativo, la entrevista de actualidad, la encuesta periodística y la crónica.
c.- Géneros con intencionalidad opinativa: Se trata de un conjunto de textos que juzgan y analizan los hechos. Opinan sobre el acontecer distinguiendo entre lo bueno y lo malo, lo conveniente y lo inconveniente, etc. En los géneros con intencionalidad opinativa el periodista asume el papel de comentarista especializado que conoce las circunstancias que rodean a los hechos, las analiza, evalúa y expresa juicios de valor sobre las mismas y sus posibles desenlaces. Desde esta perspectiva, se convierte en un instrumento eficaz en la configuración de la opinión pública. Se trata de un tipo de géneros que pueden apoyarse circunstancialmente en hechos de relevancia que forman parte de la actualidad informativa, pero que no se apoyan en los datos informativos sino que analizan las repercusiones que pueden esos datos ocasionar en la sociedad y en las personas. Los géneros de opinión derivan en unos textos claramente argumentativos, porque la finalidad del autor es convencer al público de sus puntos de vista, hacerle comprender que los análisis que aporta son los más adecuados al momento. El periodista intenta convencer al lector y para ello utiliza las argumentaciones que considera más oportunas. Los géneros más característicos son el editorial, la columna, el artículo de opinión, la crítica, las cartas al director y la revista de prensa; y, en general, el contenido de las páginas de opinión en la prensa, así como los debates en los medios electrónicos.
Con una proyección fundamentalmente docente preferimos acudir a una clasificación de los géneros periodísticos escritos de acuerdo con su intencionalidad porque supone el reconocimiento de que toda la actividad periodística está marcada por la interpretación. Hasta la información simple más descriptiva hay que observarla desde el prisma de la intencionalidad.
En la actualidad es excesivamente rígido agrupar a todos los reportajes y las entrevistas dentro de un mismo bloque temático. Esto es así porque una gran variedad de reportajes son simplemente descriptivos y no incorporan interpretaciones periodísticas, sin dejar por ello de ser reportajes desde un punto de vista estricto. Hay otro tipo de reportajes, sin embargo, en los que prevalece el componente analítico e interpretativo. Otro tanto podemos decir de la misma entrevista.

5.2.1. Géneros con intencionalidad informativa
Se trata de unos géneros en los que la pretensión fundamental del periodista es relatar una historia de la forma más descriptiva posible. A pesar de que la interpretación del periodista está presente en múltiples planos, ésta no aparece como una cualidad en el texto redactado. El género más peculiar es la información o noticia.
a. La información o noticia
La información es uno de los géneros periodísticos por excelencia y ocupa un lugar clave en el desarrollo de este manual, ya que constituye uno de sus vértices centrales, por lo que no vamos a referirnos aquí de forma específica a este género periodístico. A lo largo de diferentes capítulos estudiaremos en profundidad los aspectos más significativos de la información: la información y su redacción, el titular de la información, la entrada, el cuerpo y la valoración de las informaciones.

5.2.2. Género con intencionalidad explicativa e interpretativa
Los géneros con intencionalidad explicativa e interpretativa son géneros que se sustentan fundamentalmente en la información que el periodista suministra al público. Sin embargo, poseen una diferencia esencial que los separa de la información estricta y es que el periodista vincula los hechos con sus antecedentes y contexto, aporta análisis y valoraciones; es decir, profundiza en los hechos, los interpreta y explica.
Los géneros con intencionalidad interpretativa hay que entenderlos como una relación de hechos que se van enmarcando en el contexto en que se producen y que se relatan intercalando análisis, valoraciones y opiniones personales del periodista, o de terceras personas.
Se trata, como ya hemos dicho, de toda una gama de géneros periodísticos que buscan profundizar en los hechos. Por eso, tal y como afirma Lorenzo Gomis, ayudan a comprender el presente social. En ocasiones, profundizan en los hechos con materiales fundamentalmente explicativos, sin incluir análisis y valoraciones. En otras ocasiones, sin embargo, explican los hechos en profundidad incluyendo análisis y valoraciones personales que el periodista hace para interpretar mejor el presente social. No sólo observa lo que sucede, sino que lo analiza, interpreta y valora.
Por eso, al hablar de estos géneros para la explicación y la interpretación, consideramos conveniente agruparlos en dos grandes bloques, según predomine el componente explicativo o según predomine el componente analítico y valorativo.
A.-Géneros con predominio explicativo
Se trata de unos géneros interpretativos en los que el periodista centra su actividad en contar los hechos, sin pararse a analizar el porqué han sucedido ni a evaluar las causas que los han provocado. Entre los géneros más característicos podemos citar:
a. El informe periodístico
Entendemos por informe una información en profundidad con una pretensión fundamentalmente documental, en la que se aborda un hecho noticioso que habitualmente se sustenta en fuentes estadísticas y en el que aparece una proliferación de datos explicativos.
El informe periodístico tiene una finalidad fundamentalmente documental, es decir, tal y como afirma Nuñez Ladevéze (1995, 80) “seleccionan y acumulan información con criterios distintos de la mera referencia a lo actualmente acontecido. En cierto modo, suscitan en el destinatario la necesidad de interpretar la actualidad ofreciéndole datos para ello, pero no son expresamente interpretativos”. De ahí que, tal y como explica este autor, se trate de un género complementario de la noticia de actualidad.
En ocasiones, el informe suele estructurarse en un tema central en el que se profundiza en alguna historia mediante la proliferación de datos estadísticos que alertan al lector sobre temas relacionados casi siempre con su vida social. En otras ocasiones, los informes se utilizan como pequeño complemento a una información central (texto de apoyo) en el que se recogen mediante cifras y datos antecedentes del tema sobre el que trata la información. Respecto a las temáticas propias de los informes, podemos decir que pueden abordar cualquier tipo de tema que tenga como base fundamental la explicación de situaciones a través de datos estadísticos. Unos temas pueden estar relacionados con la vida cotidiana de las personas: coste de viviendas, situación del desempleo, desarrollo o retroceso de determinadas enfermedades, calidad de los barrios, incremento de los precios, variaciones en el índice del coste de la vida, etc. Otras también pueden hacer referencia a temas más generales vinculados al ámbito político: previsión de resultados electorales, aceptación del liderazgo de políticos, etc. Cualquier ámbito social, político, económico, etc. es apropiado para la difusión de informes.
Para que el informe se convierta en un texto eficaz es importante atender a la recomendación que hace Nuñez Ladevéze (1995, 82) cuando afirma que “los datos tienen que ser pocos, claros, bien seleccionados y, sobre todo, claramente presentados para que el lector pueda captar su sentido de un vistazo y entenderlos con rapidez”.
Es importante también una aclaración final. Que un texto se sustente fundamentalmente en fuentes estadísticas no quiere decir que nos encontremos necesariamente ante un informe con finalidad exclusivamente informativa. Un texto se puede sustentar en cifras estadísticas y el periodista construir un reportaje eminentemente interpretativo, ya que las cifras también se prestan a múltiples lecturas e interpretaciones. De ahí que enmarquemos los géneros de acuerdo con la intencionalidad. Un informe será eminentemente informativo cuando se sustenta en fuentes estadísticas y la finalidad del periodista es fundamentalmente descriptiva. Si su texto es eminentemente interpretativo nos encontraríamos ante un texto con intencionalidad interpretativa. Esta aclaración, por supuesto, sirve para cualquier género periodístico.
b. El reportaje descriptivo
Tradicionalmente el reportaje ha sido considerado como un género estrictamente descriptivo, pero el periodismo más reciente hace difícil establecer una definición única de él ya que, a diferencia de la información estricta y directa, el reportaje indaga, describe, explica, relata, interpreta y compara. Por eso, en la actualidad, podemos decir que existe una gran variedad de tipos de reportajes que hemos agrupado en dos bloques: unos con predominio descriptivo y otros con un predominio analítico e interpretativo.
A pesar de que la estructura es libre y compleja, ya que admite la inclusión de datos informativos, informes breves, testimonios, antecedentes, etc., su relación directa con lo estrictamente informativo hace que mantenga una serie de características estructurales.
A diferencia de lo que sucede con la información, el reportaje suele recurrir a titulares expresivos, es decir, a titulares en los que no aparece ninguna referencia temática, o a titulares apelativos, que se caracterizan por poseer alguna referencia temática pero en los que no aparecen expresamente los elementos esenciales de la información.
Sin embargo, precisamente por tener una obediencia directa al elemento informativo, cuando usan titulares expresivos o apelativos el antetítulo o el subtítulo suelen ser eminentemente informativos y reflejan los puntos esenciales sobre los que giran los elementos informativos del reportaje. Además, los elementos de titulación se complementan casi siempre con varios subtítulos, sumarios, ladillos y recuadros en los que se incorporan textos de apoyo.
El primer párrafo es uno de los elementos más importantes del reportaje y presenta casi siempre una gran dificultad. Suele ser libre en cuanto a su presentación, porque libre es también el lenguaje que utiliza en su redacción. En este escaparate el periodista expone los elementos más destacados del producto, no sólo los elementos de mayor colorido, sino también los aspectos informativos más destacados que contiene ese reportaje. Una exposición en la que se debe huir del estilo estrictamente histórico o puramente narrativo. Es necesario arrancar con fuerza, con frases contundentes y enérgicas, plagadas de colorido.
El reportaje no sigue estrictamente las pautas de la típica pirámide invertida propia de la información. Sin embargo, hay que mantener un ritmo descendente, en el que se van deslizando los datos más importantes en los primeros párrafos del texto. El reportaje se estructura bajo un esquema de globalidad: debe tener un comienzo y un final. Una estructura similar a la homérica o nestoriana, llamadas así porque Homero en la Iliada explicaba que Nestor colocaba las tropas más fuertes en los extremos, al inicio y al final, dejando en el centro las tropas más débiles.
En el reportaje, el periodista debe preocuparse por reunir la máxima información posible del tema sobre el que va a tratar, que no tiene por qué ser estrictamente informativo. Unos datos que pueden complementarse con el contexto en el que se desarrolla ese tema, sus antecedentes, vinculaciones especiales, posibles consecuencias de los hechos relatados, detalles que sirvan para crear una atmósfera especial, datos que aporten colorido a la narración, etc. Que interprete, analice y valore con mayor o menor profundidad es lo que nos situará ante un reportaje más descriptivo o más interpretativo.
Para acercarnos a una definición de lo que entendemos por reportaje descriptivo podríamos acudir a Lorenzo Gomis (1991, 46) cuando afirma que en el reportaje “el reportero se acerca al lugar de los hechos, a sus actores, a sus testigos, pregunta, acopia datos, los relaciona, y después de todo esto lo acerca al lector u oyente, con los recursos de la literatura y la libertad de un texto firmado, para que el público vea, sienta y entienda lo que ocurrió, lo que piensan y sienten los protagonistas, testigos o víctimas, y se haga cargo de lo que fue el hecho en su ambiente”.
Lo que caracteriza al reportaje descriptivo es el predominio de las descripciones que el periodista hace sobre la situación que pretende relatar. Es una forma adecuada para determinados tipos de reportajes como pueden ser los de sucesos o interés humano, en los que en periodista incluye relatos de testigos o afectados con un carácter netamente dramático; el reportaje de acción, en los que el periodista sigue un orden temporal y relata los hechos desde dentro, como si él mismo fuera un partícipe activo de las situaciones; y el reportaje de citas, en el que el periodista incorpora declaraciones de las personas afectadas o expertas para añadir dramatismo y profundidad al relato. Cualquier tipo de reportaje puede apoyarse en citas o declaraciones personales. Lo que caracteriza al reportaje de citas es que las declaraciones del o los entrevistados son la esencia misma de este reportaje, por lo que juegan un papel esencial en la descripción de situaciones.
c. El reportaje de precisión
Trata casi siempre sobre temas de actualidad muy reciente o permanente, sobre los que el periodista aporta datos a modo de informes. El autor suele ofrecer una visión estática de los hechos, como si se tratara de un observador que va profundizando en el desarrollo de las circunstancias más importantes. Suelen ser reportajes que se estructuran sobre la base de soportes documentales, fuentes estadísticas y fuentes personales especializadas aunque poco variadas.
El reportaje de precisión, desde una visión global, tiene una gran coincidencia con los informes periodísticos. Las fuentes de información más importantes que emplea son las estadísticas, aspecto que coincide plenamente con los informes periodísticos. La gran importancia que tienen las cifras estadísticas en la confección de los informes periodísticos, es lo que conecta la elaboración de los informes con las técnicas propias del periodismo de precisión.
Sin embargo, si decidimos dedicar un apartado especial al reportaje de precisión es porque si bien todos los informes que se sustentan en datos estadísticos forman parte de las técnicas del periodismo de precisión, no todos los reportajes de precisión son simples informes periodísticos.
El periodismo de precisión en un sentido estricto hay que buscarlo en el cruce de datos estadísticos que nos conducen a textos nuevos, enfoques novedosos e incluso al descubrimiento de realidades ocultas mediante la utilización exclusiva de fuentes estadísticas. Desde esta perspectiva, el periodismo de precisión tiene unas claras coincidencias también con el periodismo de investigación. Es más, los premios Pulitzer de los últimos años han recaído sobre reportajes de investigación elaborados con técnicas del periodismo de precisión.
Así, por ejemplo, podríamos elaborar un informe periodístico basándonos en los datos estadísticos de los resultados electorales de las elecciones municipales en Alava, para analizar las alcaldías que obtiene el Partido Popular en los diferentes municipios alaveses.
También podríamos elaborar otro informe periodístico diferente basándonos en los datos estadísticos sobre las subvenciones que concede la Diputación Foral de Alava, gobernada por el Partido Popular, a los diferentes municipios de la provincia.
Si entrecruzáramos estos dos informes nos situaremos ante un reportaje en el que a través de fuentes estadísticas incuestionables, sin aparente conexión, nos aparecería un reportaje, con conexiones con el periodismo de investigación.
Este cruce de datos podría permitir constatar, siempre hipotéticamente y a modo de ejemplo, que la Diputación de Alava gobernada por el PP, proyecta sus ayudas y subvenciones hacia los municipios gobernados por su propio partido, y penaliza a los que no están gobernados bajo sus siglas. A este tipo de reportaje es al que nos referimos con el nombre de reportaje de precisión.

d. El reportaje de investigación
Suele ser una de las formas más habituales que adoptan los textos producto del periodismo de investigación.
Se caracteriza porque desconfía de las fuentes oficiales, escarba los datos más allá de la simple apariencia de las cosas, se especializa en sacar a la luz temas que personas públicas o privadas e instituciones desean mantener ocultos.
El reportaje de investigación es eminentemente informativo. Además, no puede ser de otra manera. A través de un texto informativo que adopta la estructura de reportaje el periodista debe probar unos hechos, y relatarlos sin deslizar interpretaciones u opiniones. El texto es eminentemente descriptivo, así como sus elementos de titulación. Las interpretaciones pueden aparecer en textos aparte (despieces), pero nunca como una cualidad textual del texto central, ya que de hacerlo así desvirtuaría la esencia propia de este tipo tan singular de reportaje en el que el periodista debe probar permanentemente con documentos o revelaciones personales todo lo que afirma.
e. La entrevista de personaje
Desde un punto de vista estricto, la entrevista es a la vez un medio de obtención de información mediante el diálogo y un género periodístico. A través de la entrevista el periodista busca obtener información de alguna persona normalmente experta, bien para completar un reportaje, bien para presentarla como un texto único en el que el entrevistado aporta su versión sobre determinados acontecimientos de los que normalmente es un experto.
La mayoría de los autores coinciden a la hora de vincular a la entrevista con el reportaje y más concretamente con lo que algunos autores denominan reportaje de citas.
Luis Nuñez Ladevéze (1995, 89) es partícipe de esta opinión cuando manifiesta que “la variedad de entrevistas periodísticas suele englobarse en el género más amplio del reportaje”.
Sin embargo, entre entrevista y lo que entendemos genéricamente como reportaje existen muchas más diferencias que las que puedan parecer tras la lectura de esta definición, ya que entrevista y el reportaje poseen rasgos perfectamente diferenciados.
La entrevista de personaje se caracteriza porque sitúa en primer plano la figura del entrevistado.
Esta modalidad de entrevista se llama también de personalidad, porque lo que interesa fundamentalmente es un “retrato” del personaje, su vida, sus peculiaridades más destacadas, su personalidad y características psicológicas y temperamentales.
Se trata de un tipo de entrevista que tiene más valor literario y psicológico que informativo y de actualidad. Precisamente por eso es más frecuente en los semanarios y en los suplementos dominicales que en las páginas diarias de un periódico.
B.-GÉNEROS CON PREDOMINIO INTERPRETATIVO
Los más característicos son el reportaje interpretativo, la entrevista de actualidad, la encuesta periodística y la crónica.
a. El reportaje interpretativo
El reportaje interpretativo hace hincapié en la explicación de cómo o por qué han sucedido hechos actuales o recientes. El periodista, además de relatar los hechos sucedidos, profundiza en ellos a través de explicaciones de los autores, etc. y efectúa análisis, previsiones, valoraciones, sobre los hechos acontecidos. En el reportaje interpretativo predominan los análisis periodísticos.
Para acercarnos a una definición del reportaje interpretativo podemos acudir a Martín Vivaldi (1990, 353) cuando afirma que “el reportaje es un relato informativo, una narración más o menos noticiosa, en donde la visión personal del periodista, su modo de enfocar el asunto influyen en la concepción del trabajo. Incorpora, pues, aspectos informativos y narrativos”.
En esta modalidad periodística la interpretación del autor aparece claramente como una cualidad textual. En el reportaje interpretativo el periodista huye de la mera descripción, de ahí que no respete la asepsia de la ausencia de adjetivos de la información estricta. Además, el periodista recurre a un estilo mucho más literario y apunta o expresa abiertamente sus propias valoraciones.
b. La entrevista de actualidad o temática
La entrevista de actualidad pone el acento en lo que opina el entrevistado y no especialmente en su personalidad. Interesa quién hace las declaraciones, pero sobre todo qué dice esa persona a la que entrevistamos. Son entrevistas que se realizan a personas idóneas que son especialistas en determinados temas. Se trata de un tipo de entrevista que no tiene por qué apoyarse en un tema que sea de estricta actualidad.
Se llama también entrevista temática Bien porque tiene como base la búsqueda de datos para el desarrollo de una información o bien porque el periodista se dirige a una persona para que mediante la técnica de preguntas y respuestas dé su punto de vista sobre temas que en ese mismo instante forman parte de la actualidad informativa.
La personalidad del entrevistado es importante, como lo es siempre en este género periodístico, pero en este caso lo que se dice pasa a un plano de especial relevancia.
A través de este tipo de entrevista se buscan los puntos de vista y juicios de la persona entrevistada sobre el tema que interesa al periodista.
c. La encuesta periodística
Tiene como finalidad conocer la opinión de determinadas personas, normalmente de relevancia o suficientemente conocidas por el público, sobre un tema del que no tienen por qué ser expertas. La encuesta periodística se realiza para comunicarle al lector el estado de opinión sobre un tema específico. Carece de valor sociológico y sólo refleja el estado de opinión de las personas entrevistadas, por lo que sus resultados no pueden generalizarse.
Su técnica de realización es muy simple y apenas si exige esfuerzo. Basta con preparar un pequeño cuestionario con cuatro o cinco preguntas y ni tan siquiera es necesaria la entrevista directa con los entrevistados. Basta con formularle las preguntas telefónicamente, ya que lo esencial no es lo que dice, sino quien lo dice.
En ocasiones la encuesta periodística consiste en formular un cuestionario con un número indeterminado de preguntas a una persona sobre temas de muy diversa índole. Es un producto típico de los semanarios y cuadernillos dominicales. Las preguntas que se formulan son siempre las mismas y se efectúan a personas conocidas o desconocidas por el público.
d. La crónica
Antes de pasar a hablar de la crónica es necesario recalcar que estamos ante el género con predominio interpretativo por excelencia, en el que juega un papel muy importante las propias valoraciones del periodista redactor. Esta interrelación entre elementos informativos y elementos opinativos ha hecho que casi siempre se le haya considerado a la crónica como una de las técnicas periodísticas más relevantes.
Una característica esencial de la crónica es su estrecha vinculación a un hecho noticioso de actualidad. La crónica es una información desarrollada y comentada en la que se entrelazan los elementos estrictamente informativos con los propiamente opinativos. Es importante destacar estos dos aspectos dentro de la crónica, ya que su propia esencia reside en el componente informativo sobre el que se sustenta. El esqueleto de la crónica está en informar de hechos con sus respectivos detalles.
Nuñez Ladevéze destaca esta vinculación estricta de la crónica a la información de actualidad para diferenciarla del reportaje. Así, afirma este autor (1995, 87), “el reportaje es un género más autónomo que la crónica, que habitualmente se utiliza para enfatizar periodísticamente la descripción de un ambiente o de unas circunstancias (…). La crónica es un género subordinado habitualmente a una noticia relevante de la que se ha informado en el mismo tiempo o en el mismo espacio y sobre la que se ofrece el testimonio complementario de un observador cualificado por ser testigo directo en el lugar de los acontecimientos”.
Para definir la crónica podemos acudir a Martín Vivaldi (1987, 335) quien la define como el “relato periodístico, eminentemente noticioso, caracterizado porque los hechos que se narran son interpretados por el cronista”.
La crónica, tal y como afirma Nuñez Ladevéze (1995, 85), “puede ser más o menos interpretativa, según la cantidad de explicaciones, análisis y valoraciones que el periodista vaya esparciendo a lo largo del texto”. Sin embargo, por su misma esencia, por la importancia que adquieren en este género las interpretaciones del periodista, las mejores crónicas son aquellas en las que existe una proliferación de datos interpretativos, analíticos y valorativos.
Por lo que respecta a su estructura narrativa, el periodista actúa con una libertad mucho mayor a la hora de seleccionar los datos y ordenarlos que en el caso de redactar una simple información. La crónica se muestra con libertad a la hora de utilizar determinadas estructuras, una libertad que se hace extensible también a la hora de elegir el lenguaje apropiado.
Al contrario de lo que sucede en la información estricta, el titular puede adoptar, y de hecho lo hace, tintes más literarios. Por lo que respecta al arranque o párrafo inicial no tiene por qué corresponder exactamente al “primer párrafo” de la información. El arranque de la crónica puede centrarse en destacar un único aspecto llamativo o aspectos originales que se abordan en el tema. La utilización del “primer párrafo” tradicional es siempre optativa, aunque no quiere eso decir que no se inicien crónicas con estructuras internas semejantes a la del “primer párrafo” clásico de la información.
Desde el punto de vista literario, la crónica se caracteriza porque deja entrever la personalidad del cronista, que posee licencia para utilizar figuras retóricas en un estilo mucho más libre y propio que en el caso de la información. En la crónica periodística, afirma Nuñez Ladevéze (1995, 86), suele ser frecuente la adjetivación “como un instrumento para añadir sutileza a la información. Las oraciones pueden ser mucho más complejas. En suma, la redacción se vuelve expresiva y literaria”. Al contrario de lo que sucede en la información, en la crónica la firma del autor es importante y constituye un sello de identidad. Las crónicas se leen no solamente por lo que informan, sino también por las características del autor que las escribe.
La crónica es el género más característico de los corresponsales y de los enviados especiales. Hay que tener en cuenta que un medio de comunicación que posee una red de corresponsales en el extranjero o envía a un periodista al lugar en el que se está produciendo la información lo hace con la finalidad última de poseer información diferenciada a la que suministran las agencias de información. Una información diferente, de calidad, en la que no solamente se exponen los hechos, sino que se analizan, valoran y se impregna el texto de los puntos de vista del profesional. Todos los medios de comunicación de calidad tienen una extensa red de corresponsales en el extranjero que son los que suministran información analizada y trabajan el género conocido como crónica.

5.2.3. Géneros con intencionalidad opinativa
La mayoría de los textos con intencionalidad opinativa aparecen concentrados en la prensa escrita diaria en una sección especial dedicada a la opinión y que según los medios de comunicación pueden llegar a las cuatro páginas diarias.
En esta sección especial se ubican generalmente el o los editoriales, artículos de fondo, chistes, columnas firmadas, colaboraciones de especialistas y las cartas al director.
Sin embargo, pueden aparecer también diseminados a lo largo del periódico, sobre todo en determinadas secciones o en la última página donde se ubican fundamentalmente algunas columnas escritas por periodistas expertos.
Entre los géneros de opinión más importantes podemos destacar: el editorial, la columna, el artículo de opinión, la crítica, las cartas al director y la revista de prensa.
a. El editorial
Es el texto de opinión por excelencia, ya que refleja siempre la postura del medio de comunicación ante el tema que aborda, de ahí que no vaya nunca firmado. Es el texto de opinión más importante de un medio de comunicación, puesto que no refleja una posición particular de un profesional, con la que el propio medio puede estar en desacuerdo, sino que expresa la línea ideológica del periódico acerca de los asuntos de mayor trascendencia social. A través del editorial el medio de comunicación deja patente sus señas de identidad.
Por medio del editorial el periódico sitúa ante el lector los temas más importantes de la actualidad sobre los que debe pensar, al tiempo que le comunica también qué debe pensar sobre esos temas. Son textos, pues, de gran importancia, de ahí que sean redactados por un equipo de editorialistas, profesionales de confianza de la dirección del medio.
El editorial se apoya casi siempre en un hecho que en ese momento ocupa un lugar de privilegio en el campo de la información, pero en el que los datos aportan el apoyo circunstancial para la elaboración de las interpretaciones y las valoraciones.
El editorial, tal y como explica Martínez Albertos, tiene una estructura externa similar a las que adoptan las sentencias judiciales. Es decir, arranca con una exposición de los hechos que se van a juzgar (los resultandos); expone en párrafos sucesivos una interpretación argumentada de esos hechos, unos principios de carácter doctrinal y teórico que arrojan luz sobre el tema (los considerandos) y finaliza con una sentencia o conclusión sobre los hechos expuestos (fallo final de la sentencia).
En el editorial es muy importante el párrafo final. Es ahí donde se muestran las conclusiones del editorialista. Dada la importancia y el alcance de este tipo de textos, en los que aparece reflejado el punto de vista del medio de comunicación ante sucesos de relevancia, se recomienda siempre que la conclusión final se exprese con cautela.
Luisa Santamaría (1997, 65) explica las funciones más importantes que debe cubrir un editorial. Una formulación clásica del periodismo americano y que esta autora resume en las siguientes:
Explicar los hechos. El editorialista, aunque de la forma que considere más oportuna, debe explicar inicialmente los hechos sobre los que posteriormente opinará en su texto.
Dar antecedentes. Es importante situar los hechos en su contexto histórico, es decir, relacionarlos con lo que haya sucedido anteriormente. Los antecedentes ayudan a presentar un panorama más amplio que ayuda a instruir y orientar al lector.
Predecir el futuro. El editorialista debe, partiendo de las experiencias actuales, predecir los acontecimientos que pueden suceder mañana y que se ven como inevitables de acuerdo con la experiencia adquirida del estudio de situaciones similares.
Formular juicios. Los editorialistas se suponen que deben tomar partido. por eso se ocupan de los juicios morales. Informan a sus lectores de lo que consideran que está bien y de lo que está mal.
A pesar de que las clasificaciones tradicionales recogen un amplio abanico de tipos de editoriales, simplemente con ánimo simplificador vamos a diferenciar dos tipos fundamentales: el suelto o glosa y el editorial de fondo.
-El suelto o glosa: Es un pequeño editorial de 3 ó 4 párrafos cortos. Luisa Santamaría lo describe como “una reflexión sobre algún asunto de actualidad que apunta un tema sin agotarlo. Al ser breve, no hay explicaciones y es contundente”. El suelto o glosa es propio de los medios de comunicación que buscan ejercer una gran influencia sobre los lectores.
-El editorial de fondo: Es un texto en el que aparece de forma clara e inequívoca la opinión del medio de comunicación sobre temas que casi siempre forman parte de la actualidad periodística. En ocasiones puede expresar unas opiniones que no aparecen de forma concreta y cerrada. En otras ocasiones las conclusiones pueden aparecer categóricamente, sin dejar espacio a la interpretación o la duda. De ahí que Nuñez Ladevéze (1995; 103-104) haga una distinción entre editoriales abiertos y editoriales cerrados.
En los editoriales abiertos no existe una opinión expresa sobre los hechos que se interpretan o analizan e invitan al lector a que se forme su propio juicio a partir de las reflexiones editoriales. Son editoriales explicativos sobre hechos pasados o presentes, y, a veces, predictivos.
En los editoriales cerrados el periodista propone ya como conclusión ya como juicio inicial, una opinión expresa sobre esos hechos. Suelen ser editoriales de tesis. La tesis que se formula puede ser crítica, generalmente de alguna institución política o económica y frecuentemente del gobierno; o puede no ser crítica, en cuyo caso suele ser de defensa de algo o apologética.
b. La columna
Es un artículo de opinión o comentario, siempre firmado, que aparece regularmente en la misma sección del periódico y con una presentación y extensión siempre similar que comprende una o dos columnas. De ahí el nombre del género y de ahí también el nombre de las personas que lo practican: columnistas.
El columnista es una persona contratada por el medio de comunicación o miembro de su plantilla que de forma diaria o con otra periodicidad expone sus apreciaciones personales sobre varios temas que casi siempre forman parte de la actualidad. El columnista se dedica pues a explicar o exponer sus puntos de vista sobre diversos aspectos del acontecer diario. Suelen ser periodistas de prestigio que gozan de la confianza de la dirección del medio y que expresan puntos de vista que aunque no coincidan siempre con la línea editorial del periódico deben ser coincidentes con sus líneas maestras.
Existe una amplia variedad de columnas, sin embargo la más característica es la que se conoce con el nombre de columna personal. Se trata, en palabras de Luisa Santamaría (1997,123), de una columna “más claramente literaria que periodística. Unos textos híbridos entre la opinión y la estricta creación literaria que gozan hoy de enorme aceptación en todo el mundo”.
En la actualidad, debido sobre todo al auge de los medios audiovisuales como elementos difusores de información, la prensa escrita ha rescatado a los columnistas, de ahí que Francisco Umbral afirme que en estos momentos asistimos a un momento de auténtico auge del columnismo español. Es más, algunos medios de comunicación, sobre todo los diarios de calidad, se han dedicado a desarrollar las columnas como una forma de potenciar sus señas de identidad.
c. El artículo de opinión
Las opiniones de los periodistas, de los colaboradores espontáneos y de los especialistas en determinados temas ocupan cada vez mayores espacios en los diarios de calidad. Son puntos de vista propios y ajenos que el comentarista intenta que el público comparta.
El artículo de opinión o comentario se sustenta sobre la interpretación razonada de un tema de actualidad. Esta característica habitualmente monotemática del artículo de opinión es lo que diferencia este género periodístico de la columna.
Casi siempre adopta como punto de partida una reflexión sobre un tema que es en ese instante actualidad, pero sobre el que el periodista aporta valoraciones y juicios, huyendo de lo estrictamente informativo. Se trata de un trabajo eminentemente personal que no está sujeto a ninguna técnica específica. Tal y como afirma Martín Vivaldi (1995, 368), “en el comentario, a diferencia de lo que sucede con la información, no hay reglas taxativas. No se puede hablar de un orden específico en la redacción; el escritor goza de más libertad”. Cada escritor escribe como quiere y utiliza como puede sus recursos lingüísticos.
Lo que sí hace Martín Vivaldi (1995, 371-372) es enumerar una serie de cualidades y requisitos que debe mantener el comentarista, y que son válidas para cualquier trabajo de opinión. Entre ellas podemos destacar entre otras muchas: la agudeza crítica, personalidad, cultura, impasibilidad, ponderación de criterio e independencia.
La práctica del artículo de opinión requiere el dominio de una técnica de exposición y ordenación de las fases del texto. “El éxito del articulista afirma Martín Vivaldi depende de su habilidad para combinar un desarrollo de las ideas que resulte convincente, y del que se desprenda un dominio sobre el tema, con la fluidez expositiva. Ser ligero sin dejar de ser denso, ser ingenioso sin parecer frívolo, ser culto sin mostrarse pedante, ser convincente sin ser dogmático, ser literario sin dejar de ser natural, dominar el tema sin tener que demostrarlo expresamente”.
Los artículos de opinión van siempre firmados, bien con el nombre y apellidos del autor, bien con seudónimo. Además, su contenido temático puede hacer referencia a cualquier actividad: política, económica, deportiva, cultural, etc.
d. La crítica
Es uno de los géneros periodísticos más controvertidos, ya que se sustenta en la opinión que algunos expertos vierten sobre obras realizadas por otros autores. La finalidad del crítico es, entre otras muchas, la de convencer al lector de que su criterio, su punto de vista, es el más adecuado para analizar la obra que critica.
Luisa Santamaría (1997,145) concreta las características que desde su punto de vista debe tener la crítica en los medios de comunicación y las simplifica en las siguientes: brevedad, urgencia e inteligibilidad.
Para esta autora (1997,145), “la crítica periodística ha de ser breve, pero no ligera; rápida, pero no irreflexiva; ágil, pero no inconsciente. Y en todo caso será de fácil inteligencia, ya que la mayoría de los lectores carecen de formación especializada”.
Existe un amplio abanico de críticas; así podemos hablar de crítica literaria, si lo que se critica es un libro; teatral, cinematográfica, deportiva, taurina, musical, deportiva, etc.
Por la propia esencia de la crítica se deriva que siempre debe contemplar un juicio argumentado del crítico sobre la obra estudiada. En ocasiones, el crítico, no hace más que exponer unos retazos que obligan al lector a interpretar personalmente sobre la intención del experto.
El esquema textual de cualquier crítica periodística es bien simple y debe contemplar:
-El título: Debe ser siempre breve y recoger en pocas palabras la valoración que el crítico hace sobre la obra estudiada. Suele ser casi siempre apelativo o expresivo, apunta el tema pero no informa detalladamente sobre él. Puede ir acompañado de antetítulo o de subtítulo, en los que aparecen a modo de complemento los elementos más estrictamente informativos.
-La ficha técnica: La ficha técnica es el elemento informativo que acompaña a un titular y un texto claramente de opinión, por lo que aporta una singularidad a este peculiar género periodístico. En la ficha se recogen el nombre de la obra que se estudia, el autor y cualquier otro dato que se considere pertinente para la inmediata identificación de la obra estudiada. Así, si se trata de una obra literaria aparecerá también el nombre de la editorial, fecha y lugar de publicación, número de páginas y el precio de venta. Esta aparición de elementos estrictamente informativos en la ficha hace que algunos autores clasifiquen las críticas periodísticas como textos pertenecientes a un género mixto información-opinión. Sin embargo, independientemente de los retazos informativos que expone en la ficha técnica, el texto del autor es siempre estrictamente opinativo, por lo que nos parece más sugerente encuadrar la crítica periodística dentro de los géneros de opinión.
-El texto de opinión: En el texto es donde aparecen las valoraciones del experto sobre la obra analizada. Se trata de un texto abierto a la creatividad del autor y a toda la gama de recursos estilísticos. Es un texto claramente argumentativo, en el que el autor va alternando frases e ideas centrales del texto original con sus puntos de vista particulares. Un aspecto esencial es la vinculación de la obra estudiada a su contexto más adecuado y, a partir de ahí, analizar y estudiar pormenorizadamente aquéllos aspectos que el crítico considera relevantes para verter un juicio final sobre la obra. El último párrafo de este texto suele contemplar casi siempre una conclusión. Un juicio último del crítico que sirve para sintetizar los argumentos que se han ido exponiendo a lo largo del texto.
e. Las cartas al director
Son uno de los vehículos de comunicación más importantes entre el medio de comunicación y el público. Las cartas al director, en ocasiones, hacen referencia a temas publicados por el medio sobre los que se desea aclarar aspectos dudosos o añadir matices. En otras ocasiones, sin embargo, la carta al director no tiene por qué referirse a temas publicados, sino a temas que forman parte de la actualidad y sobre los que una persona quiere expresar sus puntos de vista, sean o no discrepantes con los que defiende el medio. La carta al director es, pues, una pequeña parcela del periódico puesta a servicio del público para que exprese sus puntos de vista.
f. La revista de prensa
La revista de prensa es un género menor dentro de los textos de opinión, pero a pesar de ello, y al igual que sucede los los otros dos géneros menores en la opinión (el suelo o glosa y las cartas al director), se trata de un texto con peso e importancia dentro de la opinión. En este texto, el medio de comunicación recoge fragmentos de opiniones, columnas o editoriales de otros periódicos de la competencia. Al publicar esos fragmentos, el medio de comunicación da una imagen de apertura hacia posiciones que no son las propias. Sin embargo, el periódico, al situar al lector ante puntos de vista contrarios a los que su medio de comunicación defiende, acaba por fortalecer la línea argumental que su periódico adopta ante determinados temas.

5.3. Los géneros periodísticos visuales
Toda fotografía lleva implícita la intención del fotógrafo de comunicar algo, pues el sólo hecho de elegir los elementos que formarán parte de ella, el ángulo desde el cual los enfocará, la intensidad de la luz y otros elementos, está dando una idea de lo que éste quiere decir al público. Así pues, la información, al igual que la opinión, están presentes simultáneamente en los mensajes sean estos escritos o visuales, y en ello las intenciones del emisor resultan decisivas. Junto a los elementos denotativos (puramente descriptivos) se superponen los elementos icónicos de connotación, es decir, valores connotativos que de por sí poseen culturalmente los componentes de la escena fotográfica, y los elementos propiamente fotográficos que determinan la escena, tales como la angulación, el encuadre, la composición, la iluminación, las sombras, el contraste, el color, etc., y que pueden ser dirigidos por el fotógrafo con la intención de producir una reacción determinada, con lo cual la opinión sería explícita, o sin intención de hacerlo, por lo que la opinión podría darse sin conciencia plena del fotógrafo.
Daniel Samper (1984, 16) señala que, “el gran fotógrafo sabe incorporar y agrupar artística e inteligentemente los elementos que relatan de manera gráfica la noticia”. Así pues, la foto deja de ser el simple complemento informativo de la noticia, del reportaje o de la crónica, para contar por sí sola historias completas al lector, con el complemento de un texto breve, o sin él.

5.3.1. La fotografía como noticia
La fotografía tiene unos límites importantes para transmitir información. Carece de una capacidad universalizadora y conceptual de los hechos; no puede elevarse a una categorización abstracta de los datos. Para ello necesita inexorablemente de los textos. La fotografía sólo ofrece fragmentos e instantes de realidad, ni la acción anterior ni la posterior; en todo caso puede resolverlo con la combinación secuencializada de varios fragmentos y de tiempos distintos. De esta posibilidad se deriva su capacidad narrativa, aunque siempre limitada.
La fotografía de calidad informativa tiene capacidad para convertirse en noticia por sí sola con su correspondiente pie o integrada en un texto descriptor y contextualizador del hecho. El texto aporta la descripción y narración de los datos así como las referencias conceptuales; la fotografía presenta la versión realista de los detalles con todos los componentes visuales de la misma. La fotografía de noticia trata de congregar el mayor número posible de respuestas o al menos las más esenciales. Según Cebrián Herreros (1992, 372), pueden diferenciarse las siguientes:
1. ¿Qué? La respuesta explica la acción instantánea detenida en el tiempo. Recoge el elemento sustancial de toda noticia. Suele ser la respuesta más clara, aquella que la fotografía tiene más posibilidad de recoger, dentro de los límites de la imagen fija, aunque de forma instantánea, el suceso; para ofrecer el desarrollo del mismo puede unirse a otras y establecer cierta continuidad de narración. Sin embargo, nunca podrá ofrecer la respuesta a ¿qué se ha dicho? Para ello tiene que incorporarse un pie.
2. ¿Quién? Registra los sujetos de la acción. La fotografía puede ofrecer las figuras de los protagonistas, testigos o intérpretes con todo tipo de detalles visuales. Una buena composición es aquella que resalta los aspectos informativos importantes sin que se impongan los secundarios. A pesar de la capacidad representativa de la fotografía será preciso identificar el nombre o nombres de las personas que aparecen en la misma y, además, para evitar confusiones, el orden en que están situadas desde el punto perceptivo visual del lector.
3 ¿Dónde? Capta el lugar o escenario concreto en que se desarrollan los hechos. Es difícil que la fotografía consiga respuesta a esta pregunta, pero se resuelve indirectamente encuadrando los hechos de tal manera que en algún punto de la misma aparezcan edificios, estatuas o elementos suficientemente conocidos por el destinatario. En caso contrario será un dato que deberá aportarse en el pie.
4. ¿Cuándo? Es otro dato difícil de recoger. A pesar de que un buen encuadre pueda captar un reloj o un calendario, sin embargo, habrá que señalar en el pie otros datos más identificadores. Como máximo la fotografía puede informar cuando se capta en exteriores, de la estación temporal por la vestimenta de los protagonistas, o el momento del día por la proyección de sombras.
5 ¿Cómo? Explica el modo como se ha producido un hecho, aunque de forma instantánea. La fotografía capta una exuberante riqueza de detalles sobre los aspectos particulares de los hechos. Es una de las cuestiones que con mayor precisión pueden quedar definidas en las imágenes. Sin embargo, habrá que conseguir el encuadre adecuado para resaltar los aspectos que mejor expliquen cómo han acaecido los hechos pues de lo contrario puede prestarse a una enorme confusión. La combinación secuencial de varias fotografías permite ofrecer la evolución, aunque siempre mediante fragmentos instantáneos de una acción continuada.
6. ¿Por qué? Es un pregunta racional a la que difícilmente puede responder la fotografía carente de un discurso abstracto y racional. Sin embargo, podrá delatar las causas vinculando a la fotografía de los hechos otras en las que se recojan los indicios visuales de las mismas.
Existe una amplísima gama de posibilidades para la utilización de la fotografía en las páginas de un diario escrito. Entre las modalidades más características para la plasmación de este género visual, descritas por Mariano Cebrián, tenemos las siguientes:
a. El retrato fotográfico informativo
Cumple una función identificadora de las personalidades protagonistas de los hechos que se relatan o de testigos de los hechos. Suele ser la fotografía más utilizada porque se utiliza para ilustrar hechos que en ese mismo instante son noticia. Conviene diferenciar entre retrato fotográfico informativo del retrato ilustrativo. En el primer caso la fotografía se utiliza en el instante en el que la persona por los motivos que sean es noticia en ese mismo instante, por eso lleva uyna gran carga insformativa original.
El retrato ilustrativo se emplea para ilustrar cualquier noticia que se refiera a ese protagonista, por eso es una mera repetición. Los retratos pueden ser tanto de primer plano (o de rostro), de mitad de cuerpo o de grupo.
b. La fotografía simbólica
Se genera cuando la fotografía pierde capacidad de información inmediata para constituirse en símbolo universal de una realidad, o como elemento comparativo y metafórico de situaciones, debates sociales, crítica de protagonistas o partidos, etc. El sentido traslaticio que incorpora a la información la recarga de connotaciones subjetivas. Cumple una función interpretativa y valorativa de quien provoca el símbolo para que el lector lo retenga como imagen global de una situación o hecho complejo.
c. La fotografía ilustrativa
Apenas encierra carga informativa de actualidad. Pudo tenerla en el momento en que se captó, pero con el paso del tiempo o el cambio de la situación y datos ha dejado de tener vigencia informativa. Se emplea como ruptura de la monotonía del texto, como mero recurso estético, pero sin novedad. De hecho suele ser fotografía de archivo sin vinculación directa con el hecho que se narra; es reproducida, además, con bastante frecuencia para acompañar noticias diferentes.
Es una prueba del escaso interés e importancia informativa que a veces se da a la fotografía como contenido noticioso para destacar su capacidad puramente visual. Atrae la mirada de quien sólo echa un vistazo a las páginas, pero puede convertirse en contraproducente para quien busca más allá de la apariencia formal un sentido informativo de la misma.
d. La fotografía de denuncia
Capta detalles, situaciones, encuentros de personalidades, gestos y expresiones corporales, etc. como testimonios de un acto presumiblemente delictivo, de la causa de un accidente, de estados de edificios o de vías de comunicación, de acciones de manifestantes, de abandonos políticos, etc. con la finalidad de ponerlo en conocimiento de la opinión pública y reclamar la atención y decisión de los responsables. La fotografía aporta el valor realista, testimonial y de credibilidad superior al de la información escrita.
Con ella los periódicos y revistas cumplen con su papel de vigilar y denunciar situaciones de anormalidad en la sociedad. Es una función de enorme aceptación y éxito populares siempre que el tratamiento responda a los requisitos de veracidad y no de manipulaciones ideológicas o partidistas interesadas.
e. La fotografía costumbrista
Recoge hechos de situaciones de la vida cotidiana para describir el quehacer diario, oficios, costumbres, bailes, etc. No importa tanto la actualidad inmediata cuanto el reflejo de una situación habitual. Puede publicarse en cualquier momento, sin necesidad de estar vinculada a una actualidad inmediata, aunque siempre será preferible que la tenga para adquirir un mayor valor informativo.
f. La fotografía humorística y de curiosidades
Se refieren a hechos de actualidad, pero vistos desde el lado humorístico o de curiosidad por alguna circunstancia accidental de la personalidad reflejada como caídas por un traspié, descubrimientos casuales de partes íntimas, gestos o tics, etc. Despiertan interés por la curiosidad de la situación, pero su carga informativa es muy secundaria en relación con el hecho que se presenta. Cumplen una función de puro entretenimiento.
g. La fotografía especializada
Se trata de fotografías vinculadas a hechos que han adquirido cierta especialización informativa. Suele incluso celebrarse concursos de las mismas. Al tratarse de hechos tan reiterativos, como las jugadas futbolísticas o las actividades de cualquier deporte, actuaciones taurinas, etc. se busca en ellas cierta originalidad de composición efectos lumínicos, posiciones o movimientos inusitados, etc. para retener la mirada del lector, pues de lo contrario caerían inmediatamente en el agotamiento de imagen e información, es decir, pérdida de interés por su parecido con otras muchas del mismo tema. Cada campo de especialización informativa tiene unos tratamientos bastante diferenciados.
h. La fotonoticia
El libro de estilo de El País dice que la fotonoticia “consiste en una imagen que tiene validez informativa por sí misma, sin una amplia información que la acompañe. En estos casos, el pie de foto podrá ser más extenso (unas 15 líneas como máximo) y llevará un título. Éste no podrá superar una línea de composición”. Añade El País que “los títulos de las fotonoticias no deben tener necesariamente carácter informativo. Por tratarse de una foto como elemento noticioso en sí mismo, el título puede acompañar simplemente a la imagen. En este caso, por tanto, el redactor dispone de una mayor libertad para escoger el título”.
Vamos aceptar la definición que el diario madrileño hace de la fotonoticia ya que es la primera que se da de este término en la prensa del Estado español y recoge con exactitud unas características de un recurso informativo que los diarios han empleado de modo mimético a como lo hiciera el rotativo de Prisa desde su nacimiento en 1976. Esto no quiere decir que la fotonoticia sea una creación de El País, ya que los diarios desde siempre han contado con este recurso eminentemente gráfico. Este diario recogió un elemento informativo de uso cotidiano, le dio un nombre, que posiblemente ya era empleado, y definió las características de los elementos que la componen.
Cebrián Herreros no emplea el término fotonoticia al clasificar los géneros fotográficos aunque queda patente que la incluye dentro del apartado de “la fotografía como noticia” cuando señala que “la fotografía de calidad informativa tiene capacidad para convertirse en noticia por sí sola con su correspondiente pie o integrada en un texto descriptor y contextualizador del hecho”.
Se trataría pues, de una forma de emplear la fotografía que es noticia por sí misma: con un texto corto y con un titular que no sobrepase una línea de composición. Este titular no tendrá necesariamente que ser informativo. El conjunto puede ir recuadrado o abrazado por dos filetes horizontales que delimitan su espacio y destacan su presencia en la página.
Ahora bien, la mayoría de las veces que una fotografía con características de noticia es incluida en las páginas de un diario, lo hace acompañando al texto de una información amplia y va apoyada de un simple pie de una línea de extensión, y en estos casos no es empleada como fotonoticia. Así, hemos de concluir que la fotonoticia es una forma concreta de emplear la fotografía que es noticia en sí misma, en la que destacamos el contenido gráfico sobre el textual y lo hacemos siguiendo las pautas que para ello nos indique el libro de estilo de cada diario en lo que a la extensión del titular y del texto se refiere.
i. La fotografía en la entrevista
En el apartado dedicado a los géneros periodísticos lingüísticos hemos destacado dos tipos de entrevistas: la entrevista de personaje, como un género con predominio explicativo; y la entrevista de actualidad o temática, con un predominio más interpretativo.
La entrevista de personaje tiene por finalidad destacar la forma de ser del entrevistado. El centro del diálogo, lo periodístico, es la personalidad del individuo. En este tipo de trabajo el interés viene conferido por dos posibilidades: El individuo es lo que se llama una “personalidad”, o simplemente es un ser corriente, denominado “personaje-tipo”, pero que tiene una personalidad con algún rasgo especial que lo hace periodísticamente interesante.
En este tipo de entrevista también hay que procurar hacer “retratos psicológicos”, es decir, a través de la fotografía tratar de penetrar en el aspecto interior de la persona. Para ello resulta necesaria mucha paciencia y esperar el momento para captarla cuando se esté comportando tal y como es en la vida cotidiana.
En la fotografía de entrevista de actualidad o temática, lo más importante e que el entrevistado es una fuente de información que suministra una declaraciones en un momento determinado. La imagen cumple la función fundamental de dar veracidad al texto escrito, es decir, es testimonial.
Lo normal es mostrar a la fuente mientras emite sus juicios o pareceres sobre el tema objeto del trabajo. Como la parte escrita es más extensa en este tipo de entrevistas que en la anterior, el espacio es mayor. En consecuencia, es factible dar más despliegue a la fotografía e incluso publicar más de una.
j. El reportaje fotográfico
Trata de reflejar y concentrar la visión de un acontecimiento de cierta complejidad desarrollado en un lugar y durante un tiempo mediante un conjunto de fotografías que ofrecen una fragmentación y selección de espacios y datos significativos en imágenes técnicas instantáneas. Ni el escenario, ni el tiempo son de libre elección, ni se adaptan al interés informativo del reportero, como sucede con el reportaje artístico o el publicitario. El reportero tiene que adaptarse a la fugacidad de los hechos y de sus múltiples circunstancias.
El reportaje fotográfico suele estar vinculado a una realidad informativa inmediata y, por tanto, apenas se dispondrá de tiempo para la preparación previa, o aborda hechos de actualidad permanente o históricos que por alguna circunstancia o aspecto adquieren cierta novedad según el orden o la secuencialidad con las que se han distribuido.
k. El ensayo fotográfico
El ensayo fotográfico es un fotorreportaje en profundidad, el cual consta de un numeroso grupo de imágenes cuya temática es muy amplia. A través de él pueden tratarse problemas de carácter sociológico, cultural y hasta económico, pero también es factible realizar temas más superficiales e incluso hasta humorísticos. Un ensayo escrito suele preceder o acompañar a este género periodístico fotográfico, sobre el cual se dice que debe ser extenso, detallado e incisivo. Mientras el reportaje fotográfico puede hacerse en minutos, horas o pocos días, el fotoensayo requiere varias semanas, aún cuando hay algunos que pueden hacerse en un tiempo relativamente corto.

5.3.2. Los retratos
Son representaciones gráficas de personas o de cosas determinadas. Según Gonzalo Peltzer (1991,149), que cita al USA Today, “un artista puede conseguir una imagen o una combinación de imágenes de personas, editorializadas o no, que la fotografía no puede hacer. Con un buen titular y una buena composición se puede conseguir un relato completo de una historia”. El retrato puede ser, pues, editorializante si utiliza algunos elementos gráficos que acaban por añadir una información casi siempre irónica y con fines claramente orientadores o, simplemente descriptivos, cuando su finalidad es la de ilustrar un texto periodístico. Se utilizan mucho en los suplementos dominicales de los diarios más importantes del Estado, y su uso era frecuente en algunos medios de comunicación como es el caso de ABC. Inicialmente se confeccionaban a mano con acuarela, acrílico, tinta, colores a lápiz, o varias combinaciones de ellos, siempre de secado rápido. En la actualidad se confeccionan a través de ordenador.

5.3.3. Las caricaturas
Se entiende por caricatura a la exageración de rasgos y proporciones en una figura para ridiculizar a un sujeto. Se trata de una combinación entre lo grotesco y el ingenio, por lo que el humor pasa a ser un ingrediente esencial de la caricatura. Para considerar un dibujo como caricatura no es necesario que se hayan exagerado mucho tanto los rasgos como las proporciones de la persona caricaturizada. Esto es así porque se puede caricaturizar a una persona sin modificar sustancialmente los rasgos de su rostro, pero acompañándole de determinadas vestimentas que acaban por determinarlo sustancialmente. La tendencia a la distorsión es el rasgo más característico de la caricatura, pero no tiene por qué ser exagerada, ya que los grados de distorsión dependerán siempre de cada uno de los autores. Tal y como afirma Gonzalo Peltzer (1991,151), la caricatura es frecuentemente una figura sola, que habla por sí misma en un monólogo visual, pero también puede incluir aditamentos con propósitos expresivos o de opinión, en este caso comenzaríamos a hablar de una caricatura editorial. El secreto de una buena caricatura, afirma Peltzer (1991,151) es el ofrecer “de una fisonomía una interpretación que nunca podremos olvidar y que la víctima parecerá acarrear siempre, como un embrujado”. Según Román Gubern (1987, 215) la caricatura fue la materia prima del cómic hasta la aparición de los primeros cómics de héroes de aventuras.

5.3.4. Las tiras cómicas sin apoyo textual
Se le llama también historieta, tebeo, etc. Consiste en una serie de viñetas en las que se narra una historia de forma secuencial y dibujada, con gran contenido escénico, según códigos cinematográficos y con argumento unitario. En ocasiones las tiras cómicas pueden ser también seriadas. En su mínima y más común expresión consiste en tres o cuatro viñetas en las que se relata de forma secuencial una pequeña historia, que puede ser humorística o no.
Se denomina tira cómica cuando la finalidad es la búsqueda de la comicidad, casi siempre mezclada con la ironía. El caso más representativo de la prensa vasca lo encontramos en la tira cómica de Don Celes, realizada por Olmo y que desde hace muchos años aparece diariamente en las páginas de El Correo Español El Pueblo Vasco.
También existe un tipo de tira cómica con un claro componente editorializante que puede identificarse como un género de opinión porque su contenido se orienta hacia la denuncia y la crítica social y política. En este caso, se caracteriza por la presencia de determinados personajes, casi siempre reconocidos responsables de actividades institucionales, políticas, económicas, deportivas, sociales, etc.
Autores como Gonzalo Peltzer (1991,153) reconocen también un tipo de tira cómica que denominan cómic informativo o cómic periodístico y afirman que “es una adaptación del lenguaje de la historieta a la información de los hechos de actualidad. En este caso su función es más ilustrativa y su pretensión más informativa”.

5.4. Los géneros periodísticos paralingüísticos
5.4.1. El infoperiodismo

El concepto de infoperiodismo es nuevo. El primer autor que acuñó este término fue José Manuel de Pablos en 1992. Según este autor (1991, 43), infoperiodismo es a infografía en general lo que teleperiodismo es a televisión o fotoperiodismo a fotografía. Pero se trata de algo más. Subraya el sentido periodístico o informativo del género frente a la generalidad y la confusión; no toda la televisión ni toda la fotografía son periodísticas. Hay infografía publicitaria, en el mundo de la arquitectura o de la circulación por carreteras y ciudades. Hay quienes tratan de confundirla con la animática, y por eso conviene matizar el carácter periodístico de esta infografía.
¿Qué necesidad hay de acuñar una voz nueva?, se pregunta De Pablos y responde a continuación, la necesidad de deslindar conceptos y el interés por acercarnos a un campo de trabajo novedoso en los medios de comunicación escritos, impresos en papel o expuestos en una pantalla.
La base del infoperiodismo es la infografía, pero no se queda ahí, pues implica una manera de trabajar que potencia este renacido género visual impreso, con la ayuda de periodistas provistos de la suficiente cultura visual para saber en cada momento qué es lo más infográficamente conveniente.
La esencia a la hora de hablar de los infográficos no es que tengan más o menos dibujo gráfico, o que estén complementados con más o menos texto. Lo esencial, en palabras de José Manuel de Pablos (1999, 44) “es que disponemos de una nueva fórmula muy profesional para hacer que los hechos lleguen con mayor facilidad al lector, convertido cada vez más en «veedor» de páginas, en mirador casi exclusivo de los titulares y demás elementos no puramente literarios (cuerpo de texto) de los acontecimientos narrados en las páginas del medio impreso”.
De acuerdo con la clasificación original de Eliseo Verón (Martínez Albertos 1984, 91), la infografía se encuadraría en la serie visual paralingüística, ya que posee un componente visual lingüístico constituido por el texto escrito que la acompaña, junto con un componente visual no lingüístico, constituido por los grafismos y dibujos que complementan también al infográfico. En esta serie visual paralingüística predomina el elemento icónico, chistes integrados por un componente visual y un ingrediente escrito, gráficos, planos, etc. En ese etcétera tendría que sumar hoy Verón la infografía, una nueva tecnología inexistente con tanta claridad cuando formuló su teoría de las tres series visuales, que encuentra tras el análisis de cualquier periódico y sobre lo cual es tan fácil y elemental estar de acuerdo.
Estaría la infografía inserta en la serie visual paralingüística porque en las infos va a predominar el elemento gráfico más un componente escrito, que es el texto informativo nuevo y sumarial que hace que el producto gráfico sea informativo, hasta originar la infografía.
A. LA INFOGRAFÍA COMO GÉNERO
Cuando hablamos del infoperiodismo nos estamos refiriendo a un nuevo género periodístico, tal y como afirma De Pablos (1999, 39) a pesar de que algunos autores, estudiosos de los géneros, no engloban al infoperiodismo dentro de sus clasificaciones de géneros periodísticos.
El reconocimiento del infoperiodismo como género periodístico es nuevo, por eso, no es raro que en obras como Géneros periodísticos (G. Martín Vivaldi, 1987) no se haga mención a la infografía como género periodístico
Otros autores, en trabajos más modernos, empiezan a incorporar el calificativo de género a la infografía. Tal es el caso de Concha Edo (1994, 94) cuando afirma que: “los géneros constituyen un planteamiento pedagógico útil [. ] y hay que detectar y asimilar los cambios que se están produciendo en lo que algunos autores denominan etapa del periodismo social. Y así, a la vez que se intenta sacar el máximo partido a los modelos ya conocidos, es imprescindible mantener una actitud abierta hacia las novedades tecnológicas [...] y, en consecuencia, actualizar las posibilidades presentes y futuras de la ordenación de los textos mediante los géneros periodísticos”.
Unos años antes, Josep María Casasús (1991, 23), cuando se refería a las características de la nueva etapa periodística que se estaba dando en ese momento, señalaba a la infografía como nuevo género periodístico y apuntaba que “una característica del periodismo actual e incluso el del futuro inmediato es, precisamente, la aparición en la prensa del infográfco como un nuevo género periodístico formado por la convergencia de soluciones fotográficas, informáticas, de diseño y de contenido, que dan como resultado un mensaje informativo más claro, más ameno, más rápido, más bello, más objetivo e incluso más exacto y más completo, y, por supuesto, más eficaz” Josep María Casasús (1991, 33).
De ahí que, aunque discutible, afirma De Pablos (1999, 40) “la infografía puede encuadrarse como un género más o una categoría en la que enmarcar una serie de formas de comunicación con la característica común de información integrada por texto acompañado de dibujo explicativo, todo ello en armonía, bien recibido, con gran capacidad comunicativa y fácil de aprehender por el lector”.
B. TIPOS DE INFORMACIÓN GRÁFICA
José Manuel de Pablos (1999, 31-39) establece una gama de los tipos más frecuentes de gráficos, entre los que destaca los siguientes:
a. Gráficos de fiebre y de barras
Es un gráfico que comunica información cuantitativa de diferentes actores o items. Es el caso del gráfico que nos habla de las tendencias de un elemento; por ejemplo, la subida o bajada de diferentes valores en bolsa o la oscilación de la fiebre de un enfermo.
Es una información que a lo largo de un período determinado altera su cuantificación, y es precisamente ese cambio lo que reflejamos en la página del periódico.
Se los conoce como gráficos de fiebre cuando sólo muestran el trazo o la línea de subidas y bajadas de cantidades. Se llamarán gráficos de barras cuando, en lugar de presentar la línea de oscilación de las cantidades, se muestra la misma idea con barras que llegan desde la línea de base hasta los tipos de cada cantidad señalada.
b. Gráficos de queso o de pastel
Se conocen como gráficos de queso o de pastel cuando la representación gráfica es una circunferencia, pero también cuando se trate de un semicírculo.
Para enriquecer este tipo de información gráfica, se puede complementar con iconos, y pasaríamos a disponer de mayores posibilidades comunicativas.
c. Tabla numérica
Es necesaria y recomendable para representar simples datos cuantitativos que no siempre tienen por qué tener relación entre sí. Serán datos que se pueden presentar dentro de un texto, pero esa manera oscurecería su lectura y la captación de sus detalles. Son los casos de la tabla clasificatoria de una competición deportiva, los datos de un presupuesto distribuido por partidas de gasto o de ingresos o la estimación de resultados de unas elecciones.
d. Sumario infográfico
Se trata de establecer un icono junto a un sumario o subtítulo clásico, en lugar del sumario típico únicamente textual.
e. El diagrama periodístico
El diagrama periodístico es lo que se denomina información gráfica por antonomasia o infografía periodística. Lo que busca es mostrar con certeza una información periodística difícil de comunicar por otros procedimientos visuales. El problema que aquí, en periodismo, se desea resolver es el de facilitar esa comunicación de un hecho o fenómeno que ha sucedido o puede suceder y no se va a poder ofrecer a los lectores tan claramente como por medio de la forma visual aceptable e inherente a la labor infográfica. Se trata, pues, de un dibujo que muestra la relación entre las diferentes partes de un conjunto o sistema, una combinación entre imágenes y explicación textual de los hechos.
f. Otros: agenda, clasificaciones, mapas
Dentro de un diario existen una serie de textos cuya ubicación dentro de los géneros textuales no resulta sencilla. Elementos como las agendas, efemérides, cartelera, programación televisiva están constituidos por una combinación de letras y recursos tipográficos (filetes, fondos, tramas, iconos), en donde apenas existe o no existe en absoluto una reelaboración periodística de los contenidos. El objetivo de estos textos es facilitar una serie da datos que pueden resultar de utilidad para el lector de la manera más ordenada posible. De ahí que los clasifiquemos dentro de los elementos paralingüísticos.
Dentro de este apartado incluiríamos también las distintas clasificaciones (fundamentalmente, las deportivas) que pueden aparecer en las páginas del perióidico, así como los diferentes mapas presentes en las mismas.

5.4.2. Los chistes gráficos con apoyo textual
Se trata de uno de los casos en los que se da con más pureza el lenguaje visual. Gonzalo Peltzer (1991,149) recoge unas declaraciones del humorista argentino Guillermo Morcillo en las que afirma que se considera más bien «un cronista, un periodista que es testigo de su tiempo».
Es muy difícil entender el lenguaje de un chiste gráfico sin estar medianamente informado de los sucesos de actualidad. El lenguaje del chiste supone siempre códigos conocidos en los lectores, y hacen gracia en la medida en que consiguen ridiculizar una situación que es siempre conocida por el público, y que constituye la clave de su éxito.
El chiste gráfico puede ser también editorializante cuando se centra en destacar aspectos de una persona, o actuaciones determinadas de esa persona desde una perspectiva personalmente crítica y de la que derivan tomas de postura claras del autor.
El chiste editorializante tiene una presencia diaria en los medios de comunicación más importantes y se utiliza frecuentemente como un elemento más en las páginas de opinión, dada la fuerza que posee para transmitir ideas de forma amena al público.

5.5. Nuevos géneros para los nuevos medios
La clasificación aquí recogida se refiere, como ya se ha explicado a la prensa escrita; otros medios como la televisión y la radio han desarrollado géneros periodísticos específicos. Así, en la televisión se puede citar, entre otros, el documental informativo, el documental dramático o docudrama, y la retransmisión. En la radio un género específico que ha alcanzado especial relevancia en los últimos años es el de las tertulias (también presente en la televisión). La crónica de urgencia y la retransmisión radiada serían otros géneros radiofónicos.
También las ediciones digitales de la prensa van poco a poco desarrollando formas de expresión propias. En estos, todavía incipientes, nuevos géneros digitales se observan fórmulas híbridas entre el soporte impreso y el audiovisual
Respetando la clasificación que se realiza en el apartado anterior, podríamos considerar que algunas de estas nuevas variantes periodísticas se encuadrarían en la serie lingüística; mientras que otras pertenecerían al ámbito paralingüístico. Dentro del primer apartado, podríamos destacar el foro, la entrevista de los lectores, la crónica de urgencia y la retransmisión. En el ámbito no estríctamente textual, es preciso aludir a los gráficos en flash.
a.- El foro, uno de los primeros géneros propiamente digitales
Al igual que las tertulias constituyen un género característico del periodismo audiovisual (fundamentalmente del radiofónico, pero también del televisivo), que no ha encontrado en las páginas de la prensa escrita un lugar adecuado para su utilización; el foro constituye una de las primera variantes periodísticas propias aparecidas en los diarios digitales.
Hay que tener en cuenta que, en el caso del periodismo digital, la aparición de nuevos géneros periodísticos específicos deriva del peculiar sistema de intercomunicación que se establece a través de este nuevo canal entre el emisor y el receptor; es decir, de la intercomunicación del emisor con el público, del público entre sí y de todos en general con el emisor a través de los foros de discusión (o en su lugar de los canales de chat).
El foro basa su funcionamiento en las distintas news temáticas existentes en Internet, y ya comentadas con anterioridad en este mismo tema. En los foros, es el propio medio de comunicación el que propone el tema de debate y son los lectores los que dan sus puntos de vista al respecto. Estos temas están ligados a la actualidad y, antes de dar su punto de vista, el lector puede encontrar un amplia documentación sobre la cuestión propuesta a debate en las propias páginas de la publicación digital.
Se puede decir que, aunque los protagonistas del foro son los lectores; es el medio quien plantea las propuestas temáticas y quien facilita la información necesaria para que las opiniones estén suficientemente documentadas.
b.-La entrevista de los lectores
Junto al foro, la entrevista de los lectores puede ser considerada como otro de los nuevos géneros surgidos a la sobra del periodismo digital. Desde un punto de vista estricto la entrevista es a la vez un medio de obtención de información mediante el diálogo y un género periodístico. Generalmente, a través de la entrevista el periodista busca obtener información de alguna persona normalmente experta en algún tema.
Tradicionalmente, en la entrevista la labor del periodista ha sido la de intermediario. Es el responsable de detectar qué cuestiones interesarán a la audiencia en relación con el personaje entrevistado. Esta percepción puede ser más o menos correcta, aunque generalmente está basada en unos criterios profesionales de selección informativa.
En las ediciones digitales los propios lectores tienen la posibilidad de plantear sus propias preguntas a los entrevistados eliminando, a priori, la intermediación del periodista. Sin embargo, la desaparición del intermediario no es absoluta. La avalancha de preguntas y la necesidad de ceñir el periodo de respuestas a una duración predeterminada hacen necesaria la presencia de un filtro, que seleccione aquellas cuestiones que pueden resultar más interesantes para la globalidad de los lectores y que evite innecesarias redundancias en el planteamiento de los temas.
De esta forma, el periodismo digital acaba con el sistema tradicional de comunicación fundamentalmente unidireccional propio de la prensa escrita, radio y televisión, donde se establece entre emisor y receptor una relación lineal.
En los medios que practica esta variedad periodística, el lector sabe con antelación que a una hora determinada y durante un cierto espacio de tiempo tienen a su disposición para contestar las preguntas que se le formulen a una persona destacada en alguna faceta económica, social, política, deportiva, etc.
El entrevistado va leyendo en una pantalla las preguntas que se le formulan desde distintas lugares y las contesta escribiéndolas en su ordenador para que pueda leerlas el público. Hay que subrayar el hecho de que la entrevista de los lectores es un género peculiar porque, por un lado, desaparece la intermediación del periodista y las preguntas las formula directamente el público. Además, por otra parte, el entrevistado va leyendo las preguntas que le llegan y puede elegir para responder aquellas que considera de mayor interés.
c.-La crónica de urgencia
Se trata de una adaptación de la crónica del periodismo impreso a las secciones de última hora de las ediciones digitales, en las que la inmediatez es un factor importantísimo. Esta variante periodística era más propia de los medios audiovisuales. Cuando se produce una noticia de alcance –un atentado, un gran accidente, etc.– es habitual que las emisoras de radio y las cadenas de televisión desplacen a un equipo al lugar de los hechos para que, con la mayor urgencia, narren una primera impresión de lo acontecido. En posteriores avances informativos se va ofreciendo un relato más completo del hecho noticioso, pero lo que prima en un momento inicial es la inmediatez.
Este estilo de narración urgente ha sido exportado a las secciones de última hora de los medios digitales. Muy frecuentemente, este subgénero se utiliza para facilitar una rapida información de lo ocurrido en un acontecimiento deportivo: un partido de fútbol que acaba de terminar, una etapa ciclista recién concluida, etc.
En estas crónicas el elemento méramente informativo prima sobre el valorativo, si bien su estructura textual no corresponde a la pirámide invertida, ni existe siempre un arranque que responda a las 5 preguntas básicas de una noticias (Qué, Quien, Dónde, Cuándo y Por qué). En el ámbito deportivo, lo más frecuente es que las crónicas de urgencia vayan acompañadas de una ficha técnica.
d.-La retransmisión
Al igual que en el caso anterior, también en este caso se trata de una clara adaptación de un género fundamentalmente radiofónico al periodismo escrito. Se utiliza para informar de lo que ocurre en un partido de fútbol, una etapa de ciclismo o acontecimientos similares en tiempo prácticamente real. Normalmente, la página se va actualizando cada dos o tres minutos (en el caso del ciclismo, cada cierto número de kilómetros) para informar de las novedades que se van produciendo.
e.- Géneros paralingüísticos: los gráficos en flash
En el primer tema de este libro, la infografía era incluida como género en la serie paralingüística, dado que en esta variante del periodismo imagen y texto se combinan para explicar al lector cómo ha sucedido un acontecimiento, para explicarle el funcionamiento de algún tipo de ingenio, o para ayudarle a visualizar determinados datos cuantitativos (evolución del coste de la vida, resultado de unas elecciones, etc.)
El infoperiodismo ha encontrado en los gráficos vectoriales de la tecnología Flash la herramiento adecuada para adaptarse al periodismo digital. Flash debe sus raíces a una pequeña compañía llamada FutureSplash que fue adquirida por Macromedia en 1997 para complementar su programa Director que sirve para la creación de producciones multimedia interactivas, títulos de CD/DVD, etc., cuando deseaban darle un enfoque para el web.
Flash diseña gráficas vectoriales; gráficas definidas como puntos y líneas en lugar de píxeles. Es decir que los vectores son un conjunto de instrucciones matemáticas que permiten al ordenador del usuario dar forma a una imagen. Así, un círculo vectorial, puede ser ampliado al tamaño que se desee y siempre seguirá siendo un círculo perfecto, cosa que no siempre se lograría en una gráfica de píxeles y que rellena cada punto de la imágen con un color para darle forma.
Además de las gráficas vectoriales, Flash permite incluir audio comprimido en diversos formatos como el mp3, importar gráficas creadas con otros programas, formularios y algo de programación. Todo esto definido al igual que los vectores por un conjunto de instrucciones que mueven los objetos de posición y forma, y que dan como resultado archivos muy pequeños que se cargan en poco tiempo.
Flash es independiente del navegador y el plugin es universal, por lo que las animaciones diseñadas con este programa se verán casi idénticamente en cualquier plataforma y navegador.
Es precisamente en el ámbito de los gráficos donde la prensa digital supera ampliamente a la impresa. Basta comparar una infografía de un acontecimiento publicada en un diario, con el gráfico flash del mismo hecho, ubicado en la edición electrónica de la misma publicación, para darse cuenta de las limitaciones que en este género presenta el soporte impreso.
Los gráficos en flash posibilitan incrementar la interactividad. El lector va viendo distintos cuadros explicativos en función del lugar en el que coloque el cursor. Además, estos dibujos están dotados de movimiento y, muy frecuentemente de sonido, por lo que, de hecho, consituyen pequeñas películas informativas de dibujos animados.