Curso de Doctorado
El diario de servicios: la consolidación de un nuevo modelo informativo
Profesor: José Ignacio Armentia Vizuete

Presentación
Contenidos

1. CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA PRENSA EN ESPAÑA

1.1. Introducción
Al igual que sucede con el resto de los países desarrollados, también en España la difusión global de la prensa ha conocido un estancamiento y, en ocasiones, incluso un retroceso en la segunda mitad de la década de los 90. De hecho, España contaba en 2003 con una difusión de 94 ejemplares cada mil habitantes; cuando en 1970 dicho dato era de 102 ejemplares cada mil habitantes. Es decir, en 30 años, a pesar de los importantes cambios políticos, económicos y sociales acaecidos en el Estado español, apenas se ha producido un incremento significativo en el consumo de prensa diaria y no existe ningún indicio objetivo de que dicho aumento pueda producirse a corto plazo. Por el contrario, un informe sobre el estado de la prensa en España presentado en abril de 2002 por la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) advertía sobre el estancamiento que vive el sector. Tanto es así, que si tenemos en cuenta únicamente la difusión recogida por OJD (existen diarios no sometidos a dicho control) el número de copias cada 1.000 habitantes se situaría en el año 2002 en 97; una cifra que situaría a España cláramente dentro de los países subdesarrollados en lo que a consumo de prensa diaria se refiere.
De todas formas, conviene aclarar que la tendencia al estancamiento y retroceso en el consumo de prensa es común en la mayoría de los países desarrollados. Según datos de la Unesco, el consumo de prensa en el conjunto de los países desarrollados alcanzaba unas cifras de 316 ejemplares cada 1000 habitantes en 1970; llegó a los 393 en 1990; y se situó en 276 en 1996, manteniendose en la actualidad la tendencia a la baja.
Es decir, da la impresión de que las ventas de periódicos en los países desarrollados han ido incrementándose hasta el inicio de los 90, para posteriormente, producirse un descenso y estancamiento de las mismas.
En España la difusión de prensa diaria no se consolida por encima de los 100 ejemplares cada 1.000 habitantes (cifra que según la Unesco marca el umbral del desarrollo en consumo de prensa) hasta 1993. El incremento relativo de las ventas se mantiene hasta 1995, observándose una tendencia al estancamiento de las mismas a partir de dicho año. Es decir, en España la tendencia internacional al descenso en el consumo de prensa parece haber llegado antes de que la difusión de los periódicos alcance unos valores parangonables al de otros países desarrollados o, cuando menos, a la media de la Unión Europea (212 ejemplares cada 1.000 habitantes en el año 2000, justo el doble que el porcentaje español). Así, en la Unión Europea, tan sólo Italia, Portugal y Grecia mostraban en el año 2000 unos valores inferiores a los españoles. España, por otro lado, quedaba lejísimos de países como Finlandia (445), Suecia (417) o Reino Unido (319).
Si España cuenta, a nivel general, con unos niveles bajos de consumo de prensa, los desequilibrios existentes entre las distintas comunidades del Estado hace que en algunos casos los índices de difusión descienda a cotas auténticamente tercermundistas. Así, mientras que Navarra (175 copias/1.000 habitantes), Baleares (162) o la Comunidad Autónoma Vasca (143) muestran valores similares o incluso superiores a los de países europeos como Francia (148), Bélgica (150) o Irlanda (153); autonomías como Castilla-La Mancha (44) o Extremadura (59) alcanzan valores parangonables al de naciones africanas como Madagascar (66) o Mozambique (49).
A la vista de estos datos, no puede sorprender el hecho de que España sea un país con una difusión media por título más bien baja. En el año 2000, la OJD controló las ventas de 95 diarios que alcanzaron una difusión global de 4.111.424 ejemplares; lo que nos da una difusión media por periódico de 43.278 copias por día. Esta baja difusión media es debida fundamentalmente a las bajas cifras de consumo de prensa, pero también al alto número de cabeceras existentes en el mercado. Según datos de la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), España era en 2000 el segundo país de la Unión Europea con un mayor número de periódicos (137), viéndose tan sólo superada en este apartado por Alemania (382).
En el año 2001, tan sólo doce cabeceras superaron los 100.000 ejemplares, siendo cuatro de ellas publicaciones deportivas. Para situar mejor las dimensiones de los periódicos españoles, cabe destacar que en Francia, por poner un ejemplo cercano, los diez diarios más vendidos en dicho año superaron ampliamente los 250.000 ejemplares.
Desde el punto de vista de la difusión territorial, el Estado español cuenta con dos polos, como son Madrid y Barcelona, cuyos diarios alcanzan unas tiradas considerables.
Sin embargo, la denominada prensa regional, provincial y local alcanza en su conjunto unas ventas comparables a las de los rotativos cuya redacción central está en la capital del Estado. Se podría decir que, en comparación con otros países cercanos, la prensa española mostraría unas características a medio camino entre el ejemplo francés y el británico. En Francia el predominio de la difusión corresponde claramente a los diarios regionales (el periódico más vendido de Francia es el bretón Ouest France con 790.000 ejemplares) frente a la denominada «prensa nacional». En el Reino Unido nos encontramos con el caso opuesto. Es la prensa editada en Londres la que alcanza grandes tiradas y una presencia en el mercado muy superior a la que se edita en otras zonas del país.
Por lo que respecta a las características generales de la prensa española, habría que destacar varios aspectos. Por un lado, a diferencia de lo que ocurre en el Reino Unido o Alemania, no existe en el Estado español una gran prensa sensacionalista, en el sentido estricto del término. Los intentos que se han realizado en este ámbito hasta la fecha (el ejemplo más evidente fue el del diario Claro, lanzado en Madrid por Prensa Española y Axel Springer en abril de 1991 y que tan sólo aguantó cuatro meses en los quioscos) se han saldado con fracasos. En su lugar, nos encontramos con la prensa deportiva, junto a la italiana, más importante de Europa. Entre Marca, As, Sport, Mundo Deportivo, Super Deporte y Estadio Deportivo alcanzaron en 2003 una difusión conjunta de 804.766 ejemplares. Si tenemos en cuenta que la difusión global de la prensa española se sitúa en torno a los 4,1 millones de ejemplares, cabría subrayar que aproximadamente uno de cada 5 periódicos vendidos en España es de ámbito deportivo.
Mucho más modesta es la difusión de la prensa económica. Tan sólo Expansión mantiene un nivel de ventas relativamente elevado (46.736 ejemplares en 2002), mientras que Cinco Días y La Gaceta de los Negocios, se situaban, respectívamente, en 24.777 y 11.658 copias.
Un fenómeno reciente, pero digno de ser tenido en cuenta por la importancia que está adquiriendo es el de la prensa gratuita. El desembarco en España de las multinacionales escandinavas de la prensa gratuita, editoras de 20 Minutos y Metro Directo comienza a dejarse notar en los hábitos de consumo de prensa. El pistoletazo de salida para este tipo de prensa podría situarse en la primavera de 2000 con la salida de Madrid y m@s, edición para la capital del Estado del rotativo 20 Minutos; a la que seguiría poco después la publicación de su rival Metro.
Por un lado, en los tres últimos años se obseva un descenso paulatino en el consumo de diarios. En el periodo 2000-2002 esta bajada se situó en el 5,8%. Por otra parte, a pesar de que 20 Minutos y Metro Directo, de momento, sólo se distribuyen en grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla, Zaragoza y A Coruña sus niveles de audiencia (1.781.000 y 1.555.000 lectores, respectivamente) tan sólo se ve superada por Marca y El País. Cabe destacar que ambos rotativos mantienen un formato pensado para ser leído en el trayecto en el transporte público hasta el lugar de trabajo: tamaño pequeño y manejable, a todo color, pocas páginas, informaciones breves y variadas, agenda… Su distribución se ciñe a las paradas de autobús y a las estaciones de metro.
La llegada de estas multinacionales ha animado a otros grupos a seguir el mismo ejemplo, en un intento de luchar por el mercado publicitario. Es el caso del grupo Vocento que edita los gratuitos El Nevión en Bilbao, El Micalet en Valencia, y ¡Qúe pasa! en Málaga. Valencia cuenta también con la publicación gratuita Mini Diario. La nueva iniciativa en el ámbito de la prensa gratuita a nivel nacional ha llegado de la mano de la editorial Recoletos (Marca, Expansión…) que puso en la calle el 18 de enero de 2005 el diario Qué, que se distribuirá, en un principio, en Madrid, Barcelona, Bilbao, Oviedo, La Coruña, Vigo, Sevilla, Málaga, Alicante, Valencia y Palma de Mallorca, con una tirada inicial de 1.000.000 de ejemplares.
Metro Internacional, de origen sueco, edita prensa gratuita en 16 países de Europa, América y Asia. Su primer producto fue Metro de Estocolmo, aparecido en 1995.
Detrás de 20 Minutos está 20 Min Holding controlado por el grupo noruego Schibsted ASA.

1.2. Principales grupos de prensa
Aunque sin presentar el nivel de concentración empresarial de otros países, en el Estado español existen importantes grupos de prensa. El mayor nivel de concentración se produce en el ámbito de los diarios regionales. Así, el grupo Correo-Prensa Española agrupa a 17 diarios nacionales, regionales, provinciales y locales, con una difusión global, en 2001, de 827.617 ejemplares. Otros grupos fuertemente implantados en el ámbito regional son Zeta (10 diarios, 353.000 ejemplares) y el Prensa Ibérica (13 diarios, 322.000 ejemplares).
Como ya se ha señalado en el apartado anterior, Madrid constituye el principal polo de referencia a la hora de estudiar la producción y distribución de la prensa. En la capital del Estado se editan en la actualidad cuatro diarios de información general (El País, ABC, El Mundo y La Razón); dos de información deportiva (Marca y As) y tres de información económica (Expansión, Cinco Días y La Gaceta de los Negocios); todos ellos de carácter «nacional»; es decir, son distribuidos por la totalidad del territorio del Estado. La difusión global de estas cabeceras alcanzaba en 2001 los 1.795.000 ejemplares. La presencia de esta prensa en la mayor parte de los quioscos españoles le dota de un grado de influencia especial, incluso cuando en determinadas comunidades su grado de penetración no sea elevado. Dicha influencia no se limita exclusivamente al apartado informativo, sino que se extiende al establecimiento de unos determinados modelos periodísticos que puedan servir como referencia al resto de la prensa del Estado.
Barcelona podía ser considerada como un segundo polo de referencia a la hora de estudiar la prensa española. Tanto La Vanguardia como El Periódico de Catalunya han venido alcanzando unos niveles de difusión cercanos a los 200.000 ejemplares; lo que les convierte en cabeceras a tener en cuenta en el conjunto del Estado. Su influencia concreta en el ámbito catalán les sitúa como «prensa nacional» de Catalunya, si bien en competencia con las ediciones para Catalunya de diarios como El País (62.436 ejemplares en el conjunto de Catalunya) o El Mundo (17.169).
Por último, ya se ha apuntado que España cuenta con una prensa regional importante. Al hablar de prensa regional y local nos referimos a aquellos periódicos cuyo ámbito de influencia se refiere a una zona geográfica bastante delimitada, fuera de la cual su distribución es prácticamente inexistente, y en los que la información de carácter local adquiere, por lo general, una importancia superior a la relativa a temas de carácter «nacional» o «internacional». Muy frecuentemente este tipo de diarios cuenta con ediciones diferenciadas, en razón de las diferentes comarcas o provincias de una zona determinada. Por otro lado, el enfoque «regional» o «local» de las informaciones se traslada a casi todos los ámbitos del periódico, no únicamente a la sección de dicho nombre. Esto significa que en secciones como Economía, Deportes, Sociedad y Cultura priman normalmente aquellos temas cuyo interés se circunscribe exclusivamente al ámbito geográfico del periódico.
España cuenta con una prensa regional con un nivel de presencia importante: El 42 % de los periódicos que se venden diariamente en el Estado se encuadran en este grupo. Sin embargo, dejando al margen los diarios deportivos y económicos, dicho porcentaje se elevaría al 52,8%. En 2001, eran 42 las provincias del estado en las que el liderazgo de las ventas recaía en periódicos locales o regionales.
Sin embargo, a pesar de estas cifras, los niveles de difusión de estos diarios distan mucho, en general, del correspondiente a sus equivalentes en países como Francia o Estados Unidos. Si tomamos, por su evidente cercanía, el ejemplo de Francia, podemos comprobar que entre los 10 diarios más vendidos en 2001, 6 pertenecían al ámbito regional. En el caso de España dicha cifra bajaba a dos, habida cuenta de que ni La Vanguardia ni El Periódico responden claramente al modelo de prensa regional, cuyos dos principales ejemplos los tendríamos en El Correo Español-El Pueblo Vasco y en La Voz de Galicia.
Las diferencias son también notables entre la prensa regional francesa y la española en lo referente a las difusiones. Si dejamos al margen la denominada prensa central de Barcelona, ninguna de la publicaciones regionales del Estado español supera los 150.000 ejemplares, y tan sólo 2 –El Correo Español y La Voz de Galicia– venden más de 100.000 copias. Llama poderosamente la atención que la tercera ciudad del Estado, como es Valencia (738.441 habitantes en 2001) no tenga ningún diario por encima de los 60.000 ejemplares; algo que sucede a duras penas en Sevilla, cuarta ciudad más poblada (684.633 habitantes en 2001), cuya cabecera más difundida es la edición sevillana del ABC con 61.138 ejemplares.
Como puede verse, existe una falta evidente de paralelismo entre la población de la mayor parte de las grandes ciudades españolas y la difusión de los diarios que en ellas se editan. Este desequilibrio se hace aún mayor si tomamos en consideración las publicaciones provinciales o regionales. Nuevamente, llama poderosamente la atención el caso de la Comunidad Valenciana, con 4.162.776 habitantes y con sólo dos diarios (Las Provincias y Levante) entre los 25 más vendidos del Estado, si bien ninguno de ellos llega a los 60.000 ejemplares. La situación no es mucho mejor en Andalucía (7.357.558 habitantes) y en Castilla–León (2.456.474), cuyos diarios cuentan con unas difusiones bastantes modestas.
Desde el punto de vista morfológico, una de las características que durante muchos años ha marcado a la prensa regional es su obsolescencia. Todavía a mediados de los años 70 la gran mayoría de estos diarios se editaban en formato sábana. Hasta bien entrados los 80 un buen número de ellos continuaba imprimiéndose mediante rotativas tipográficas. Hasta los 90 y tras importantes procesos de renovación tecnológica aplicados tanto a la impresión –offset– como a la edición –introducción de PCs en la redacciones, utilización de programas de paginación como el Quark XPress, etc.– no llegaría el color hasta las páginas de la mayor parte de estos periódicos.
La gran antigüedad de la mayor parte de estos periódicos podría explicar su tardanza a la hora de abordar procesos de modernización. Como puede verse en la tabla adjunta, de los 10 diarios regionales más vendidos en 2001, 4 nacieron en el siglo XIX y otros 3 en la primera década del siglo XX. Otros diarios regionales de antigüedad pareja serían –por citar sólo algunos ejemplos– El Norte de Castilla (1854), El Diario Montañés (1902), o Última Hora (1893).
Un dato de interés a la hora de entender la importancia de la prensa regional en determinadas autonomías y su práctica ausencia, en otras, es el denominado «índice de penetración de la prensa de Madrid». Dicho índice, que aparece detallado en la tabla precedente, nos indica que mientras en Castilla-La Mancha el 61,1% de los diarios vendidos están editados en Madrid; dicho porcentaje se reduce al 6,9% en Navarra.