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Generación Botellón

Ricardo Aguilera, periodista, publicó en 2002 un interesante libro sobre el fenómeno, entonces casi nuevo, del “botellón”. En su libro, además de explicar los hechos como periodista y dar su opinión, entrevista a varias personalidades más o menos relacionadas con el “botellón” y con los jóvenes. Aquí voy a transcribir parte de esas entrevistas.

El que habla es Carlos Priego Castellanos, licenciado en Sociología y Director de Proyectos de la ONCE, que pertenece a la Asamblea de Malasaña, entonces en lucha con los jóvenes del “botellón” que ensucian su barrio y degradan su calidad de vida:

Hay una incompatibilidad a la hora de entender las cosas. No me puedo entender con esos chavales porque no llego a comprenderles ni a comunicarme con ellos… dicen que van a seguir en su actitud porque no ven ningún tipo de punidad, porque notienen valores que les liguen a mí. Estamos en un proceso de asociabilidad total… El chaval del botellón y yo no compartimos un sistema de valores. De ahí que lo que él entienda por libertad yo lo entienda por opresión… No comprendo su lógica. Su sentido de lo que es normal es absolutamente distinto…

Creo que estos chicos están enajenados de su propia vida cotidiana. Son conscientes de que para buscar la integración social a la que se van a enfrentar tarde o temprano, porque no van a vivir en casa de sus padres siempre, van a tener que encardinarse en unos procesos de trabajo de los que no tienen ni repajolera idea. El elemento de seguridad en uno mismo no lo ven nada claro…

El problema del botellón, en el mejor de los casos, viene de los procesos de adolescencia de buscar la diferenciación y encontrar una identidad.

Más adelante, Aguilera nos transcribe un artículo publicado en El País el 14 de febrero de 2002 por Armanda Fernández Steinko. De este artículo, nada más un par de párrafos.

…cultura de la apropiación de los de todos combinada con una infantilización…

…Sus papás les defienden porque están defendiendo su propia cultura del… ver lo de todos como territorio de nadie, del tratar a los hijos no como adultos sino como a niños…

Domingo Comas, sociólogo y presidente del Grupo Interdisciplinar sobre Drogras nos cuenta que:

Ahora se ha adelantado la edad de entrada en el alcohol entre los 14 y 15 años. Pero después, cuando llegan a los 20 o 22, comienzan a beber menos e incluso a bandonar el consumo. Si antes el alcohol era un rito de iniciación a la edad adulta, ahora es todo lo contrario… hay una proporción de jóvenes, en torno al 18% o 20%, que beben mucho, beben ya como transgresión.

Antonio Escohotado, profesor de Fiolosofía y escritor sobre drogas y venenos, nos cuenta, en un resumen rápido, que en el comportamiento de los jóvenes hay dos factores nuevos: que hay que celebrar el fin de semana como sea, y que tienen dinero, de sus padres o de algún trabajo basura. Quizá ahora no interese a los jóvenes aquello que antes se definía como “realizarse”. Están dispuestos a trabajar para pasar un buen fin de semana, en absoluto para aportar dinero a la familia. En resumen, a la juventud le falta un punto de espíritu de sacrificio.

Y, para acabar, la opinión del escrito Suso de Toro en un artículo publicado en Interviú el 18 de febrero de 2002:

España a infantilizado a sus jóvenes, y ellos lo van a pagar caro. Porque en la vida un día los padres se mueren, se acaban las subvenciones europeas y se acaba la cultura del ocio consumista y no hay más remedio que ponerse a trabajar. ¿Pero en qué van a trabajar hombres y mujeres que han pasado dando tumbos los años de formación, que han sido formados en la irresponsabilidad? Si nos has aprendido a ser disciplinado, a obedecer, a esforzarte, a espabilar en la infancia y la adolescencia, ¿a dónde vas a los veintitantos? ¿Quién te quiere contratar?

*Aguilera, R. 2002. Generación Botellón. Oberon. Madrid. 213 pp.

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