La producción e importación de dispositivos de bajo consumo puede necesitar más energía que la que ahorran

Un estudio de la UPV/EHU propone un índice para calcular la huella energética de los países, el cual incluye los flujos ocultos en productos

  • Investigación

Fecha de primera publicación: 11/07/2019

Ortzi Akizu-Gardoki, ingeniero de la UPV/EHU ha analizado la huella energética de los países. Foto: Nuria González

El ingeniero de la UPV/EHU Ortzi Akizu-Gardoki ha investigado, con diferentes entidades y universidades, nuevos modelos energéticos que fomentan el desarrollo socioeconómico sostenible. Han concluido que la transición energética no es sólo un hecho tecnológico que debe limitarse a la instalación de dispositivos eficientes o de energías renovables, sino que hay que considerar la globalización comercial, el cambio de los valores sociales y las necesidades reales de la sociedad actual. En esa línea, han propuesto un indicador para calcular los consumos energéticos nacionales considerando la huella energética o el consumo real de los países.

Se sabe que el modelo energético actual no es sostenible y que debe llevarse a cabo la transición hacia un patrón que sí lo sea por tres razones fundamentales: los problemas ambientales derivados del uso de combustibles fósiles; el agotamiento de estos combustibles; y, por último, las injusticias sociales que genera el actual modelo energético (impactos durante la extracción y tratamiento de los recursos energéticos, la pobreza energética o la carencia de decisiones democráticas durante el diseño del sistema energético). Por otra parte, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (Sustainable Development Goals) apuntan a que se debe fomentar un modelo energético sostenible y accesible para toda persona, el cual mitigue las diferencias económicas de la sociedad y que busque un consumo responsable.

Basándose en todo ello, el profesor e investigador de ingeniería de la UPV/EHU Ortzi Akizu-Gardoki ha investigado los modelos de transición energética que lleven a un desarrollo socioeconómico sostenible. La investigación consta de tres partes, y aborda el tema también desde tres puntos de vista: el análisis conceptual de la transición energética llevada a cabo en diferentes países, el estudio de la capacidad de cambio de las pequeñas comunidades y, por último, el cálculo de la huella energética y su relación con el desarrollo humano.

Análisis realizados

En primer lugar, ha realizado un análisis cualitativo multidisciplinar de las transiciones energéticas que están llevando a cabo cinco países tanto del Sur Global como del Norte Global: Cuba, Ecuador, Brasil, España y Alemania. Esta primera parte la ha llevado a cabo en colaboración con los grupos de investigación Ekopol y Parte Hartuz de la UPV/EHU, y el movimiento social Ekologistak Martxan. Así, “hemos tratado de definir los objetivos fundamentales para poner en marcha una transición energética inclusiva y justa, considerando las reivindicaciones de las realidades globales existentes”, explica el ingeniero.

Por otra parte, ha hecho un análisis cuantitativo de las ventajas que aportan las transiciones energéticas de tres comunidades intencionales alemanas de pequeña escala surgidas de abajo hacia arriba (bottom-up), y las ha comparado con la realidad energética nacional de Alemania. De esta manera, “hemos visto qué avances de reducción de consumo y producción de energía renovable han conseguido dichas comunidades en relación a la transición energética estatal”, apunta.

Por último, se ha analizado el consumo energético de 126 países de todo el mundo, considerando la huella energética: “Hemos calculado la huella energética de cada país, contabilizando la energía embebida en productos y servicios que importamos, y hemos analizado cómo se reparte el consumo energético a nivel mundial según el modelo productivo actual”, explica Akizu-Gardoki. Este apartado de la investigación se ha realizado en un grupo de investigación de la Universidad New South Wales de Australia (UNSW), en colaboración con investigadores de Basque Center for Climate Change – BC3 y Tecnalia.

Huella energética

El investigador explica que con el actual sistema de cálculo del consumo energético nacional, no se tiene en cuenta la energía total que consumimos. Es por esto que “los países más desarrollados como Dinamarca, Austria o Suiza, considerados como ejemplares en lo que respecta a la reducción del consumo energético nacional, no tienen en cuenta la energía que consumen en otros países, cuando, por ejemplo, trasladan su industria a países más pobres, o no cuantifican la energía que se ha consumido en la producción de los productos que importan; al contrario, ese consumo de energía se imputa al país en el que se han producido los productos importados”. De hecho, “para disminuir el consumo energético doméstico compramos dispositivos de bajo consumo (frigoríficos, cocinas, bombillas, televisiones, lavadoras, coches...); pero cabe la posibilidad de que un 'gesto de consumo' de este tipo no sea favorable a una transición energética real, porque puede que para producir e importar todos esos nuevos productos tan eficientes se haya necesitado más energía de la que ahorra”, comenta.

Por tanto, el investigador explica que existe un error de cálculo: “Todo el mundo sabe que la huella energética existe, pero estamos buscando la manera de cuantificarla”. En ese sentido, en esta investigación han propuesto un índice para calcular y visualizar la citada huella, el indicador de flujos energéticos ocultos (HEF, Hidden Energy Flows), con el que han detectado, entre otros, “que 11 países que consideran estar disminuyendo su consumo energético, están en realidad aumentándolo, pero de forma oculta, fuera de sus límites nacionales”. Para el cálculo del indicador, usan la metodología Input-Output y programan algoritmos matriciales los cuales son capaces de cruzar los datos económicos de diferentes estados con los consumos energéticos de los sectores industriales.

Este indicador pone de manifiesto que la tendencia a comprar más productos eficientes no necesariamente reduce el consumo energético global, sino que solamente genera un desplazamiento del lugar del consumo, generando un espejismo de reducción en los países no productores. Es decir, pone en evidencia que “no se puede tan fácilmente reducir consumiendo”, y que la transición energética necesita más herramientas que la del consumismo.

Información complementaria

Ortzi Akizu-Gardoki (Ezkio-Itsaso, 1983) ha llevado a cabo su investigación en el Instituto de Estudios sobre Desarrollo y Cooperación Internacional HEGOA y Departamento de Expresión Gráfica y Proyectos de Ingeniería de la UPV/EHU, bajo la dirección de Gorka Bueno Mendieta y José Manuel López-Guede. El investigador ha contado con la colaboración del experto de BC3 Iñaki Arto y Patxi Hernandez de Tecnalia, y ha trabajado durante 10 meses en Australia, bajo la dirección del especialista internacional Thomas Wiedmann de la Universidad de New South Wales. Además, durante el proceso de investigación, ha trabajado de forma conjunta con los miembros del proyecto de investigación Tradener, Iñaki Barcena, Leire Urkidi, Rosa Lago, Martin Mantxo e Izaro Basurko, con quienes ha podido desarrollar la parte más social de la investigación.