Declaración de las rectoras de las universidades públicas

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Fecha de primera publicación: 04/12/2018

Las rectoras de las universidades públicas. (Foto: UJI)

Las rectoras de las universidades públicas españolas, Mª Vicenta Mestre Escrivà, de la Universitat de València; Pilar Aranda Ramírez, de la Universidad de Granada; Margarita Arboix Arzo, de la Universitat Autònoma de Barcelona; Nekane Balluerka Lasa, de la Universidad del País Vasco/ Euskal Herriko Unibertsitatea; Eva Alcón Soler, de la Universitat Jaume I de Castelló; Mª José Figueras Salvat, de la Universitat Rovira i Virgili y Antonia Peña Guerrero, de la Universidad de Huelva, se han reunido el 26 de noviembre de 2018 en la Universitat Jaume I de Castelló con el fin de poner en común la situación actual de las universidades públicas españolas en materia de igualdad y establecer una hoja de ruta que permita abordar la reducción los desequilibrios y desigualdades de género y la potenciación de la igualdad de oportunidades y de trato de mujeres y hombres desde el ámbito de la Educación Superior.

Reconocen

  • Que las universidades presentan una fotografía de la equidad de género con rasgos muy similares: segregación laboral horizontal y vertical, áreas de estudio masculinizadas y feminizadas, invisibilización de las mujeres en la ciencia y en la vida académica, infravaloración y resistencias a las políticas de igualdad, brechas en la conciliación, sexismo y violencias sexistas.
  • Que la igualdad es una herramienta valiosa para avanzar hacia una sociedad más justa.
  • Que la lucha contra cualquier discriminación requiere del compromiso social y las universidades tienen la responsabilidad de liderar estos procesos.
  • Las rectoras, reconociendo esta situación, han considerado las siguientes prioridades:
  • Consolidar la incorporación de la perspectiva de género en los planes de estudio a través de asignaturas específicas e incluir competencias transversales de género.
  • Crear un área de conocimiento específica para los estudios feministas y de género.
  • Favorecer mediante acciones colaborativas y alianzas estratégicas con las etapas educativas previas a la universidad (primaria, secundaria, ciclos formativos) la reducción de la brecha de género actual existente en algunos áreas de estudio tales como STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), altamente masculinizadas, o las relacionadas con las Ciencias de la Salud o de la Educación, con una presencia de mayoritaria de mujeres, con- tribuyendo también a un equilibrio en su valoración y prestigio social.
  • Generalizar la formación en igualdad y género a toda la comunidad universitaria desde los equipos de gobierno y cargos de dirección hasta el alumnado, pasando por el PDI y el PAS.
  • Introducir medidas de acción positiva en los planes de investigación propios de cada universidad para favorecer una mayor presencia de las mujeres investigadoras, especialmente como IP.
  • Modificar las normativas de publicación de la universidad para que el formato de citaciones y referencias bibliográficas académicas contemplen el nombre completo de la autora o autor y pedir a la CRUE que traslade esta propuesta a las agencias científicas de referencia.
  • Visibilizar a las mujeres investigadoras y científicas y sus aportaciones, mediante una mayor presencia en reconocimientos públicos (honoris causas o medallas de oro, entre otros), en la denominación de espacios o en premios.
  • Proponer la creación de un grupo o comisión de trabajo que estudie y genere documentación sobre la necesaria incorporación de la perspectiva de género en el proyecto de la nueva Ley de Universidades, y que nutra las 3 mesas técnicas ya establecidas al efecto.
  • Apoyar al Grupo de Políticas de género de la CRUE, a través de la Comisión Permanente, instando a las universidades a su máxima implicación en el mismo.
  • Facilitar la conciliación de la vida laboral, familiar y personal mediante una cultura de corresponsabilidad, con acciones positivas, al PAS y al PDI (especialmente en la confección de los horarios lectivos).
  • Velar porque las normativas existentes contemplen los periodos de inactividad que afectan de manera particular a las mujeres investigadoras (maternidad y/o cuidados a dependientes).
  • Potenciar la corresponsabilidad de los hombres de la comunidad universitaria, concienciando sobre el hecho de que la conciliación no es solo cosa de mujeres, visibilizando y valorizando las tareas de cuidado.
  • Revisar los usos de los tiempos académicos mediante estudios y favorecer el work-life balance.
  • Poner en valor y situar en prioridades de agenda universitaria las políticas de igualdad, detectando y reduciendo las resistencias ocultas y fortaleciendo la implicación y las alianzas de los hombres.
  • Fortalecer las Unidades de Igualdad, tanto en su posicionamiento institucional como en la competencia de sus estructuras.
  • Avanzar hacia presupuestos con perspectiva de género y aumentar las dotaciones presupuestarias para llevar a cabo políticas de género.
  • Conseguir cotas de equilibrio y paridad en todas las composiciones organizativas de la universidad, estableciendo mecanismos para su seguimiento.
  • Potenciar la formación para el empoderamiento y liderazgo de las mujeres.
  • Normalizar el uso del lenguaje no sexista y la comunicación inclusiva.
  • Instaurar una política universitaria de tolerancia cero frente a violencias machistas.

 

 

En Castelló de la Plana a 26 de noviembre de 2018