José Luis de la Granja Sainz

Manuel Tuñón de Lara: la Historia y la Universidad del País Vasco

Catedrático de Historia Contemporánea

  • Cathedra

Fecha de primera publicación: 02/02/2018

José Luis de la Granja
José Luis de la Granja. Foto: Mikel Mtz. de Trespuentes. UPV/EHU.

Hace veinte años, en 1997, falleció Manuel Tuñón de Lara en Leioa, muy cerca del campus de la UPV/EHU en el que ejerció su magisterio como catedrático de Historia Contemporánea y profesor emérito desde 1983 hasta su jubilación en 1991. Con este motivo, una quincena de sus amigos y discípulos, catedráticos de diversas Universidades españolas y francesas, le dedicamos recientemente el libro ‘La España del siglo XX a debate. Homenaje a Manuel Tuñón de Lara’, publicado por la editorial Tecnos.

Nacido en Madrid en 1915, Tuñón de Lara mantuvo una estrecha relación con el País Vasco. Desde aquí tuvo que escapar a Francia, perseguido por la policía franquista en 1946, y en esta tierra residió los últimos quince años de su vida, primero en San Sebastián y después en Leioa. Con anterioridad, desde que pudo volver a España a finales del franquismo, fueron continuas sus visitas a Euskadi, donde tenía muchos amigos, como los poetas Blas de Otero y Gabriel Celaya, el pintor Agustín Ibarrola o el periodista Luciano Rincón. También pronunciaba conferencias: la primera fue en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Bilbao en 1975, de la que recuerdo el entusiasmo con que le escuchábamos los estudiantes. En los años siguientes formó parte de la comisión de historiadores investigadora del bombardeo de Gernika.

Para quienes en los años setenta iniciábamos nuestra andadura como jóvenes historiadores o constitucionalistas (caso de Javier Corcuera), sus célebres ‘Coloquios de Historia de España’ en la Universidad de Pau constituyeron nuestro bautismo de fuego. Manuel Tuñón se convirtió en nuestro maestro “par excellence”. Como resaltó el profesor Elías Díaz, Tuñón fue uno de “los viejos maestros” que llevaron a cabo “la reconstrucción de la razón” en el tardofranquismo y contribuyeron a la transición a la democracia, en la que se integró plenamente. En esos años llegó a ser el historiador más influyente, que encarnó “toda una época”, como han señalado recientemente José Álvarez Junco y Juan Pablo Fusi.

Tras su jubilación en Pau y el homenaje multitudinario que recibió en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander en 1981, la recuperación académica de Tuñón de Lara fue posible gracias a la propuesta que le hizo la joven Universidad del País Vasco, siendo rector Gregorio Monreal, de ocupar una cátedra, al igual que otro gran historiador casi coetáneo de Tuñón y nacido también en Madrid: Julio Caro Baroja. Ambos contribuyeron de manera relevante al desarrollo de la historiografía vasca. La incorporación de Manuel Tuñón de Lara fue una suerte y, a la vez, un acicate para nuestro emergente Departamento de Historia Contemporánea, departamento que dirigió, y también para la entonces Facultad de Ciencias de la Información.

Su avanzada edad y sus múltiples compromisos intelectuales y editoriales no le impidieron realizar una ingente labor en la UPV/EHU: impartió cursos de licenciatura y doctorado, así como de extensión universitaria en barrios de Bilbao, dirigió varias tesis doctorales, organizó coloquios y cursos de verano, redactó la lección inaugural del curso académico 1985-86, titulada ‘Tiempo histórico y tiempo cronológico’. Entre sus valiosas aportaciones merecen destacarse sobre todo estas tres: la celebración y edición de dos Encuentros de Historia de la Prensa, pioneros en su género; la publicación de los libros colectivos ‘Gernika: 50 años después (1937-1987’) y ‘La Guerra Civil en el País Vasco 50 años después’, que fue el primer balance histórico riguroso sobre ella; y la fundación de la revista semestral ‘Historia Contemporánea’, de la que fue director desde 1988 hasta 1996, revista que continúa publicando nuestro Departamento y está considerada una de las mejores revistas de Historia en España.

Ciertamente, Tuñón de Lara dio prestigio a nuestra Facultad, en la que pronunció su última lección magistral en 1991. Así lo reconoció la Universidad del País Vasco con la edición de un libro homenaje: ‘Manuel Tuñón de Lara. El compromiso con la Historia. Su vida y su obra’ (1993), en el que colaboraron veinte académicos, y también con la exposición y el catálogo ‘Manuel Tuñón de Lara, maestro de historiadores’ (1994), en colaboración con la Casa de Velázquez de Madrid. Su entonces director y ex rector de la Universidad de Burdeos, Joseph Pérez, mencionó con acierto los motivos que explicaban el profundo impacto que tuvo el magisterio científico y moral de Tuñón sobre la renovación del hispanismo francés y de la historiografía española: su capacidad de trabajo, su aportación científica, su entusiasmo en todo lo que emprendía, su bondad en el sentido machadiano, y lo que los franceses llaman “le rayonnement”, que “es más que la autoridad y la influencia, más que el prestigio y el ascendiente: una adhesión a la vez intelectual y afectiva, fundada en la admiración, la estimación y el respeto hacia un maestro que nunca deja de ser, al mismo tiempo, un hombre de diálogo y un amigo”.

Todo esto fue para muchos de nosotros Manuel Tuñón de Lara, quien nos transmitió “la pasión por la historia, que es una pasión doble de conocer la verdad y de saber contarla”, en palabras que le dedicó el escritor Antonio Muñoz Molina, con ocasión de su fallecimiento a los 81 años de edad.

Si en la actualidad la historiografía vasca sobre la Edad Contemporánea goza de buena salud y un merecido reconocimiento, ello se debe en buena medida a la influencia intelectual de Tuñón de Lara desde los años setenta y al trabajo académico que llevó a cabo en la Universidad del País Vasco en las dos últimas décadas del siglo pasado.