Cuando la identidad sexual no es la esperada

Un estudio de la UPV/EHU constata la importancia del tránsito en el desarrollo psicosocial de menores transexuales

  • Investigación

Fecha de primera publicación: 18/06/2020

Foto de Sharon McCutcheon en Pexels

Se denomina transexualidad a la situación que se da cuando el sexo que se le asignó a una persona al nacer, según sus genitales, no corresponde con su sexo sentido, es decir, con la percepción que tiene de sí mismo con respecto a su identidad sexual. Sin embargo, tras la definición de transexualidad existe una amplia realidad y muchos matices. Los expertos indican que a partir de los 2 años un niño o una niña puede ser capaz, a través del lenguaje, de expresar el sexo con el que se identifica y de reconocerse como chica o chico. En el caso de los niños, niñas y jóvenes transexuales, si lo que expresan es escuchado, pueden comenzar un proceso de tránsito para vivir de acorde a su sexo. Sin embargo, si su identidad sexual no es aceptada y acompañada, las consecuencias en el desarrollo de su identidad pueden ser nefastas, e incluso, pueden padecer situaciones de acoso, violencia, discriminación y exclusión, junto con el estigma social y escolar.

Un grupo de investigadores de la Universidad del País Vasco ha dado a conocer los datos de una primera parte de un estudio global que tiene como objetivo describir la realidad de menores que han hecho el tránsito, realidad que han analizado antes y después del mismo en la percepción del apoyo familiar y social, situación socio-emocional, identidad y cuerpo para, en consecuencia, diseñar formas de afrontamiento y estudiar el impacto de dicho tránsito en el desarrollo psicosocial.

En este primer estadio del estudio los investigadores han contado con la participación de 335 personas: 57 adolescentes, con una edad media de 14 años, de los cuales 20 son chicas y 37 chicos; 229 madres y padres (71% madres) de niñas, niños y jóvenes de entre 3 y 18 años de edad; y, 49 tutores escolares (80% mujeres).

El estudio constata un mayor apoyo sobre todo por parte de la madre, antes y después del tránsito, y un menor apoyo del padre, el cual, antes del tránsito, niega en mayor medida explícitamente la identidad de su hijo o hija. Sin embargo, los datos obtenidos avalan que, una vez hecho el tránsito, perciben un mayor apoyo familiar y no se sienten tan enfadados con el padre. Así mismo, se sienten más apoyados por los amigos y el número de burlas disminuye. En el entorno escolar, también perciben un mayor apoyo por parte de sus compañeros y el acoso que sufren en la escuela disminuye, situación asociada a que el profesorado responde en mayor medida ante estos hechos.

Por otro lado, una vez hecho el tránsito, las y los menores no se sienten tan deprimidos y se muestran más seguros con ellos mismos, especialmente en el caso de las chicas. El estudio destaca una disminución en el número de menores que han intentado autolesionarse o suicidarse después del tránsito, también una disminución en los síntomas depresivos, en la ansiedad y en el retraimiento, lo que indica, en opinión de los investigadores de la UPV/EHU, la importancia que tiene para estas personas llevar a cabo el proceso de tránsito; ya que, muestran una mayor seguridad en sí mismas y una mayor autoestima. Así mismo, se reprimen menos a la hora de hacer actividades asociadas a su sexo sentido y usan en mayor medida ropa que socialmente se asocia a su sexo. Por otro lado, tras el tránsito, los padres y madres muestran una menor angustia y miedo sobre el futuro de sus hijos e hijas y les ven con la identidad expresada y no la que se les asignó al nacer.

Información adicional

El estudio ‘La importancia del tránsito en el desarrollo psicosocial de las personas transexuales. Mirada y visión de menores, familia y escuela’ está siendo desarrollado por el grupo formado por Aitor Martxueta, Estibaliz Cepa, Juanito Etxeberria, Aingeru Mayor,y José Joaquín Pizarro, todos ellos investigadores de la Universidad del País Vasco. La investigación cuenta con la colaboración de diversas asociaciones como Naizen (antes Chrysallis Euskal Herria), Chrysallis estatal, Fundación Daniela, Arelas, Transhuellas y TTCórdoba.