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Dorota Krajewska: «Hacemos cosas pequeñas, no particularmente vendibles, pero así avanza la ciencia»

  • Entrevista

Fecha de primera publicación: 11/05/2023

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Dorota Krajewska, en el Laboratorio de Fonética de la Facultad de Letras | Foto: Nuria González. UPV/EHU

Cuarta entrega de la sección de podcast EHU-ekinean. En esta sección publicamos mensualmente el audio y el resumen escrito de la entrevista a investigadores que no encarnan los estereotipos de la persona científica. Hoy es el turno de Dorota Krajewska, profesora e investigadora del Departamento de Lingüística y Estudios Vascos de la Facultad de Letras.

EHU-ekinean 4º podcast: Dorota Krajewska

Dorota Krajewska es polaca y, de primeras, le surgió la posibilidad de acercarse al euskera mientras estudiaba lingüística en su país. Aprovechó la oportunidad, de la aproximación saltó a la inmersión, y ahora es el idioma en el que centra sus investigaciones.

Relata que, mientras estudiaba el grado, tenía el deseo y la curiosidad de aprender algún idioma no tan conocido, "que no fuera tan aburrido; que no fuera otra lengua indoeuropea, porque ya sabía inglés, francés, un poco de castellano...".  En esas, un profesor le recomendó el euskera. "Así comenzó mi aventura con el euskera", recuerda.

Vino de Erasmus a Vitoria-Gasteiz. Para entonces ya sabía decir algunas frases básicas en euskera y pudo cursar algunas asignaturas en euskera. Al finalizar el grado decidió profundizar en el idioma, y cursó el máster en la UPV/EHU.

Desde entonces, ha realizado estudios relacionados, principalmente, con el pasado de la lengua. "La verdad es que mi primer propósito era dedicarme a la psicolingüística; pero tenía, y sigo teniendo, también otras aspiraciones porque, en el campo de la lingüística, me interesa casi todo".

Finalmente, se dedicó a estudiar la historia del euskera; es decir, los cambios que ha experimentado la lengua hasta llegar a ser el euskera de hoy en día. En comparación con otras lenguas, el corpus no es tan extenso, y los textos escritos surgen más tarde, no constan todos los dialectos... Sin embargo, añade una puntualización: «Nos quejamos de eso; y, en comparación con otras lenguas, así es. Pero en realidad tenemos más que la mayoría de las lenguas del mundo; también hay que mirarlo así. Hay que relativizar. Siempre nos gustaría tener más, y siempre nos alegramos cuando aparecen nuevos textos. Pero tenemos con qué trabajar».

Hablando de hallazgos, inevitablemente surge la alusión a la mano de Irulegi. Krajewska es tajante: "No sabemos en qué lengua está eso que hay escrito sobre la mano; por lo tanto, no sabemos si le corresponde investigar a la filología vasca, o a otras. Mientras eso se aclare, y desconocemos si se podrá aclarar alguna vez, no tengo nada que decir, porque yo no entiendo ese texto. Ni yo ni quienes lo han hallado".

Hallazgos pequeños y no tan pequeños

Al margen de la mano de Irulegi, ha vivido en su propio campo la emoción que produce un hallazgo. Se le nota la emoción, incluso al contarlo. Antes de relatar el caso, sin embargo, reflexiona sobre los hallazgos y el funcionamiento de la ciencia: "De entrada, diría que no he hecho grandes descubrimientos. Pero en ciencia, ocurre así. Normalmente, y en contra de lo que piensa la mayoría de la gente, los científicos no nos colocamos como dicen que se puso Newton, esperando bajo un árbol a ver si nos cae alguna manzana y hacemos un descubrimiento. Hacemos cosas pequeñas, no particularmente vendibles, pero así avanza la ciencia".

Dicho eso, admite que alguna vez ocurren hallazgos que les sacan de la cotidianidad; y destaca uno de ellos: "Fue allá por 2015. Estábamos trabajando sobre un libro del siglo XVII, la Doctrina Christiana, de Esteve Materre, y, en contra de nuestras previsiones, encontramos otra edición de esa misma obra, que desde hace tiempo se daba por perdida, y que databa de seis años antes". Fue un descubrimiento inesperado, porque los libros se pierden, se queman... con facilidad. Pero, en aquel caso, lo halló, con el nombre del autor escrito de otra manera, a través de una búsqueda en un catálogo de internet.

En un momento dado, le apareció que estaba en Dinamarca, y así fue. "Ocurrió gracias a dos cosas: a la digitalización de los catálogos de las bibliotecas del mundo, y al análisis que hicimos del autor y su nombre".

Hubo otro caso similar, "pero no acabó tan bien". Acerca de otro libro que se daba por perdido, también del siglo XVII, le apareció en internet que se hallaba en una biblioteca francesa; pero desde la biblioteca le explicaron que, en 1940, los alemanes bombardearon la ciudad, y ardieron miles y miles de libros. Entre ellos, aquél.

Ahora sigue investigando la historia de la lengua; pero, aunque hasta ahora se ha dedicado sobre todo a la gramática, actualmente se está centrando en la fonética y la fonología. "No es fácil trabajar este aspecto con datos históricos; porque partimos del texto escrito, existen pocas grabaciones antiguas, y con ellas tampoco se puede retroceder muchos años".

De cara al futuro, y en una época en la que tanto se habla de inteligencia artificial, no cree que la inteligencia artificial vaya a sustituir la labor de los y las lingüistas: "Quizá asuma las tareas más aburridas; pero las lenguas humanas abarcan aspectos tan refinados que siempre harán falta lingüistas".

Sobre la investigadora

Dorota Krajewska es doctora en Lingüística (UPV/EHU, 2017). Es profesora de la Facultad de Letras, en el Departamento de Lingüística y Estudios Vascos. Forma parte del grupo de investigación Lingüística Diacrónica, Tipología e Historia del Euskera. Investiga el euskera. Le gusta rastrear textos, actuales y antiguos, orales y escritos. Hasta el presente, se ha dedicado en sus trabajos de investigación a la sintaxis y morfología diacrónicas, la edición de textos y la fonética.

 

EHU-ekinean es una iniciativa del Vicerrectorado de Desarrollo Científico-social y Transferencia.
Texto: Ana Galarraga / Elhuyar Zientzia (CC-BY-SA-3.0)


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