El patrimonio emocional de las empresas familiares limita el uso del big data

El Departamento de Economía Financiera I de la UPV/EHU ha analizado por qué las empresas familiares en general rehúsan aplicar tecnologías big data

  • Investigación

Fecha de primera publicación: 14/01/2021

Unai Arzubiaga. Foto: Mitxi. UPV/EHU

La UPV/EHU ha concluido que las empresas familiares evalúan la adopción de tecnologías de big data dependiendo de su punto de referencia en la toma de decisiones: cuando el control y la identidad familiar y el apego emocional son predominantes, las empresas están menos dispuestas a aplicar big data; en cambio, son más propensas a adoptar estas tecnologías cuando prevalecen los lazos sociales y la renovación de los vínculos familiares mediante sucesión.

A pesar de la importante contribución que hace el big data o la gestión de datos masivos al crecimiento económico y al desarrollo social en todo el mundo, el big data sigue siendo un tema que se pasa por alto en las empresas familiares. “Esta falta de interés por adoptar tecnologías de big data puede resultar preocupante, porque las empresas familiares son conscientes de la creciente importancia del big data para sostener el crecimiento y para la supervivencia a largo plazo en la era digital”, explica Unai Arzubiaga, investigador del Departamento de Economía Financiera I. De hecho, el 44 % de las empresas familiares consideran que el almacenamiento y el análisis de datos es una parte esencial de su proceso de digitalización y un desafío tecnológico crítico.

“La mayoría de empresas del País Vasco, de Europa y del mundo son familiares. Pueden constituir una horquilla de entre el 60 y 80 %. Además, son empresas singulares si atendemos a su comportamiento —apunta Arzubiaga—. La mayoría de las veces el patrimonio familiar está invertido en la empresa; por tanto, una decisión equivocada no solo influirá en la empresa, sino en el propio patrimonio familiar. Todo ello, condiciona sobremanera las decisiones que se toman en este tipo de empresas; tienden a tener un comportamiento más conservador”. En comparación con las empresas no familiares, cuyas decisiones están impulsadas por una lógica económica, las empresas familiares se adscriben a un proceso de toma de decisiones en el cual las aspiraciones no financieras tienen prioridad sobre las prerrogativas económicas.

Cinco aspectos

El doctor Unai Arzubiaga, experto en empresas familiares, ha analizado —en colaboración con otros investigadores internacionales—, desde el punto de vista del patrimonio socioemocional, en qué se basa este tipo de empresas para decidir si adoptan tecnologías de big data o no. Según explica Arzubiaga, “el patrimonio socioemocional está compuesto de aspectos que van más allá de las razones económicas, como el control familiar, la identidad familiar, los lazos sociales vinculantes, el apego emocional y la renovación de los vínculos familiares”.

El grupo de investigación ha concluido que las empresas familiares evalúan la adopción de tecnologías de big data de manera diferente dependiendo del aspecto socioemocional predominante en la empresa. Es decir, “hemos concluido que esta decisión está condicionada por el aspecto socioemocional que toman como referencia para la toma de decisiones. Cuando el control y la influencia de la familia, la identidad familiar y el apego emocional son más destacados, la inclinación de las empresas familiares a proteger su patrimonio socioemocional las hará menos dispuestas a aplicar el big data. Sin embargo, las empresas familiares serán más propensas a adoptar tecnologías de big data cuando los lazos sociales vinculantes y la renovación de los vínculos familiares a través de la sucesión dinástica sean más prominentes”, añade el investigador.

Por tanto, es evidente que las necesidades afectivas de una empresa familiar condicionan la decisión de implementar el big data. “Teniendo en cuenta la creciente importancia de la digitalización para la supervivencia a largo plazo de las empresas familiares, esperamos que este artículo estimule futuras investigaciones y que sirva como referencia para la reflexión de las propias empresas sobre los aspectos en los que basan sus decisiones”, comenta Arzubiaga. Asimismo, el investigador propone este estudio como recurso para las instituciones públicas: “Si las empresas familiares constituyen el 70-80 % de la economía, pero tienen problemas para adecuarse a las nuevas tecnologías, las instituciones públicas pueden basarse en ello para ofrecer formación, ayudas y otro tipo de recursos a este tipo de empresas”.

Referencia bibliográfica