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Iñaki Zabaleta Gorrotxategi, profesor del Departamento de Filosofía de la UPV/EHU

«La lengua es la base de la identidad, tanto humana como nacional»

  • Entrevista

Fecha de primera publicación: 12/02/2018

Iñaki Zabaleta
Iñaki Zabaleta. Foto: Nuria González. UPV/EHU.

Iñaki Zabaleta Gorrotxategi es profesor del Departamento de Filosofía de la UPV/EHU. Se doctoró en la Universidad de Colonia en 1998, con la defensa de una tesis doctoral de filosofía, en alemán, basada en los ensayos e investigaciones que Wilhelm von Humboldt realizó sobre la nación y lengua vasca. Ahora ha publicado una adaptación de aquel trabajo, en euskera. Más allá de presentar un trabajo meramente académico, ha querido responder a las preguntas de qué es o a qué se le puede decir nación vasca.

Se ha presentado en Vitoria-Gasteiz el último libro de Iñaki Zabaleta Gorrotxategi, ‘Wilhelm von Humboldt eta Euskal Herria’. En el mismo, muestra de forma sistemática las investigaciones vascas llevadas a cabo por Humboldt durante veinte años a principios del s. XIX, y las pone en relación con el pensamiento general de Humboldt.

¿Quién fue Humboldt? ¿Cuál fue el motivo de venir a Euskal Herria, y elegir el euskera y el pueblo vasco como tema de investigación?

Fue un pensador, antropólogo, filósofo o humanista. Su principal inquietud es aclarar qué es lo que hace al ser humano y cuál puede ser su desarrollo. En ese sentido, mira de forma crítica a los planteamientos ilustrados radicales de la época, y ve necesario estudiar al ser humano en su historicidad, en su realidad concreta y plural.

Pero las personas no son islas aisladas, sino que viven y se desarrollan en referencia a un grupo. Y ahí es donde se sitúa el motivo del interés de Humboldt por los diferentes pueblos o naciones. Así, de la misma forma que en el caso individual de las personas, ve necesario conocer de primera mano las naciones y compararlas entre sí. Cree firmemente que esa es la única manera de desarrollar una antropología humanizadora verdadera. Y por eso, entre otras razones, se interesa por el pueblo vasco.

¿Qué hace importante el trabajo de Humboldt?

Plantea una imagen abierta del ser humano, presentado como alguien que puede avanzar en un proceso de desarrollo, en vez de presentarlo como algo cerrado o terminado. Además, ve que ese proceso puede ser tanto individual como colectivo.

Por otro lado, le concede a la lengua un significado esencial en la condición humana, y especialmente después de visitar Euskal Herria. Bajo su punto de vista, el ser humano es humano gracias a la lengua, y basándose en ella desarrolla su identidad. No obstante, la lengua solo es real entre lenguas, y hay que entenderla en conjunto junto con su componente social, histórico y cultural. La lengua es la base de la identidad, tanto humana como nacional.

Además, es importante el momento en el que Humboldt piensa sobre todo eso: después de la Revolución Francesa. A partir de esa época, cada vez se identifican más las naciones con los estados; el concepto de nación se politiza y su esencia cultural es ocultada. En esas circunstancias, Humboldt recuerda que la nación es algo anterior: la política que viene después no puede decidir qué es una nación y qué no lo es. Por eso otorga a la nación una especie de condición natural. Sitúa su investigación sobre el pueblo vasco, por tanto, dentro de la historia natural de la humanidad.

¿Qué influencia tuvo en su visión general la investigación realizada en Euskal Herria?

Citaría dos aspectos. El primero está relacionado con la lengua: al venir a Euskal Herria, encuentra que el euskera es una lengua popular, que pervive principalmente gracias a la transmisión oral, y esto le da la pista para entender que la función principal de la lengua no es literaria, académica o científica, sino antropológica. La lengua es lo que hace humanas a las personas, sea escrita o no. Eso es, en cierta manera, lo que observa y comprende en Euskal Herria. A partir de ahí, le confiere una nueva orientación a su antropología, una orientación lingüística. Desde entonces, querrá estudiar al ser humano a través de la lengua.

El segundo aspecto que se vio influenciado se sitúa en el ámbito político: Humboldt también fue político, y gracias a él se creó la Universidad de Berlín y se dirigió una profunda reforma educativa en Prusia, entre otros. Al fin y al cabo, él le reconoce a la política una función humanizadora de importancia máxima: su tarea es fijar las condiciones para que la población pueda desarrollar su identidad con libertad. Por todo esto, no es de extrañar que hubiera puesto su atención en la política local al venir a Euskal Herria. Y ve algo que le parece raro: la autogestión y la participación popular directa, donde, por ejemplo, cada municipio manda sus representantes a las Juntas Generales.

Es cierto que él cuenta lo que le han contado, en cierta manera, pero es innegable que es una persona muy experimentada: conoce perfectamente la situación de Berlín, en esa época viven en París, acaba de estar en Madrid, y, por comparación, en Euskal Herria encuentra una forma inusual de hacer política. Exactamente, habla de una ilustración popular, que está lejos del despotismo y a su vez no necesita de la revolución.

¿Por qué eligió usted a Humboldt como tema de investigación?

En gran medida, debido a una inquietud personal, y también un compromiso social: en los periódicos, en la radio, en la televisión, aparece mil veces el tema de la nación como una cuestión polémica (actualmente no hay más que mirar a Cataluña). Y lo único que nos demuestra esto es lo importante que es reflexionar sobre el concepto de nación y reparar en su historia.

Así pues, desde ese punto de partida, quería estudiar de qué manera podemos comprender de una forma normal eso que llamamos nación. Y hablando con unos y con otros, y sobre todo gracias a Joxe Azurmendi, supe de Humboldt, una persona que vino a Euskal Herria e hizo unas interesantes reflexiones sobre la interacción entre la nación y la lengua.

Alguna vez me han preguntado si Humboldt era nacionalista. No sé si nacionalista, pero si un apasionado de la nación.

De hecho, el propio Humboldt reflexionó sobre la nación, y sus palabras, de principios del s. XIX, no han perdido actualidad.

No, y no la perderán porque sus pensamientos son elementales. Humboldt ve a la nación unida a la lengua; bajo su punto de vista, la nación la forma la comunidad lingüística. Esto no es algo nuevo, y no puede pasar de moda. Si miramos a la historia, en realidad, es porque queremos comprender mejor nuestra propia realidad.

A fin de cuentas, lo que Humboldt se pregunta es lo siguiente: qué es lo que crea un grupo, cuál es el pegamento de los miembros de ese grupo, qué une a la gente alrededor de una identidad. Y tras analizar diversos aspectos (en Euskal Herria, por ejemplo, tuvo en consideración la fisionomía, la cultura popular y la política), llega a la conclusión de que antes que todos esos, es la lengua la que conforma el grupo.

En relación a esto, comenta que, en caso de desaparecer la lengua, la nación también se perderá. Y, ciertamente, se mostraba bastante pesimista con respecto a Euskal Herria: la veía en vías de desaparecer, en gran medida debido a que la forma de gestionar las naciones de la clase política no tiene base antropológica ni orientación humanística. La Revolución Francesa ya había arruinado las viejas costumbres del País Vasco del Norte, y ve en el gobierno de Madrid una gran voluntad centralista.

Humboldt investigó y escribió sobre el euskera en alemán; usted realizó la tesis sobre lo que él escribió en alemán sobre el euskera también en alemán, y al final, cerrando el círculo, ha escrito una versión en euskera sobre todo eso.

Sí. El objetivo inicial de la tesis fue comprender la antropología filosófica de Humboldt, y determinar la influencia que tuvo el tema vasco en todo eso. Sin embargo, ahora, a pesar de que el tema analizado es el mismo, el punto de vista es el contrario: esta vez el objetivo principal persigue comprender mejor la cuestión vasca con la ayuda de Humboldt.

Un ejemplo. La visita a Euskal Herria le abrió los ojos para entender la dimensión antropológica propia de la lengua: en temas lingüísticos, es más importante la práctica que el resultado, y esa fue la guía que siguió para dirigir sus investigaciones lingüísticas posteriores. Y hoy por hoy, es exactamente ahí donde reside el mayor problema en la normalización del euskera: lo más dificultoso e importante no es elaborar diccionarios y gramáticas, sino que la lengua sea incorporada y utilizada en nuestra vida.

Por otro lado, este libro ha sido la forma de saldar una deuda, porque Humboldt aprendió sobre el pueblo vasco muchas más cosas que las que nuestro pueblo ha aprendido de él. A menudo se dice que fue amigo de la comunidad vasca, pero no se suele ir más allá. También se han realizado investigaciones puntuales sobre sus textos relacionados con la gramática vasca y el vascoiberismo y varias traducciones al castellano de los relatos de sus viajes. Pero hasta ahora no se había hecho un estudio completo de la obra vasca de Humboldt.

En el libro no es fácil distinguir el límite entre ustedes dos: dónde termina Humboldt y dónde comienza Zabaleta. ¿Le ha dejado huella?

¡Sin duda! Las preguntas que me planteaba al principio han encontrado respuesta, hasta cierto punto, gracias a él. Creo que Humboldt acertó en la manera de comprender al pueblo vasco en su identidad.

Personalmente, lo que Humboldt me ha enseñado es a poder hablar de la nación en términos normales y comprensibles, tanto en general como en el caso vasco en concreto, alejado de los esencialismos y sin vergüenza. Coincido con lo que Humboldt dice sobre ese tema.

Habría tenido unos debates muy profundos con él si hubiera podido estar a su lado.

Sí, estoy seguro. Me gustaría saber qué habría pensado de la Euskal Herria actual y futura.