Leticia Gaspar, doctora en Bellas Artes

«Nos hemos habituado a convivir con una imaginería que representa a las mujeres de forma objetual y pasivizada»

  • Entrevista

Fecha de primera publicación: 25/06/2020

Leticia Gaspar García en su estudio. Foto: Leticia Gaspar García. UPV/EHU.

Leticia Gaspar García es bilbaína, doctora en Bellas Artes y autora de la tesis ‘Estereotipos sexualizados asociados a las mujeres en las representaciones pictóricas desde principios del siglo XX hasta principios del siglo XXI’, defendida en la UPV/EHU a principios de año. Tras una década de extensa investigación, analiza cómo se representan en pintura las mujeres desnudas o en actitudes sexuales en dicho periodo. Hoy charlamos con la investigadora para conocer más sobre su arte y estos valores.

Tu tesis es una reflexión crítica sobre los contenidos sexistas en las pinturas. Para ello has recogido una muestra amplia de obras y establecido un análisis comparativo, para analizar cómo se representan las mujeres en la pintura y qué estereotipos se les asocian. ¿Qué te llevó a elegir el tema?

Lo elegí porque cuando estudiaba la carrera veía que más de la mitad del alumnado éramos mujeres, sin embargo, las referencias que teníamos de mujeres pintadas eran venus, musas o mujeres complacientes; cosas con las que a priori no te identificas. En aquel momento leía un libro titulado ‘Ídolos de perversidad’, en el que autor analizaba la imagen que se tenía de las mujeres a finales del siglo XIX en la sociedad: desde la pintura hasta la literatura, etc. La forma en la que el autor analiza las obras, en relación a la sociedad que las produce y el tipo de ideas que predominan en la época, me pareció muy interesante. Me planteé, entonces, que quería hacer algo semejante a lo que había hecho Dijkstra, pero acotando otro periodo histórico.

¿Cómo has reunido todas estas obras?

Para la investigación, seleccioné varias bibliotecas: una en nuestro contexto (la de Bellas Artes de la UPV/EHU), otra en Europa (la de la Universidad de Edimburgo), y dos en Estados Unidos (la Biblioteca Central de la Universidad de Nueva York y la Cooper Library). Empecé con búsquedas como arte erótico, desnudo, etc., pero esas eran categorías estancas que seguían un patrón establecido por autores anteriores y yo buscaba otra cosa. Así que consulté todos los volúmenes de pintura y recogí una muestra significativa de obras en las que se representaban mujeres desnudas o en actitudes sexuales. Con ellas creé un archivo de más de 4.000 imágenes que distribuí siguiendo diferentes criterios, entre ellos la semejanza formal, y establecí una serie de estereotipos recurrentes.

En esas 4 bibliotecas reuní muchísimo material de trabajo, tanto que excedía el marco de investigación de la tesis: más de 2.000 páginas de investigación. Así que me ceñí a un capítulo en el que analizo una muestra de 700 obras, distribuidas en grupos temáticos.

La tesis se divide en dos volúmenes. Por un lado, el desarrollo teórico y, por el otro, la investigación icónica. Esto es a así, principalmente, por dos razones. En primer lugar, porque permite una lectura icónica de la muestra seleccionada y, en segundo lugar, porque agiliza la lectura al disponer de los análisis textuales y de las imágenes por separado. Las posibilidades que ofrece la lectura icónica me parecen muy interesantes, el lector puede estar o no de acuerdo con mi texto, sin embargo, puede analizar las imágenes por sí mismo.

«Estamos habituados a analizar textos, pero cuando se trata de pintura, a menudo, simplemente miramos»

En la tesis dices que estas mujeres están pasivizadas e idiotizadas ¿es por estar desnudas?

No, la pasivización y la idiotización no tienen su origen en el desnudo, un desnudo no tiene por qué parecer idiota. Tiene que ver con la forma en la que esas son representadas. Puedes pintar una mujer desnuda con una mirada que refleja autoconciencia o una mujer tirada en el suelo con los ojos vueltos y la boca abierta; es muy diferente. Como sociedad debemos aprender a mirar y analizar estas imágenes, lo cual es de gran importancia teniendo en cuenta su gran presencia. Nos han enseñado a reflexionar a través de textos. Las imágenes se ven, pero no se reflexiona sobre ellas, lo cual facilita que la ideología sexista se cuele a través de este medio, creando un tipo de imaginería compartida que no se cuestiona porque está socialmente asimilada.

Todas estas imágenes forman parte de nuestra forma de ver y entender el mundo, pero mucha gente no se ha parado a preguntar qué significan: ¿por qué hay tantas imágenes de mujeres desnudas sin potestad sobre sus cuerpos y pensamientos? ¿Por qué no hay hombres así? Es muy significativo que este tipo de imágenes tenga tanta prevalencia. Porque no es la excepción, es la norma.

¿Nos falta educación visual?

Sí. Creo que ahora se está trabajando al respecto. Por ejemplo, tomando investigaciones feministas como eje, hay una demanda a los museos para que expliquen las colecciones desde otras perspectivas. No obstante, parece que la tónica general no es muy convincente, es más, parecería que muchas veces no es más que un intento de lavado de cara para salir en las noticias, pero sin cambios sustanciales. En este sentido el campo del arte sigue siendo machista, como la sociedad en general.

«El mundo del arte sigue siendo machista, como la sociedad en general»

¿Cuál ha sido tu principal descubrimiento?

Un resultado bastante llamativo es la gran cantidad de imágenes que he podido encontrar, algo que cuando empecé a trabajar no me esperaba. He buscado en 4 bibliotecas y he reunido todo este material, imagina lo que sucedería si ampliáramos la búsqueda

Así que la situación es clara: no son solo un par de ejemplos fortuitos de mujeres desnudas pasivizadas. Son muchísimas obras con patrones redundantes que, aunque no hacen referencia a un género particular —la Modernidad relegó las preferencias temáticas—; si las analizamos en conjunto, podemos advertir que, efectivamente, comparten una ideología común.

No es casual que, cuando analizamos estas obras, la cantidad producida por varones sea mucho mayor que la de aquellas producidas por mujeres. Asimismo, podemos hallar formas muy diferentes de representar los cuerpos de las mujeres en las obras de algunas artistas mujeres y las de algunos artistas varones.

Hablemos un poco de tu arte: ¿Cómo lo definirías?

Trabajo la figuración. Es decir, pinto cosas que se pueden reconocer, pero que no tienen por qué tener una existencia real. No me interesa la copia del referente, sino que habitualmente parto de imágenes o de ideas que por alguna razón me han llamado la atención y, a partir de ahí, compongo la escena. Me interesan la narratividad de la escena y las conexiones o relaciones de sentido que los diferentes elementos son susceptibles de articular. La materialidad del medio es, asimismo, muy importante; el aspecto sensible de la pintura, acaso sinestésico. Concibo la práctica artística como una investigación.

Investigando tu obra, la mayoría son paisajes solitarios y algo abandonados. ¿Por qué dibujas chabolas o edificios en construcción? ¿Qué te atrae de ellos?

Me atrae mucho la ruina y los lugares abandonados; pero no como el augurio de un eventual futuro apocalíptico ni como la escenografía de un videojuego de zombis. Para mí, estas arquitecturas tienen un carácter reflexivo. En ellas convergen el desplome de las economías y las voces críticas, o al menos pensamientos transfigurados en imágenes o palabras. Quizás como narrativas de las resistencias en simbiosis con las estructuras.

No las veo, o cada vez las veo menos, como escenificación de distopías, sino que más bien las interpreto como reflejo de nuestra historia presente. No son lugares que existen tal y como los vemos en la pintura, pero sí lugares que se hacen eco de problemáticas que nos conciernen.

¿En qué proyectos estás involucrada ahora mismo?

Continúo pintando, ahora estoy trabajando en un proyecto que parte del uso de la mascarilla y de los métodos de control digital. Asimismo, he estado escribiendo un artículo que se publicará próximamente en AusArt y preparando la documentación para dar clase en la universidad.

 

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