Montserrat Vila: “Lo mejor que puede hacer el alumnado en clase es pensar y participar, no tomar apuntes sin cesar”

La formadora de profesorado de Primaria y Secundaria en habilidades discursivas impartió una conferencia en el Congreso Internacional de la SEDLL

  • Entrevista

Fecha de primera publicación: 04/12/2019

Montserrat Vila durante la Conferencia que impartió en el congreso de la SEDLL. Foto: Laura López. UPV/EHU

Experta en el uso de las estrategias de comunicación en la docencia, Montserrat Vila i Santasusana acaba de participar en el Congreso Internacional de la Didáctica y de la Lengua de la SEDLL (Sociedad Española de la Lengua y la Literatura), que se ha celebrado en la Facultad de Educación de Bilbao. Con el título “Estrategias comunicativas de los docentes bien valorados. La oralidad en el aula”, esta profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona resumió los resultados de sus investigaciones sobre las fórmulas de éxito y fracaso del profesorado de Primaria, Secundaria y Universidad desde el enfoque de la comunicación oral.

 

¿Cómo se sabe quién va a tener éxito en la docencia?
Bueno… En nuestra investigación preguntamos a estudiantes de Primaria, Secundaria y universidad cuáles de los profesores y profesoras que habían tenido eran eficaces según varios criterios: porque se aprendía en el aula, porque valía la pena asistir a clase y porque pensaban que lo que aprendían era interesante.

Y las respuestas desmontaron algunas de nuestras hipótesis previas. Pensábamos, por ejemplo, que el profesorado más joven tendría más éxito o que algunas materias más “blandas” serían mejor valoradas, que saldrían mejor parados los menos exigentes en las evaluaciones o que triunfarían los más simpáticos o los más “modernos” en metodologías, pero nos equivocamos….

¿Y qué tenían en común, entonces, esos docentes de éxito?

Podríamos resumirlo en tres grandes cualidades: tenían habilidad discursiva, sabían generar interés y conseguían preservar la imagen propia y la del alumnado.

Lo primero que destacaban era que se hacían entender bien, jerarquizaban la información que explicaban y eran capaces de subrayar la importancia de lo que decían también con la entonación. De hecho, se quejaban muchísimo del profesorado que no se explica bien, que son “pesados”. Decían que hay un tipo de profesorado que hablan para sí. Cansa muchísimo escuchar y no hay nada más duro que un profesor monótono.

Y, además, saben leer el contexto. Este profesorado tiene plena conciencia de si le escuchan o no y utilizan estrategias para recuperar su atención, si ésta falla. También conocen a sus estudiantes, hacen notar su interés por su alumnado, para que nadie que tire la toalla, porque hay estudiantes que llegan a Secundaria pensando que son un fracaso y trabajan mucho menos de lo que podrían. Busca actividades que suponga al alumnado un reto cognitivo, porque lo mejor que pueden hacer en clase es pensar, no tomar apuntes sin cesar; eso lo pueden hacer en casa.

Por otro lado, provocan el interés por la materia y que las clases justifiquen la presencia del estudiante, que no sea algo que puedan hacer sin asistir a clase. Te digo esto porque recibíamos muchas quejas sobre docentes que llegaban al aula con un powerpoint muy completo e iban pasando las diapositivas una tras otra. Esa presencia en el aula no se justifica. Eso lo puede hacer el alumno en casa.

Ya… pero la clase tiende a “desmadrarse”.

Sí. Sobre todo, cuando hablamos de oralidad, porque esto conlleva que el alumnado participe en el aula. Hay un dato preocupante: algunos profesores noveles pasan alrededor del 63% del tiempo poniendo orden en clase. Por eso, otra de las grandes cualidades de los docentes con éxito es conseguir que el aula sea un espacio confortable para todos. Así logra hacer su trabajo sin necesidad de enfadarse, gritar…

Este tipo de docente sabe que es el líder del grupo y que debe conseguir que el grupo trabaje ordenado y a gusto

Este tipo de docente sabe que es el líder del grupo y que debe conseguir que el grupo trabaje ordenado y a gusto. Logra ese grado de autoridad marcando cierta distancia con la clase cuando hace falta y, a su vez, creando una complicidad y disponibilidad con el alumnado. Una combinación difícil, pero necesaria.

Es decir, consiguen preservar su imagen, manteniendo la autoridad, pero también preservan la del alumnado, para que no se sientan nunca en ridículo, sino con éxito en el aula. Logran, así, actitudes mucho más positivas.

Otra cuestión importante es que fomentan la participación. El alumnado quiere tomar parte en el aula mucho más de lo que lo hace, pero no como suele ocurrir en Secundaria o la universidad, donde se hacen preguntas libres que dejan al alumnado callado o a alguien monopolizando la palabra, sino organizando la participación en la clase desde la equidad, de manera que todo el mundo tenga su espacio. Algunos estudiantes tímidos nos decían: yo no intervengo en clase porque hay otros compañeros que lo dicen todo por mí y yo, como ya no tengo espacio para hablar, desconecto. Por eso, es necesario equilibrar las intervenciones para que todos tengan su espacio de una manera tranquila y organizada.

¿Y qué no debe hacer un buen profesor?

Jamás debe humillar a un alumno; porque no lo perdonan. Esa juventud, sobre todo en Secundaria, es de cristal por dentro. Ello implica muchísimo control emocional por parte del docente para no caer en la informalidad y vulgaridad. Al contrario, deben entender un suspenso como una oportunidad para recuperar al o la estudiante. Alguien que lleva años fracasando en el aula, más fracaso no le afecta y nuestra función es ayudar a todos los chicos y chicas para que avancen y tengan todos sus espacios de éxito. El alumnado agradece los comentarios críticos sobre cuestiones personales en privado y en tono de complicidad.

¿Esta estrategia también funciona en la universidad?

Sí. Pensábamos que aquí el trato no sería tan importante, que darían más relevancia al patrimonio de conocimientos que tenía el profesorado. En cambio, no es así. Replicamos la investigación en facultades con estudios científicos y técnicos pensando que se detectarían diferencias en las percepciones del alumnado, pero no las hubo. Un profesor que actúa con prepotencia o indiferencia hacia su alumnado no es valorado a ninguna edad, aunque tenga muchos conocimientos.

¿Hablamos de habilidades discursivas o de inteligencia emocional?

Antes del estudio pensábamos que los docentes más valorados serían aquellos reconocidos en el claustro como los más hábiles desde el punto de vista comunicativo; pero no, porque el curso es largo y los alumnos acaban viendo la autenticidad al docente. Hay profesores que son más reservados, quizá no tienen tanta gracia, pero que a lo largo del curso son entrañables con el alumnado. Utilizan estrategias muy distintas y consiguen el mismo efecto. Lo que no aceptan es a alguien que al principio parece que será fabuloso y luego se muestra desordenado, poco cumplidor, arbitrario, que no encuentra buenos ejemplos,…

Luego… no hay un único modelo de éxito

No, no hay un estándar, hay estilos de comunicación y cada cual debe buscar su modelo. Insisto: habrá quien tarde más y quien menos, pero el curso es largo, hay tiempo.

¿Se nace con esas cualidades o se puede aprender?

En la Facultad de Educación veo que hay estudiantes que tienen una gran intuición didáctica, con más habilidad comunicativa y, en la medida de que son conscientes de esa capacidad, pueden controlar mejor lo que hacen; pero todo el alumnado puede mejorar muchísimo, porque pueden aprender a utilizar la lengua desde un modo comunicativo, porque se dan cuenta que pueden optar por aquellas estrategias que les van a medida desde su propio estilo personal. 

 

Montserrat Vila i Santasusana

Licenciada en Filosofía y Letras, Psicología y Filología. Doctora por el Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Profesora titular de la Universidad Autónoma de Barcelona Especialista en Didáctica de la Lengua y Análisis del Discurso Oral. Participa en proyectos de investigación universitarios del grupo Grell sobre la enseñanza y el aprendizaje de la lengua oral en procesos plurilingües. Fundadora y codirectora de la revista ”Textos” y autora de múltiples publicaciones. Dedica parte de su tarea a la formación de profesorado de Primaria y Secundaria.