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Un equipo de la UPV/EHU realiza sondeos arqueológicos sobre la Guerra Civil en Araba

Se desarrollan en los montes de Oketa (Zigoitia) y Burbona (Zuia), en el Parque Natural del Gorbeia

  • Investigación

Fecha de primera publicación: 28/07/2020

Cima Oketa - Trinchera. Foto: GPAC

Un equipo arqueológico de la Universidad del País Vasco investiga restos de la Guerra Civil en pleno corazón del Parque Natural del Gorbeia. El lunes, 27 de julio, comenzó la excavación de 3 sondeos arqueológicos en la cima del monte Oketa, en el municipio alavés de Zigoitia, también conocido como "Gorbeia Txiki".  En Oketa se conservan los restos de varias construcciones realizadas por parte de combatientes del Ejército de Euzkadi entre 1936 y 1937. Construcciones como varios cientos de metros de trincheras en zig-zag, puestos de tiro avanzados, refugios y varias cabañas de piedra, todo un paisaje de guerra en plena cumbre.

"En la cima del monte Oketa, a más de 1.000 metros de altitud, se conservan aún hoy unas 10 cabañas de piedra. Estas construcciones, realizadas con la característica piedra arenisca de Oketa, muy apreciada desde hace siglos, se orientan al norte, por lo que debieron servir de precario refugio para los combatientes vascos en el invierno de 1936 a 1937", explica Josu Santamarina Otaola, coordinador del proyecto.

Este monte, situado al norte de Zigoitia, sobre el pueblo de Etxaguen y desde el que se tiene una vista impresionante sobre el Gorbeia, fue un puesto avanzado para las fuerzas sublevadas tras el golpe de estado del 18 de julio de 1936. Militares rebeldes y requetés ocuparon este lugar durante aquellos primeros meses de la guerra. Meses de confusión, sin una línea del frente bien dibujada y con abundantes episodios represivos en retaguardia.

El último día de noviembre de 1936, el Ejército Vasco lanzó una gran ofensiva. La conocida como "Batalla de Villarreal". Su objetivo era tomar Vitoria-Gasteiz, para después avanzar sobre Miranda de Ebro. Sin embargo, las fuerzas republicanas apenas lograron ningún avance significativo y hubo miles de bajas en unas 3 semanas de combates. A finales de diciembre, el Ejército Vasco tuvo que anular los ataques y adoptar ofensiva. Había sido un desastre, pero al menos, Oketa ya había sido tomada para la Euzkadi del lehendakari Aguirre.

De esta forma, milicianos y milicianas del Ejército de Euzkadi fueron quienes defendieron y fortificaron Oketa entre diciembre de 1936 y abril de 1937. Durante aquellos 5 meses, a más de 1.000 metros de altitud, batallones anarquistas del sindicato CNT hicieron de "Gorbeia Txiki" un lugar (que podía parecer) inexpugnable, con un control visual total sobre la Llanada Alavesa.

En ese tiempo recibieron también la visita de un personaje, poco conocido pero importante en la Guerra Civil en Euskadi: la reportera de guerra tolosarra Cecilia García de Guilarte, corresponsal del diario anarquista CNT del Norte. Esta periodista describió muy bien cómo era la dura vida en primera línea del frente alavés, en pleno invierno y a gran altitud, además en aquellos momentos de calma tensa, cuando se sospechaba que Franco pronto atacaría por el frente vasco. Y es que, finalmente, así fue: el 31 de marzo de 1937, el Ejército de Franco rompió el frente vasco precisamente por Araba. A los pocos días, requetés y tropas marroquíes conquistaron Oketa.

"El objetivo de estos sondeos es el de documentar, tanto los combates que tuvieron lugar en Oketa entre 1936 y 1937, como la vida cotidiana en este puesto de guerra en primera línea y a gran altura. La conservación de las cabañas de piedra en su cumbre es notable y todas ellas conforman un verdadero poblado miliciano. En este pueblecito de guerra, en plena cima del monte, convivieron varios cientos de combatientes durante todo el invierno. Algo insólito en un lugar que, por su altitud, nunca suele estar habitado y mucho menos aún en invierno. Existen poblaciones en altura por todo el País Vasco desde el Neolítico, como las cabañas pastoriles, pero son poblaciones estacionales de verano. Nunca de invierno. Esto sólo se puede documentar aquí, en pleno Parque Natural del Gorbeia”, explica Josu Santamarina.

De esta forma, el de Oketa será el campo de batalla a mayor altura investigado arqueológicamente en el territorio alavés.

El otro punto que será investigado arqueológicamente, durante la primera semana de agosto, será el monte Burbona, otro punto situado en pleno Parque Natural del Gorbeia, bastante cerca del conocido Parketxe de Sarria (Zuia).

Si bien este monte, lugar de paso en multitud de ascensiones por parte de senderistas y domingueros, se sitúa también a casi 1.000 metros, su paisaje es bien distinto: en lugar de los pastos de alta montaña, en Burbona las trincheras republicanas se localizan en un hermoso hayedo. Entre los árboles se aprecia la existencia de otra posición avanzada del Ejército de Euzkadi, con una larga trinchera perimetral, puestos de tiro y un refugio antiaéreo en forma de cueva artificial.

En Burbona, un lugar que (en principio) no fue espacio de combates de entidad en la Guerra Civil, el objetivo es documentar un "nido de ametralladoras" -una estructura blindada para disparar armas automáticas- realizado, no en hormigón como en la mayoría de casos, sino en tierra y madera.

En la Guerra Civil en el País Vasco se construyeron multitud de nidos de ametralladora de hormigón, también conocidos popularmente como "bunkers". Hay muchos ejemplos a lo largo del famoso Cinturón de Hierro de Bilbao, pero también en Álava, como los nidos del monte San Pedro (Amurrio/Orduña) o Ketura (Zigoitia), que también son objeto de investigación por parte de la UPV/EHU desde 2016.

"El de Burbona puede que sea el único nido de ametralladoras construido en madera y tierra que se conserva en todo el País Vasco. Los de hormigón, por razones obvias, se conservan bien a lo largo del territorio. Pero, como se suele leer en la documentación original de la época, muchos de estos puestos no se construían en hormigón -por falta de recursos o de tiempo- y se realizaban con materiales muchos más abundantes en los montes vascos: tierra y madera. Sin embargo, a pesar de las numerosas referencias documentales, estos materiales suelen ser perecederos y no suelen conservarse bien. Excepto en este caso concreto en Burbona", añade el coordinador del proyecto.

Así pues, parece que nos encontramos ante el único "búnker orgánico y ecológico" de toda la Guerra Civil en suelo vasco.

Estas intervenciones, se llevan a cabo gracias a la financiación del Departamento de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco y con medios técnicos del Grupo de Investigación en Patrimonio Construido (GPAC) de la UPV/EHU, conocido por su trabajo en las obras de la Catedral Vieja de Vitoria-Gasteiz. Igualmente, el equipo arqueológico colabora con la asociación etnográfica local Abadelaueta.

Por último, al igual que cualquier otro aspecto de la vida cotidiana, estas intervenciones, desarrolladas entre el 27 de julio y el 10 de agosto, se ven igualmente condicionadas por la pandemia del COVID-19. Originalmente se planteaba desarrollar una excavación a mayor escala y con la participación de multitud de estudiantes de la UPV/EHU, pero, finalmente, y tras una gran incertidumbre, el proyecto parece salir adelante, aunque a una escala más modesta, un equipo más pequeño y rigurosas medidas de protección sanitaria. A pesar de ello, si las condiciones de cada momento así lo permiten, será posible realizar pequeñas visitas guiadas por las excavaciones para así seguir el lema que este grupo de investigación ya lleva décadas promocionando en los trabajos de la Catedral Vieja de Vitoria-Gasteiz: "Abierto por obras".