Un grupo de investigación de la UPV/EHU descubre un método para detectar cuadros falsos contemporáneos

Esta técnica ha podido utilizarse para fechar obras de hasta 22 años

  • Investigación

Fecha de primera publicación: 16/12/2019

Itxaso Maguregi, Luis Bartolomé y Laura Ortiz-Herrero. Foto: UPV/EHU.

El comercio ilícito de arte se ha convertido en el tercer mercado ilegal a escala mundial después de las drogas y las armas. Una investigación de la UPV/EHU ha descubierto un novedoso método para la datación de obras de arte contemporáneo, ya que hasta la fecha no existía ninguno, a través del estudio del proceso de envejecimiento de las pinturas acrílicas.

El trabajo tiene como fin conseguir una correcta identificación y datación precisa de los materiales utilizados en las obras y podría ayudar en la detección de trabajos falsificados o mal atribuidos. “El punto de partida del estudio es conocer cómo envejecen las pinturas acrílicas en el arte contemporáneo, y determinar que llevan depositadas el mismo tiempo que el que se supone que tiene la obra, para poder así decir si esa obra tiene 20 años por ejemplo o está hecha antes de ayer”, cuenta Itxaso Maguregi, profesora de Bellas Artes y coautora del trabajo.

El grupo de investigadores e investigadoras que han participado en este proyecto  está formado por Laura Ortiz-Herrero, miembro del grupo de investigación Farmartem, del Departamento de Química Analítica de la Facultad de Ciencia y Tecnología, e Irene Cardaba, del Departamento de Pintura de la Facultad de Bellas Artes de la UPV/EHU, en colaboración con Luis Bartolomé del Servicio Central de Análisis de Bizkaia de la UPV/EHU (SCAB, SGIker) e Itxaso Maguregi del Departamento de Pintura de la UPV/EHU.

“El principal problema del arte contemporáneos es que los materiales utilizados para las obras se pueden encontrar a día de hoy fácilmente, por tanto, las falsificaciones son más sencillas, de ahí la importancia de este estudio”, explica Luis Bartolomé.

Para ello, las pinturas fueron sometidas a ensayos de envejecimiento acelerado, mediante el uso de cámaras con condiciones de luz, temperatura y humedad controladas que permiten recrear el paso del tiempo en las pinturas. “50 horas en la cámara equivaldría a un año de envejecimiento natural, y se monitorizó su evolución química a fin de desarrollar modelos matemáticos de predicción de edad. Básicamente lo que se ha realizado ha sido un estudio controlado del envejecimiento de una pintura acrílica, mediante un time lapse de la pintura”, señala Luis Bartolomé. 

Tras la realización del ‘envejecimiento artificial’ se logra una serie de patrones, de muestras, que sirven para comparar con la obra original. “Una vez que creamos nuestra ‘serie patrón de muestras artificiales’, incorporamos muestras reales para compararlas. Así, hemos visto que nuestro modelo funcionaba correctamente porque estimaba justamente la edad que tenían las obras reales. Por ejemplo, se pudo ratificar que un cuadro cedido por el pintor vasco Jesús Mari Lazkano y realizado en el año 2015 tenía 4 años de antigüedad”, asegura Bartolomé.

Esta correlación ha podido utilizarse para fechar obras de hasta 22 años, conservadas en condiciones comparables y creadas con el mismo tipo de pintura. “Esta metodología podría ser un primer paso para fechar obras pictóricas contemporáneas. Asimismo, este trabajo puede resultar de ayuda en el desarrollo de otras metodologías apropiadas de conservación y restauración en pintura contemporánea”, exponen las investigadoras Laura Ortiz-Herrero e Irene Cardaba.

Este trabajo ha sido publicado en Talanta, una de las revistas más relevantes en el campo de la química analítica, y también, ha sido presentado con éxito entre la comunidad científica europea en el congreso internacional Technart 2019, celebrado en Brujas. Además, una ampliación de dicho trabajo está pendiente de publicación en otra revista científica internacional como Microchemical Journal.