La UPV/EHU abre al mundo su colección de microalgas 

Con más de 600 cepas, no solo es una importante fuente de investigación biotecnológica, sino también de conservación de recursos naturales 

  • Investigación

Fecha de primera publicación: 11/02/2021

Sergio Seoane Parra y Esther Blanco Rayón. Grupo consolidado de plancton marino y estuarino. Foto: UPV/EHU.

Más de 600 cepas aisladas de microalgas de diferentes partes del mundo, aunque principalmente de aguas del País Vasco, componen la BMCC-Basque Microalgae Culture Collection. La colección de cultivos de microalgas de la UPV/EHU es, junto con el Banco Español de Algas, la única colección de microalgas de España registrada en la Federación Mundial de Colecciones de Cultivo (World Federation for Culture Collections - WFCC). Su recién estrenada página web la abre al mundo.

Las microalgas son organismos microscópicos fotosintéticos que se extraen de muestras de agua tomadas en diferentes ecosistemas tanto de agua dulce como salobre o marina. El aislamiento se realiza bien mediante micropipeteo o mediante diluciones en serie, y los cultivos son mantenidos en cámaras de cultivo en condiciones óptimas para su crecimiento, tanto de luz como de temperatura. En la actualidad, la colección BMCC, que se inició de manera informal en el año 2002, se encuentra localizada en la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV/EHU. Además, la BMCC forma parte de los recursos biológicos que ofrece la Estación Marina de Plentzia (PiE-UPV/EHU) como infraestructura europea EMBRC que aúna a 45 centros de investigación de 9 países europeos.

Por grupos taxonómicos, la colección está formada mayoritariamente por diatomeas, algas verdes, dinoflagelados y haptofitas, estando también presentes otros grupos como criptofitas o cianobacterias. Entre los ecosistemas de los que provienen las microalgas destacan el estuario de Bilbao, la Reserva de la Biósfera de Urdaibai, el Lago de Sanabria o el ibón Acherito, entre otros. Los principales beneficios de contar con una colección de microalgas ubicada en el País Vasco y centrada en su biodiversidad son dos: “En primer lugar, facilita el acceso a este recurso biológico con gran potencial biotecnológico tanto a empresas privadas como públicas, y aquellas cepas que sean claves en procesos biotecnológicos o formen parte de una patente o artículos científicos pueden ser conservadas con todas las garantías”, explica Sergio Seoane, profesor titular de Ecología. Por otro lado, “las colecciones juegan un papel relevante como centros de biodiversidad y conservación de los recursos naturales de los países de origen de sus cepas”, añade. La relevancia de este papel se ha ido incrementando a raíz de la entrada en vigor del Protocolo Nagoya en 2014. Este tratado internacional desarrolla el tercer objetivo del Convenio de Diversidad Biológica, que defiende la distribución justa y equitativa de los beneficios obtenidos del uso de los recursos genéticos.

La biotecnología y especialmente aquella relacionada con microalgas está en claro crecimiento y son cada vez más comunes los productos elaborados a partir de microalgas en sectores como la alimentación, la agricultura, la cosmética o la medicina. Por ejemplo, provienen de microalgas el “superalimento” espirulina o las pastillas de astaxantina, productos estrella en suplementación de dietas, y antioxidantes como la fucoxantina ya han sido probados como anticancerígenos. Sin embargo, el porcentaje de especies de microalgas que son utilizadas en todos esos productos es realmente bajo si se tienen en cuenta todas las cepas disponibles en las colecciones y prácticamente residual si se tiene en cuenta la biodiversidad real existente en la naturaleza. “La existencia de las colecciones y su crecimiento son de vital importancia para tener éxito en este sector industrial de la biotecnología y, por lo tanto, reconocer y apoyar estas infraestructuras debe ser una apuesta de la administración y del sector empresarial”, apunta Seoane.

La BMCC ofrece, además del suministro de las cepas ya identificadas, una serie de servicios relacionados con las microalgas como la identificación de especies, el suministro de medios de cultivo, el aislamiento de muestras naturales, la posibilidad de depósito de cepas o la caracterización de algunos compuestos presentes en las microalgas como los pigmentos, utilizados en la industria no solo como pigmentos naturales sino como potentes antioxidantes. En la actualidad, BMCC cuenta con varias cepas presentes en proyectos biotecnológicos de diferentes empresas del sector farmacéutico como Pharmamar, el sector fitosanitario, la Fundación Medina o instituciones como la Universidad de Almería, referente en cultivo de microalgas. Asimismo, a nivel más local, ha participado recientemente en proyectos con la fundación Azti en el sector alimentario.

En el País Vasco hay empresas productoras de biomasa de microalgas, empresas que investigan los distintos productos que se pueden obtener y sus aplicaciones, y empresas que utilizan estos productos dentro de sectores como el farmacéutico o alimentario. Por ello, entre los objetivos de la BMMC está convertirse en la base de este sector creando alianzas estratégicas con el entorno biotecnológico del País Vasco.

Junto con el Banco Español de Algas, es la única colección de microalgas de España registrada en la Federación Mundial de Colecciones de Cultivo (World Federation for Culture Collections - WFCC).

 

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