Maria Victoria Sánchez-Vives, doctora en Neurociencias

«Estamos muy lejos de una realidad como la de Matrix»

  • Entrevista

Fecha de primera publicación: 24/02/2017

María Victoria (Mavi) Sánchez-Vives es doctora en Neurociencias y actualmente, investigadora del ICREA en el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS), donde es responsable del grupo de investigación en Neurociencia de Sistemas. También es co-directora del eventLAB (un espacio de colaboración con el investigador en realidad virtual Mel Slater)y desde 2013 es, además, editora jefe de la revista Frontiers in Systems Neuroscience.

Maria Victoria Sánchez-Vives, doctora en neurociencias (Mitxi. UPV/EHU)

Estos días ha visitado Euskadi para impartir la conferencia ‘Realidad virtual y cerebro', organizada por el Achucarro Basque Center for Neurosciences, y hemos hablado con ella sobre los últimos avances en esta tecnología.

¿Cuál es el trabajo que se está desarrollado en este ámbito de Realidad virtual y cerebro'?
Entendemos la realidad virtual como un punto de partida para entender procesos; a los investigadores nos proporciona una herramienta en la que podemos controlar todo el entorno: la información visual, auditiva, táctil, etc. ya que el entorno virtual inmersivo está completamente controlado por el experimentador y esto nos ofrece una herramienta para estudiar, en nuestro caso, la información que nos da el cerebro.

Hablamos por ejemplo de aplicaciones de la neurociencia, herramientas para comprender mejor cómo nuestro cerebro representa nuestro cuerpo. Para ello creamos un cuerpo virtual y hacemos que se sienta como propio para determinar en qué medida la representación es estable, plástica o modificable y qué tipo de modificaciones del cuerpo asume el cerebro sin problemas y cuáles no. Estas investigaciones pueden derivar en aplicaciones de control de cuerpos virtuales a través de la actividad cerebral o de utilización de realidad virtual en procesos de rehabilitación o tratamiento de patologías.

Una de esas investigaciones se ha centrado en cómo nuestro cerebro puede asumir como propio un miembro que no guarda parecido con la realidad, ¿es así?
Hemos estudiado mucho en ese terreno. En este experimento alargamos un brazo virtual y vimos en qué medida se podía sentir como propio a pesar de ser más largo de lo normal, de hecho, mucho más largo que el otro brazo real y vimos que efectivamente se puede elongar hasta tres veces más y todavía tener la sensación de que es tu propio brazo. En una maniobra que utilizamos en el estudio intentamos lesionar ese brazo virtual y comprobamos que sigue habiendo una respuesta del individuo que ordena la retirada del miembro, una respuesta de estrés que sólo se da si tú piensas que ese brazo es el tuyo.

«La realidad virtual se puede aplicar en el aprendizaje en general, aunque no tanto en niños»

¿Cuáles pueden ser las aplicaciones más destacadas de la realidad virtual?
Se puede aplicar en todos los ámbitos, en educación, aunque no tanto en los niños (ya que los aparatos de realidad virtual que van a comercializarse de manera más inmediata no se recomiendan para menores de 13 años), sino en el aprendizaje en general. Será frecuente tener entornos más inmersivos, con una experiencia más directa, de una realidad diferente a la tuya: una reconstrucción histórica trasladándote a la antigua Roma, o para entrenar a la hora de realizar actividades como pilotar aviones y reaccionar ante situaciones de emergencia… Lo que puede hacer la realidad virtual es enfrentarte a situaciones de riesgo o emergencia que son poco frecuentes. De esta manera puedes aprender a responder a situaciones que igual se van a dar una vez en la vida pero que en ese momento puede ser  muy importante saber reaccionar. También lo vamos a ver en investigación, se ha utilizado bastante en medicina para aprender a realizar un procedimiento quirúrgico pero también para enfrentarse a emergencias médicas o a casos infrecuentes que se puedan dar en un entorno médico.

¿En qué punto se encuentran todos estos avances?
Hay muchísima gente que se ha lanzado a trabajar en este tipo de contenidos. De momento no hay una oferta muy amplia porque es bastante reciente pero, como antes incorporamos el móvil y luego los teléfonos inteligentes y ahora ya no podemos vivir sin ellos, progresivamente, también iremos incorporando y utilizando realidad virtual en nuestras vidas sin que casi lo notemos.

«Al ser una tecnología más inmersiva que los teléfonos móviles, puede producir un poco más de atracción o aislamiento»

¿Todos estos cambios cómo nos van a afectar?
Estamos en un momento en el que probablemente el uso de la realidad virtual se va a ir generalizando a nivel de uso doméstico y se irá convirtiendo en algo más habitual, porque por supuesto ha habido realidad virtual y se ha estudiado este campo durante los últimos 30 años lo que pasa es que el equipamiento ha sido muy costoso, aparatoso y se utilizaba solamente en el ámbito de laboratorios de investigación. Ahora es el momento en el que aparecen dispositivos de muy bajo coste, muy ligeros… el uso se va a generalizar y lo veremos, seguramente, de forma bastante masiva en el ámbito del entretenimiento, pero también en muchos otros ámbitos en usos muy positivos. Aunque, es verdad que al ser una tecnología más inmersiva que, por ejemplo, los teléfonos móviles, puede producir un poco más de atracción o aislamiento. Habrá que ver en qué medida supone esto un problema y cómo lidiar con ello.

¿Cuáles son los límites de la realidad virtual? ¿Qué no se puede hacer?
Una de las limitaciones es el tacto, la información táctil. Por ejemplo, si tú estás en un entorno virtual subacuático puede ser muy precisa la información visual, muy preciso y sugerente el sonido, sin embargo, no vas a notar la sensación de agua, no vas a poder tocar el agua. Si estás haciendo un curso de cocina virtual no vas a poder tocar la paleta o la sartén, vas a tener una representación de tu mano y hasta vas a poder coger un huevo y echarlo en esa sartén pero no vas a poder tocar nada.

¿Y entonces, realidades como la de Matrix son posibles con el avance de este tipo de tecnologías?
Estamos muy muy muy lejos de Matrix. Nuestras generaciones no veremos un universo como el de Matrix, yo, de hecho, no creo que se produzca y una de las razones es que  aunque  existe una realidad virtual totalmente inmersiva en la que todo el entorno que te rodea, es decir, los 360 grados de audición y de visión etc. pueden ser realidad virtual, esto no es compatible con que uno se vaya moviendo por el mundo; estás en una habitación, sentado o de pie y te chocarías con todo. La realidad aumentada por ejemplo será más frecuente, aquella que te da información virtual sobre el mundo real a través de unas gafas o proyecciones, pero esta realidad no es tan aislante. Veremos el desarrollo de las dos, de la realidad virtual inmersiva y de la aumentada, pero Matrix tiene un componente adicional que es una interfaz directa entre el cerebro y la realidad virtual en la que el cuerpo queda totalmente inutilizado y esto es algo que no va a suceder en las próximas décadas.