Ruta de migas

viernes 16 de junio de 2017

Sonia Livingstone, investigadora y experta internacional en el uso de Internet de los menores

«Hay muchos malentendidos y mitos sobre lo que hacen en Internet los y las menores»

La profesora Sonia Livingstone es catedrática de la London School of Economics and Political Science (LSE), y en los últimos 25 años ha dedicado gran parte de su investigación a la relación de los menores con los medios de comunicación y con Internet. Algunos de los proyectos más destacados que ha liderado son EU Kids Online, Net Children go Mobile y The Class. En 2014 fue declarada Oficial de la Orden del Imperio Británico por su servicio a la infancia y su seguridad en internet.

Sonia Livingstone ha visitado esta semana Bilbao, ya que el miércoles fue sido investida Doctora Honoris Causa por la UPV/EHU por su contribución a la investigación y difusión del conocimiento en relación con el uso que hacen de las nuevas tecnologías los y las menores.  Su relación con la UPV/EHU comenzó en 1995, y continúa hoy con el proyecto EU Kids Online, una red en la que participa personal investigador de más de 30 países.

¿Cuál sería el escenario ideal donde los niños y niñas navegarían de forma segura por internet? Me refiero a la red de padres-menores-escuelas.
Bueno, el escenario ideal. Todo el mundo sabría un poco más de lo que sabe ahora sobre los beneficios que Internet ofrece a los niños y niñas, y sería menos ansioso. Hay un montón de mitos y malentendidos acerca de lo que los menores hacen en Internet y lo que significa para ellos, y no hay suficiente investigación.

Así que tendría un público más informado en las escuelas, sin duda, el profesorado tendría una formación actualizada sobre las posibilidades y los riesgos de Internet; daría mayor consejo a los padres, una mejor orientación, y también necesitamos mayor regulación por parte de los estados a las empresas, porque las empresas no son transparentes, y en Internet las cosas cambian muy rápido.

Volviendo al mundo real, ¿ha encontrado diferencias entre chicos y chicas, tanto en lo que respecta a los riesgos y problemas que les amenazan como en su percepción?
Bueno, en nuestras encuestas no suele haber diferencias de género tan grandes. Creo que siempre esperamos encontrar diferencias en los comportamientos, pero en realidad los niños y niñas, especialmente en la adolescencia, están en la misma comunidad, es un entorno mixto, así que lo que sucede a uno le sucede a los demás.

«Deseamos que todos se beneficien de las oportunidades, pero a veces los sobreprotegemos por los riesgos»

Una de las únicas diferencias de género que vemos es que las chicas dicen lo que les sucede en Internet; les molestas más lo que ven. Hay algunas otras diferencias, como que los chicos que ven más imágenes sexuales, las chicas tienen más encuentros con desconocidos en línea, pero no son grandes. Así que la pregunta que me hago a menudo con los chicos es que dicen que están bien, pero ¿significa eso que lo están? Debemos preocuparnos por los niños, ya sea porque son vulnerables y muy a menudo no lo expresan y / o porque se sienten presionados a tomar una posición agresiva.

Y ¿existen diferencias entre países? ¿Influye de alguna manera en los riesgo s o problemas que surgen en cada país la red social o aplicación más utilizada?
Probablemente deberíamos decir que las diferencias dentro de un país suelen ser mayores que las diferencias entre países. Pero los países donde vemos mayor riesgo es en los países de Europa oriental. Y a veces está asociado a una red social particular, que utilizan allí, pero influye mucho la presión que ejercen los gobiernos en esas redes sociales. Así, por ejemplo, Facebook en Gran Bretaña es más seguro que en Bulgaria; cuando los estados ejercen una mayor presión en las empresas, estas se preocupan más por su responsabilidad social.

Y otro tema importante es la atención que se presta en las escuelas y la conciencia que hay entre los padres. Y, de nuevo, el estado tiene la responsabilidad de todo esto: ellos fijan el plan de estudios, pagan por las campañas para llamar la atención a los padres, y ejercen presión sobre las empresas.

Un problema que está absolutamente generalizado es la dependencia de los y las jóvenes con sus teléfonos móviles. ¿Cómo se podría abordar?
No acepto la definición del problema. ¿Adictos a los móviles? Las prácticas han cambiado. Hemos creado un mundo en el que todo está conectado al teléfono, así que por supuesto siempre lo tienen encima y siempre lo miran. Sí que tiene un atractivo y se convierte en un hábito, y tal vez se convierte en un mal hábito, y tal vez se convierte en un hábito irrespetuoso, pero no son drogadictos, no son alcohólicos, ni siquiera son adictos al juego. Así que me gustaría que tuviéramos mucho cuidado al criticarlos, aceptáramos el mundo que hemos creado para ellos.

¿Es difícil encontrar el equilibrio  entre las oportunidades que encuentran y los riesgos que corren los y las jóvenes en sus vidas online?
Creo que la mayor dificultad es que la mayoría de los menores crece siendo personas resilientes, reflexivas y sensatas, pero algunos son vulnerables, y no sabemos realmente cómo diferenciarlos. Así que nos preocupamos por los riesgos que corren unos pocos. Y tenemos que preocuparnos, queremos que todos se beneficien de las oportunidades, pero a veces los sobreprotegemos por los riesgos. Desde el punto de vista de la investigación y la política y la práctica, el punto débil no es visible hasta que es demasiado tarde, y eso nos produce mucha ansiedad.
Dirijámonos a los progenitores. Primero de todo, ¿a qué edad deberían darles  a los menores su primer teléfono?

En Gran Bretaña estamos viendo algo bastante saludable: en los últimos dos o tres años hemos visto una disminución en el uso de teléfonos y un aumento de tabletas, especialmente en niños y niñas pequeños. Hay una especie de cruce, o cambio de tendencia, en el número de tabletas y teléfonos utilizados, y ese cruce en Gran Bretaña se da alrededor de los 12 años. A esa edad cada uno necesita su propio dispositivo personal, pero antes pueden compartir los dispositivos en el hogar, pueden usarlos juntos. La tableta es una herramienta mejor para compartir y para jugar juntos.

¿Qué consejo deberían dar los padres y madres para que los menores tengan una experiencia online positiva?
Esta es una pregunta clave. Creo que los progenitores no tienen idea. No he entrevistado a nadie que sepa qué páginas pueden ayudar a sus hijos a aprender, o cuáles fomentan su creatividad.

Si hablas con la industria, dicen que sí, que hacen todas esas grandes páginas y sitios web. Los etiquetan como educativos. Pero los que llegan a los niños son los que tienen más dinero, los que hacen mayor publicidad, no los más creativos para los niños.

Y no hay bibliotecarios. Ya se sabe, el bibliotecario aconseja sobre los libros que le puede venir bien a su hija, de 7 años y que le gusta bailar. Nadie hace eso en Internet.

¿Y cómo deben comportarse con sus hijos e hijas, para que se sientan protegidos pero no limitados?
Lo primero de todo, los padres y madres deberían guardar su propio teléfono en el bolsillo, y deberían estar con sus pequeños, y hablar con ellos de forma sostenida, es decir, sin estar mirando al móvil. Eso es lo más importante.  Y en segundo lugar, si ven algo que les preocupa, no deberían decir "¡Deja eso, es peligroso!". No. Deberían decir: "Vaya. ¿Qué estás haciendo? ¿Puedo verlo? ¿Podemos hablar de ello?"

¿Qué necesidades deberían considerar los legisladores para desarrollar completamente las competencias digitales de los menores?
En cierto modo, creo que la educación en competencias digitales es ante todo un reto de la educación: entendemos que la lectura, la escritura y las matemáticas tardan años en desarrollarse, y cómo se vuelven más complejas gradualmente. Pero no pensamos en las competencias digitales como una materia en sí misma, ni de forma pedagógica y no lo integramos con las otras materias. Y otro problema que veo es que las habilidades digitales es algo que se suelen enseñar como un extra, no es algo en lo que el profesorado está formado.

Y por último, ¿qué opinión le merece el papel que juegan los medios intentando alertar a la juventud sobre peligrosos fenómenos de internet, que en realidad están basados en rumores, como el de la Ballena Azul?
Según mi experiencia, las personas que trabajan en los medios de comunicación son generalmente instruidas y críticas, y están capacitadas para hacer preguntas difíciles sobre la validez y la base de la evidencia del problema. Pero no siempre lo hacen bien cuando se trata de niños e Internet y realmente no entiendo por qué. Y la Ballena Azul es un buen ejemplo, porque a mí misma me llamó la atención cuando un medio de comunicación experto en tecnología también se lo tragó, y dijeron que varios jóvenes se habían suicidado en todo el mundo por este fenómeno. Sin ofrecer ninguna evidencia, ningún vínculo a la web, ninguna comprobación de que estos jóvenes que se suicidaron habían jugado al juego. Me refiero a un proceso periodístico básico. ¡Y ni mencionemos las adicciones!

Nodo: liferay2.lgp.ehu.es