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Los animales de las pinturas prehistóricas están organizados siguiendo un patrón

El investigador de la EHU Iñaki Intxaurbe ha analizado la disposición de las imágenes rupestres de nueve cuevas de Euskal Herria mediante análisis de redes y técnicas estadísticas

  • Investigación

Fecha de primera publicación: 22/07/2026

Iñaki Intxaurbe, investigador doctor de la EHU
Iñaki Intxaurbe, investigador doctor de la EHU

Partiendo de las asociaciones que se repiten en las figuras rupestres, el investigador ha identificado los patrones estructurales y jerárquicos que siguen los dibujos prehistóricos. Bisontes, caballos y cabras aparecen en el centro de las composiciones; el resto de animales se distribuye a su alrededor. Los caballos se representaban mirando hacia la derecha y los demás animales, generalmente, hacia la izquierda. Aunque se desconocen las razones, el estudio demuestra que las imágenes responden a una organización interna concreta.

El doctor Iñaki Intxaurbe desarrolla su labor investigadora en el Departamento de Expresión Gráfica y Proyectos de Ingeniería de la Universidad del País Vasco (EHU): “Trabajo con arte rupestre, con las imágenes que se dibujaban en las paredes de las cuevas. Hago copias digitales de esas figuras para luego poder llevar a cabo simulaciones y análisis estadísticos”, explica. En concreto, ha analizado 500 motivos gráficos de nueve cuevas de Euskal Herria, realizados entre hace 16.000 y 14.000 años aproximadamente. “Quería comprobar si esas imágenes fueron dibujadas al azar o si seguían algún tipo de patrón”, añade.

La expresión gráfica puede definirse como la representación visual de ideas, conceptos o información. Si la actividad gráfica paleolítica contiene indicios de pensamiento colectivo o simbolismo, puede entenderse como un sistema estructurado de comunicación. “Dado que el arte rupestre constituye una expresión visual y gráfica, parecía razonable pensar que pudiera existir algún tipo de orden sintáctico tras él. La sintaxis determina la organización de palabras y frases, y su estudio permite comprender las estructuras utilizadas en una lengua”, señala. Para llevar a cabo esta investigación, el autor ha empleado métodos estadísticos y análisis de redes del conjunto de las imágenes, con el objetivo de describir los patrones de relación existentes entre sus distintos elementos.

Las imágenes no están organizadas al azar

Los resultados muestran que “el arte rupestre fue concebido de manera ordenada y no aleatoria”. En términos generales, los bisontes, caballos y cabras ocupan posiciones centrales, mientras que las representaciones de otros animales desempeñan otras funciones significativas en torno a ellos. “Los bisontes suelen aparecer orientados hacia la izquierda y los caballos hacia la derecha. Salvo en algunos casos aislados, en los que ocurre justamente lo contrario: los caballos aparecen mirando a la izquierda y el resto de animales a la derecha. Eso demuestra que el sistema no es aleatorio y que detrás de estas imágenes existe una idea general, un elemento relevante dentro de su simbología», subraya Intxaurbe. La investigación pone de manifiesto la existencia de un patrón estructural asociado a estos tres animales principales: “Los análisis estadísticos sugieren que todas las representaciones de las cuevas se organizaban en función de la presencia y orientación de estos animales, dentro de unos niveles de significación”.

El estudio no ofrece explicaciones sobre las razones de estas prácticas. Lo que sí demuestra es que detrás de los dibujos existe una estructura organizada, aunque todavía no sea posible determinar qué mensaje pretendía transmitir. Además, la investigación confirma algunas propuestas formuladas ya en la década de 1950: “Por entonces ya se planteaba que el arte rupestre no era aleatorio. Se sabía que la mayoría de los animales aparecían orientados hacia la izquierda. Algunos autores sugirieron que esto se debía a que los artistas eran mayoritariamente diestros y por ello dibujaban los animales mirando hacia ese lado. Sin embargo, nuestro trabajo demuestra que el caballo es uno de los animales más representados y que, estadísticamente, su orientación predominante es precisamente la contraria: hacia la derecha”, explica el investigador de la EHU.

Según el investigador, “las pinturas rupestres no se hacían con fines de ocio. Sabemos que eran importantes para ellos, ya que los dibujos solo se hacían en determinadas cuevas, no en todas. Se seleccionaban cavidades concretas para ello. Ahora sabemos que el arte rupestre del final del Paleolítico poseía una estructura sintáctica y que detrás existe una idea o un código gráfico que nosotros no comprendemos, pero que para ellos era importante».

Código abierto

Para llevar a cabo esta investigación, Intxaurbe ha combinado distintas metodologías: “He utilizado análisis estadísticos multivariantes y análisis basados en redes, y los resultados son muy positivos para realizar análisis comparativos de sistemas gráficos paleolíticos”. El investigador de la EHU ofrece una herramienta útil para estudiar la organización interna de sistemas simbólicos. De hecho, ha publicado tanto la metodología como la base de datos en código abierto para facilitar su utilización a otros investigadores: “En el futuro podrán aplicarse también a cuevas estudiadas por otros equipos. De este modo podremos ir ampliando la base de datos y comparar los resultados con cuevas de Francia, de la península ibérica o de cualquier otra parte del mundo”.

La metodología también puede resultar útil para el estudio de inscripciones históricas, la paleografía o la lingüística histórica, ya que se basa en el análisis de coocurrencias y estructuras combinatorias. “Por ejemplo, podría aplicarse al sistema ibérico o al sistema vascón para estudiar cómo se organizan secuencias que hoy todavía no comprendemos y comprobar si siguen algún tipo de estructura en red. Esto podría contribuir, por ejemplo, a determinar la sintaxis de otras lenguas aún no descifradas”, concluye Intxaurbe.

Información complementaria

Iñaki Intxaurbe es investigador doctor de la EHU y desarrolla su actividad gracias a un contrato posdoctoral del Gobierno Vasco. Actualmente realiza una estancia de investigación en la Universidad de Burdeos. Esta investigación se inició en el marco de su tesis doctoral, dirigida por los doctores Martín Arriolabengoa y Diego Garate.

Referencia bibliográfica