LYCOLAB

"Al principio me preguntaba ¿Y yo puedo emprender sin idea?"

Beatriz Uralde participó en la edición 2012 del Taller Agudezia del Campus Universitario de Álava de la UPV/EHU, el 100% de las emprendedoras participantes fueron mujeres, con perfiles formativos de lo más diverso (desde la lingüística hasta la biología). Destacaba en un propósito compartido: el deseo de construir su propio futuro, traducido en un entusiasmo y empuje que permite vencer miedos y barreras.

Beatriz, llegó a Agudezia con elementos, a priori inconexos pero que fueron tomando forma y vistos retrospectivamente parecen muy lógicos: disponía de un terreno que no servía "más que para criar caracoles", una formación como Bióloga especialista en laboratorio y un empleo por cuenta ajena en tiendas de productos naturales.

En los talleres Agudezia se busca vivir el proceso de emprender de un modo más natural e intuitivo, con un enfoque VIVO (Bizikiro- Living Management). Intuitivo pero sin perder de vista que "emprender viene de empresa" y es necesario conocer las premisas de gestión que garantizan a un proyecto un potencial de crecimiento y desarrollo empresarial. En Agudezia-Inizia Beatriz pudo:

  • Vivir la experiencia de forma colectiva: trabajando en la idea propia, pero también en las de sus compañeras, lo cual permite multiplicar el número de situaciones/decisiones de emprendizaje que cada una en solitario puede experimentar
  • Siempre "con los pies en el suelo": más allá de técnicas genéricas de motivación, creatividad, o búsqueda de modelos de negocio genéricos, ... tanto las sesiones grupales como en las individuales, con el apoyo profesional de su tutora (profesional de A+g), el objetivo siempre fue la concepción de un proyecto tangible, realista y personalmente abordable por parte de Beatriz.

De este modo, partiendo de los dos únicos eslabones en los que poder ir encadenando una idea (algo tan básico como "creo que puedo disponer de un terreno..." y "soy técnica de laboratorio..."), el proceso de reflexión con Beatriz fue derivando hacia una idea más definida.

Al comienzo analizó la posibilidad de poder criar caracoles, pero la idea quedó descartada al ver que la viabilidad del proyecto de cría de caracol pasaba por elaborar segunda y tercera gama (cocinados, embotados, etc…) para poder completar los ingresos de la venta en bruto. La emprendedora "no se veía" entre fogones, pero la idea de los caracoles seguía rondando, por lo que prospectó la posibilidad de variantes: descartando la cría de alevines, la venta de huevas, etc… hasta que llegó el momento "eureka" y topó con una idea en la que parecía que todo tomaba sentido: caracoles + biología +cosmética natural + laboratorio.

Podría crearse un producto a partir de una potente secreción –cryptosina- procedente de los caracoles, que es complicada de extraer y mantener estabilizada y sin contaminar. Lograr un producto estabilizado supondría poder llevar los principios activos naturales al mundo de la cosmética con evidentes ventajas: para ello se plantea la posibilidad de comercializarlo de forma deshidratada o liofilizada.

"Pude construir un modelo de negocio... de premio"

Beatriz pasó a continuación por esa fase que sobreviene después de identificar una idea de negocio con visos de poder ser desarrollada: la alegría y el entusiasmo, todo parece posible alrededor de esa idea, y a cada paso vamos consiguiendo que aquel que nos oye hablar de la idea, se entusiasme también con ella y – ¡casualidad!- aparezcan nuevas oportunidades.

Sin embargo, una idea no es una empresa y ésta tampoco lo era. Resulta necesario conocer bien los entornos de mercado en el que va a operar, tomando contacto real con posibles clientes, proveedores, competidores, colaboradores…. que permitan ir tomando decisiones que van moldeando el Modelo de negocio: decisiones que para Beatriz comenzaron ya en el marco de las tutorías de Agudezia

En ese proceso se fueron descartando aspectos que inicialmente se consideraban clave (la del terreno que dio origen a la idea dejó de ser relevante y salió del panorama) y se fueron incluyendo otros que se convierten en pilares del negocio (disponer de los medios técnicos para la liofilización, sin abordar la inversión en activos propios, conocer la técnica para la adecuada extracción, fueron los nuevos retos).

Paso a paso, decisión a decisión, el negocio fue tomando forma, y el proyecto de empresa tuvo solidez para presentarse y resultar premiado en la IV Edición de los Premios INIZIA Uniemprendedores.

"Nunca he estado sola: sumo fuerzas para impulsar el desarrollo de mi proyecto"

Beatriz (ya con la marca Lycolab) ha sabido rodearse de personas que desde el ámbito técnico, de gestión, y societario le han acompañado:  no ha estado sola. La habilidad para establecer vínculos es otra de las claves del emprendedor

Lycolab ha contado con el apoyo de la red de instituciones alavesas no solo del Campus alavés de UPV/EHU (Agudezia), sino también del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz (PIPAE) donde ha recibido una ampliación del apoyo profesional para la maduración del proyecto. Ambos programas apuestan por la figura del tutor/a que va más allá de un mero acompañamiento en la reflexión y diseño, sino que se "suma" temporalmente al equipo del proyecto, sumando fuerzas, vínculos y experiencias específicos que puedan hacer crecer el negocio, y organiza un Plan de Trabajo.

La red del equipo de A+g (tutores del proyecto) también se puso en marcha, contactando con una emprendedora chilena, participante en un programa de emprendimiento en HAZI (escuela agraria de Derio), con experiencia en el proceso de extracción de cryptosina, que con su experiencia desbloqueó importantes inconvenientes ténicos para la extracción.

El entorno y vínculos de UPV/EHU, y el premio Inizia abrieron las puertas a poder hacer uso de  laboratorios para la liofilización del Campus de Álava, para  poder fabricar los prototipos.

Lycolab, hoy está listo para realizar los estudios de viabilidad técnica, que están ya arrojando resultados muy positivos y viabilidad de mercado. Cuenta para ello con el apoyo económico del programa EKINTZAILE y del equipo del Centro de Empresas e Innovación de Alava (CEIA) donde se encuentra domiciliado, entorno acorde para un proyecto de base científico-tecnológica.