Pablo Comins

MANDARINAS TRINI y COACH PERSONAL DEPORTIVO

"Siempre quise diseñar mi futuro... a partir de mis pasiones"

Pablo Comins participó en la edición 2015 de Agudiezia, cuando estaba a punto de finalizar sus estudios de Grado en Ciencias de la Actividad Física y el Doporte.y siempre estuvo claro: diseñar un proyecto de vida, basado en sus dos pasiones personales.

  • Cultivar mandarinas en el huerto  familiar en Almassora (Castellón)
  • Ejercer como preparador deportivo y coordinar la escuela de ciclismo (el propio Pablo fue campeón de cliclismo e integrante de la selección española)

La combinación de ambas actividades, tan diferentes entre sí, puede parecer algo chocante, pero quien conozca a Pablo sabrá que tiene todo el sentido el mundo: Pablo no sería él mismo en otro tipo de negocio, ni otro proyecto de negocio tendría el empuje y entusiasmo que Pablo es capaz de poner en éste.

Pablo tenía muy claro desde el principio algo que muchos emprendedores suelen olvidar, y que es siempre una de las bases para que un proyecto salga adelante: no se trata de buscar "LA" idea sino "SU" proyecto. La mejor idea del mundo (la más novedosa, la más rentable…) es algo que en realidad no existe ni es posible encontrar. Lo que un emprendedor debe buscar es SU propio futuro, aquél que quiere y se siente capaz de construir. La clave está en definir ese futuro de manera viable, sostenible y con sentido.

Precisamente ése fue el reto de Pablo en Agudezia-INIZIA: canalizar, cribar y organizar toda esa pasión, ideas y entusiasmo a través de un proceso serio y ordenado de análisis, que le ayudase a definir claramente los pasos para construir un proyecto sólido y con futuro. La energía del emprendedor es necesaria, pero no es el único ingrediente necesario para que un proyecto prospere.

"Tenía la idea clara, pero necesitaba saber ¿podré vivir de esto?"


Desde las primeras sesiones, Pablo explicaba a sus compañeros sus enormes ganas de crear su proyecto, (siempre con gran emoción, con efecto ciertamente contagioso entre los que aún tenían ciertas dudas…). Pero en todo momento fue consciente de que, antes de tomar una decisión, debía conocer si "se podía vivir de ello".

Por ello, con la ayuda de su tutora, Eider Larrañaga de A+g Consultores de Gestión, S.Coop., fue canalizando sus ganas y entusiasmo hacia un terreno más útil para su negocio que el puramente emocional. Lejos de "enamorarse" de la bonita idea inicial, Pablo se permitió la autocrítica, al tiempo que abrió bien sus oídos a los comentarios y sugerencias de otras personas (compañeros, profesionales de la gestión). Y es que su proyecto no necesitaba ánimos: lo que necesitaba para avanzar era detectar cuanto antes aquellos aspectos en los que debía trabajar más, e ir concretando detalles que verdaderamente dieran forma al proyecto.

Dado que su formación y experiencia se centra más en el ámbito deportivo, decidió orientar su esfuerzo en la parte que menos tenía definida: el proyecto agroalimentario de cultivo/comercialización de mandarinas).

Aprovechando al máximo el tiempo entre sesión y sesión del taller, Pablo obtuvo información de todo tipo: capacidad productiva del huerto, calidades y variedades de las mandarinas, cultivo ecológico, recursos e infraestructuras necesarias, precios de venta en diferentes canales (a través de distribuidores, a través de fruterías, venta directa on line…), competencia, costes de transporte o embalaje,…


"La mejor información no se obtiene en Google: se consigue con clientes, proveedores,…"

¿Cómo lo hizo? Pues de la mejor manera que puede hacer un emprendedor: en persona. Más allá de simples búsquedas genéricas en Google, lo que hizo Pablo contactar directamente: Llamó, escribió e incluso se desplazó personalmente para contactar con proveedores o posibles clientes: de este modo, se recorrió más de 10 fruterías tanto en Vitoria como en Pamplona, conociendo de mejor manera su mercado. Pudo identificar y entender mejor las diferentes tipologías existentes de frutería (para seleccionar con mejor criterio su público objetivo); hablando con sus responsables, pudo comprender mejor qué valoran (no sólo la calidad de la mandarina, sino aspectos como el suministro, la presentación del producto o materiales auxiliares para marketing y venta…); y lo que es más, pudo explicar en primera persona su proyecto y las bondades de su producto (haciendo uso, aquí sí, de toda su emoción y entusiasmo), hasta el punto de empezar a sentar las bases de sus primeras ventas.

En este proceso, en el que el contacto con el mundo empresarial real está presente desde el inicio mismo, se retroalimenta investigación con los primeros pasos del negocio, haciendo avanzar mucho más rápida y sólidamente el proyecto. No se diseña un modelo de negocio "de laboratorio" que más tarde se testea (con el consiguiente riesgo de que no cumpla con las expectativas del mercado), sino que el proceso de desarrollo y aprendizaje se acelera, tomando decisiones en contacto continuo con el mercado.

De este modo, en el periodo relativamente breve que dura Agudezia (tres meses escasos), Pablo fue capaz no sólo de ponerle nombre a su negocio ("Mandarinas Trini", en honor al apodo de su familia "Trinitarios"), sino también de definir claramente diferentes segmentos de clientes y una oferta adaptada a los mismos, tener disponible una imagen corporativa, una web de presentación y venta, y un plan de trabajo esbozado ya con un cronograma de productos/temporadas. Comprendiendo el impacto de todo esto en euros, pudo construir un modelo numérico para poder evaluar su proyecto "en euros", respondiendo de una manera más sólida a la pregunta que tanto le preocupaba "¿podré vivir de esto?". Pablo ahora es capaz de contestarse a sí mismo: ahora sabe que la capacidad productiva de su huerto limita esta posibilidad a corto plazo, por lo que debe compaginar esta actividad con la de Coach Deportivo (que genera ingresos de manera más directa e inmediata), pero en un periodo más largo, mediante alianzas con otros productores locales o la compra de nuevos terrenos, es posible que "Mandarinas Trini" sí pueda llegar a ser una actividad independiente.

Pero esta conclusión no ha sido el final, sino sólo el principio. Con las ideas más claras, ya de vuelta en Almassora, Pablo ha decidido no precipitarse. Con la producción de mandarinas ya comprometida esta temporada con la cooperativa local, pensó que es mejor no lanzarse con prisas al mercado de la venta sin intermediarios. Aplazando un poco su lanzamiento a la temporada siguiente, puede obtener ingresos de su otra actividad (minimizando el riesgo financiero de tener que endeudarse demasiado), completar las inversiones necesarias  (infraestructura de empaquetado en el huerto, tienda on line….) y seguir avanzando en contactos que le permitan tener vendida una parte significativa de la cosecha del año que viene antes de recogerla. Y, por supuesto, no para: ya está hablando con otros productores de la zona para comercializar conjuntamente…. Muy pronto comeremos en Euskadi las mandarinas de este emprendedor tan entusiasta.