Presentación

En general, se denomina Clínica Jurídica a una manera de enseñar y aprender Derecho diferente a la tradicional.

Así, frente a la forma clásica en la que aprender Derecho significa tratar exclusivamente con manuales, boletines y sentencias (Derecho "en los libros"), la enseñanza Clínica se caracteriza por estar vinculada con la práctica (Derecho "en acción").

Teniendo su origen en los EE. UU. y propagándose rápidamente por el mundo anglosajón y por los países con influencia colonial del mismo, las Clínicas Jurídicas adquieren especial auge en América Latina y en Europa en las últimas décadas.

Hay muchos modelos de Clínicas Jurídicas, y puede haber tantas como especialidades jurídicas o temáticas se puedan encontrar. Sin embargo, existe un modelo de Clínica Jurídica en la que la práctica del alumnado está orientada al asesoramiento o a la implicación en casos y problemáticas que tienen que ver con la justicia social. Por lo tanto, quien opta por un aprendizaje clínico de este tipo es porque quiere que su función de jurista esté conectada a esa justicia social. En este sentido, la Clínica Jurídica se entiende, no sólo como una transformación en el sistema pedagógico del Derecho (combinación de teoría y práctica), sino como un laboratorio de reflexión e identificación de estrategias jurídicas antidiscriminatorias mediante las cuales el alumnado sea consciente de su importante papel en la consecución de una sociedad más justa.

Entre los objetivos asociados a la función de la Clínica Jurídica que se proyectan para la Facultad de Derecho de la UPV/EHU estarían los siguientes:

  • Poner en contacto al alumnado de la Facultad de Derecho con casos de personas y grupos que viven situaciones graves de injusticia provocadas por los sistemas de poder aislados (sexo, género, clase, raza/etnia, discapacidad, nacionalidad, orientación e identidad sexual, etc.) o por su intersección.
  • Generar instrumentos de análisis y canalización jurídica de los casos (ingeniería de derechos) conjugando las enseñanzas aprendidas en los estudios con la experiencia de las asociaciones y organizaciones implicadas en el activismo social.
  • Plantear reformas en las enseñanzas jurídicas y criminológicas que permitan la transversalidad de la reflexión sobre los sistemas de poder.
  • Contribuir a la labor que llevan a cabo los poderes públicos en sus políticas de justicia social, sugiriendo posibles áreas de intervención o de mejora.
  • Elaborar programas o actividades de Street Law.

Cuando se habla de los retos de la Universidad hoy en día se suele hacer referencia a tres misiones: la docencia, la investigación y la función social. La Clínica jurídica cumpliría las tres, pero dando relevancia, en el modelo de Clínica escogido, a la tercera, es decir, a la función social de la universidad.

El alumnado universitario no puede ser ajeno a los problemas de injusticia social, y el de una Facultad de Derecho menos aún si cabe. A través de la Clínica, el alumnado, pero también el profesorado, crearían conciencia social o conciencia crítica, pero, además, en su actividad teórico-práctica generarían conocimiento destinado a solventar las situaciones de las personas más desfavorecidas socialmente.

Un modelo de Clínica como el que se piensa para la Facultad de Derecho es impensable sin un alumnado,  un profesorado y un personal de administración comprometidos con los problemas de la gente más vulnerable, que es donde pensamos está la clave de la función social de la Universidad.