Esperanza Iñurrieta Ambrosio

La transformación de la Biblioteca Universitaria

Directora de la Biblioteca Universitaria

  • Cathedra

Lehenengo argitaratze data: 2021/03/18

Esperanza Iñurrieta Ambrosio
Esperanza Iñurrieta Ambrosio. Argazkia: Nuria González. UPV/EHU.
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El progreso consiste en el cambio, decía Miguel de Unamuno, y las bibliotecas universitarias no han sido y no son ajenas ni al cambio ni al progreso.

Desde hace bastantes años las bibliotecas universitarias se han ido transformando y han pasado de ser, casi exclusivamente, un edificio con libros, revistas y puestos de lectura, con las adquisiciones de bibliografía, la catalogación y el préstamo como sus principales actividades, a ser generadoras de servicios para todos los estamentos de la universidad.

El trabajo bibliotecario ha sido siempre el de la gestión de la información, una información que giraba en torno al material impreso. La introducción de las nuevas tecnologías, el cambio de formatos de la información y su forma de presentarla, entre otras causas, nos han impuesto un mundo digital que ha obligado a las bibliotecas a transformarse para poder seguir ofreciendo a las personas usuarias el apoyo y el soporte en sus procesos de aprendizaje e investigación. También nos ha empujado a esa renovación el cambio de sus comportamientos, sus necesidades y sus hábitos. Hemos tenido que adaptar, entre otras cosas, los espacios, los equipamientos y, principalmente, la forma de proporcionar la información porque, como decía Sari Feldman, directora de la ALA (American Library Association): “la biblioteca de hoy se define más por lo que proporcionan los bibliotecarios a los usuarios que por los recursos que contiene”.

La Biblioteca Universitaria de la UPV/EHU no ha actuado de manera diferente a como lo han hecho otras, pero no lo ha hecho sola. Como servicio esencial de la universidad ha ido transformándose, trabajando y colaborando con distintos servicios y centros.

La Declaración de Bolonia en 1999 y la creación del Espacio Europeo de Educación Superior fueron la puerta que abrió el inicio del cambio. Una fuerte inyección económica permitió a la biblioteca mejorar sus instalaciones, crear bibliotecas nuevas (las bibliotecas de campus que facilitaron y mejoraron la gestión y aumentaron el rendimiento), crear nuevos espacios, invertir en equipamientos e iniciar el cambio de la información en formato impreso a formato electrónico.

A medida que se iban produciendo estos cambios se han ido modificando no solo las costumbres de las personas usuarias sino también las tareas del personal bibliotecario en cuanto a adquisición, gestión, presentación y recuperación de la información. Actividades clásicas, como el préstamo, van descendiendo año a año a la vez que aumenta el acceso a los recursos en formato electrónico, que permite llegar a la información en cualquier lugar, a cualquier hora y sin limitación de usuarios. Las revistas que eran adquiridas por cada biblioteca título a título pasan a adquirirse en forma de paquetes de revistas y de forma consorciada. Y debido al crecimiento y diversificación de los recursos informativos, los instrumentos de búsqueda pasan del catálogo clásico (OPAC), donde se describían bibliográficamente los materiales propiedad de la biblioteca, a las herramientas del descubrimiento o Discovery, donde se integran la información tradicional con la electrónica, es decir, lo físico con lo virtual, además de integrar también accesos a plataformas de contenido, otros catálogos, repositorios institucionales y otros tipos de recursos.

La inversión en recursos electrónicos ha ido creciendo año a año y el fuerte incremento de las suscripciones de revistas que han impuesto los proveedores, en muchos casos desproporcionado, ha contribuido al desarrollo de otras formas de difusión como el acceso abierto (Open Access. OA). El acceso abierto se define como el libre acceso a través de internet de la literatura científica, respetando las leyes de copyright existentes.

Son varios los pasos, aunque a veces lentos, que la universidad ha ido dando para apoyar el acceso abierto. En 2011, la Biblioteca Universitaria crea el repositorio institucional ADDI, donde se reúne, preserva, divulga y da acceso de forma libre a la producción intelectual y académica de la universidad. En 2016 la UPV/EHU firma la Declaración de Berlín que compromete a las instituciones a favorecer las vías del acceso abierto y en 2017, en consonancia con el marco legal nacional y europeo, establece la política institucional sobre el acceso abierto, en la que se recomienda al personal docente e investigador el depósito digital de sus publicaciones académicas y científicas en ADDI.

En este sentido, siguiendo las recomendaciones de la Unión Europea y el compromiso de las universidades sobre Ciencia Abierta, la Biblioteca de la UPV/EHU está inmersa en el impulso de la misma y trabaja, junto con el Vicerrectorado de Investigación, en la gestión de los datos y los resultados de investigación, en garantizar el acceso democrático a la información y en la promoción dentro de la institución de las iniciativas de valoración de la investigación basadas en la calidad de la misma.

De nada nos serviría el esfuerzo económico hecho por la UPV/EHU para llegar a tener un amplio repertorio de recursos de calidad y el esfuerzo del personal bibliotecario por adaptarse a las nuevas necesidades y tareas, si la información no llega a las personas usuarias. Por eso es imprescindible contar con un buen plan de formación que les ayude “a reconocer cuándo es necesaria la información y tener la habilidad de localizar, evaluar y utilizar de manera efectiva esa información” tal y como define la American Library Association la alfabetización informacional.

Todo esto requiere de una plantilla cualificada, con una continua renovación de conocimientos y en la que se incorporen nuevos perfiles profesionales siendo la especialización del personal el recurso más importante de la biblioteca.

Ha sido muy importante en esta transformación la cooperación, tanto interna como externa, sin la que no hubiéramos podido llevarla a cabo, o nos habría supuesto un esfuerzo aún mayor. En este sentido, debemos nombrar a REBIUN (Red Española de Bibliotecas Universitarias) creada en 1988, que realiza tareas cooperativas para el beneficio de las personas usuarias de las bibliotecas universitarias, las representa ante organismos públicos y privados, y promueve el intercambio y la formación del personal.

No podemos, ni queremos, olvidar tampoco a personas que nos precedieron y que iniciaron el salto al cambio. Como representante de todas ellas, queremos expresar nuestro agradecimiento a Carmen Guerra, anterior directora de la Biblioteca Universitaria, que nos enseñó a trabajar por y para la institución, a no tener miedo a los fracasos y a saber luchar por los proyectos en los que creemos y consideramos esenciales para la biblioteca y la universidad.