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Miles de nuevos cúmulos globulares se han formado en los últimos mil millones de años

La revista Nature Astronomy ha publicado el trabajo en el que ha colaborado el Ikerbasque Research Professor de la UPV/EHU Thomas Broadhurst

  • Investigación

Fecha de primera publicación: 29/10/2019

Thomas Broadhurst
Thomas Broadhurst. Foto: UPV/EHU.

Un descubrimiento realizado por prestigiosos investigadores, entre los que se encuentra el profesor del Departamento de Física Teórica e Historia de la Ciencia de la UPV/EHU Thomas Broadhurst, ha sido recientemente publicado por la revista Nature Astronomy. Se ha descubierto que existen cúmulos globulares en torno a la galaxia gigante del centro del cúmulo Perseo que se han ido formando en los últimos mil millones de años.

Los cúmulos globulares pueden contener cientos de miles de estrellas o incluso pueden llegar a tener más de diez millones de estrellas, que surgieron esencialmente al mismo tiempo. Se trata de los objetos visibles más ancestrales del universo. Los cúmulos globulares se aglutinan en densos volúmenes esféricos de diámetros cientos de veces más pequeños que el diámetro de nuestra galaxia. La Vía Láctea está rodeada de unos 150 cúmulos globulares, algunos de los cuales son visibles en la oscuridad de la noche; pero alrededor de las galaxias gigantes situadas en el centro de los cúmulos galácticos pueden encontrarse unos diez o veinte mil cúmulos globulares. Los cúmulos galácticos contienen cientos o miles de galaxias unidas por gravedad, e infundidas por gas caliente (más de diez veces más caliente que el que hay en el centro del Sol).

Se piensa que los cúmulos globulares se formaron poco después del nacimiento del universo, hace unos 13.800 millones de años, al mismo tiempo o puede que incluso antes que se formaran las primeras galaxias. Desde entonces se han mantenido inalterados en gran medida, aparte del envejecimiento de todas sus estrellas y de la progresiva muerte de la mayoría de las estrellas restantes.

 

Nature Astronomy

Thomas Broadhurst, Ikerbasque Research Professor del Departamento de Física Teórica e Historia de la Ciencia de la UPV/EHU, ha explicado que “no se comprende muy bien por qué las galaxias más brillantes se forman en el centro de los cúmulos galácticos. Se cree que el hecho de que contengan miles de antiguos cúmulos globulares sea un punto a tener en cuenta”. Un estudio liderado por el Dr. Lim de la Universidad de Hong Kong y publicado por la prestigiosa revista Nature Astronomy, en el que ha colaborado Broadhurst, han encontrado respuestas inesperadas al origen de algunos cúmulos globulares situados alrededor de las galaxias gigantes en el centro de los cúmulos galácticos: “Hemos descubierto que miles de nuevos cúmulos globulares se han ido formando en los últimos mil millones de años a partir de un gas frío en la galaxia gigante situada en el centro del cúmulo galáctico Perseo”, explica el profesor Broadhurst.

Los cúmulos globulares más jóvenes están estrechamente asociados con —y en consecuencia están formados de— una compleja red de gas frío que se extiende hacia fuera de la galaxia gigante. Esta red de gas frío precipita del gas caliente que infunde todo el cúmulo galáctico Perseo; de hecho, el gas se concentra en el centro, permitiendo que se enfríe más rápidamente y eso da lugar a la creación de cúmulos globulares. Una vez formados, estos cúmulos globulares recién nacidos no se mantienen en la red de gas frío y llueven hacia el interior de la galaxia gigante, como gotas de lluvia que caen de las nubes. “Por lo tanto —explica Broadhurst—, cabe esperar que las galaxias centrales de estos cúmulos crecen en brillo a lo largo del tiempo cósmico, como consecuencia de la lluvia de cúmulos globulares que reciben del gas que les rodea”.

 

Información complementaria

El estudio ha sido liderado por el Dr. Lim y Emily Wong del Departamento de Física de la Universidad de Hong Kong, y ha contado con la colaboración del Ikerbasque Research Professor de la UPV/EHU Thomas Broadhurst, del Dr. Youichi Ohyama del Instituto de Astronomía y Astrofísica de Taiwán y de la Dra. Elinor Medezinski de la Universidad de Princeton. Para el estudio han utilizado datos del telescopio espacial Hubble.

Referencia bibliográfica