Cultura en acción con la filósofa Marina Garcés y el investigador Pablo La Parra

  • Kronika

Date de première publication: 16/05/2019

Pablo La Parra, Marina Garces y Antonio Casado. Foto: Nagore Iraola. UPV/EHU

La Sala Txillardegi del Centro Carlos Santamaría de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU) ha acogido la presentación de dos libros publicados en 2019, Cultura dual y Humanidades en acción. Sus editores, Marina Garcés (Universitat Oberta de Catalunya-UOC) y Antonio Casado (UPV/EHU) han debatido sobre algunos temas recurrentes en esas dos publicaciones colectivas con la ayuda de Pablo La Parra, coordinador de investigación en Elías Querejeta Zine Eskola.

En el marco de un proyecto de la Diputación Foral de Gipuzkoa, Cultura dual realiza un diagnóstico de las amenazas, oportunidades y nuevas identidades que están surgiendo en la interacción entre las universidades y la sociedad, con especial atención a las experiencias de formación práctica en el mundo laboral y cultural. En este libro es notable la presencia de personal de la Universidad del País Vasco, con la participación de Maitane Arnoso, Izaro Basurko, Marta García, Olaia Miranda, Elizabeth Pérez, Ekai Txapartegi y Jon Umerez.

Por su parte, Humanidades en acción es el libro que recoge las primeras veinte intervenciones en el Aula oberta, un espacio creado por el Institut d’Humanitats de Barcelona en 2016 donde diferentes personas, sin responder a un modelo previo, presentan testimonios singulares de trayectorias en curso, con el fin de esbozar de manera plural un programa de pensamiento y acción: “Las prácticas creativas, culturales y políticas que dan sentido a aquello a lo que se dedica la mayor parte de los participantes en el Aula se encuentran en el cruce de mundos y lenguajes diversos, y se concretan en una diversidad de roles que la precariedad no hace más que acentuar.”

Marina Garcés tiene la sensación de que “la cultura, las humanidades, las artes e incluso las ciencias vuelven a formar parte de aquellos privilegios que las clases más altas hacen suyos cuando las desigualdades aumentan. No podemos ser un elemento de distinción para los ricos del mundo. Tenemos que continuar luchando por que la cultura, en todas sus dimensiones, sea una herramienta de emancipación para todos.” Para ello, no basta con la actitud nostálgica o defensiva de las humanidades, ni tampoco con la hipercrítica distópica, ya que los estudios culturales nos han enseñado a conocer las relaciones entre conocimiento y poder, pero a juicio de Garcés “nos hemos olvidado de practicar las relaciones entre el conocimiento y la emancipación, y de hacerlo, como no puede ser de otro modo, en el marco de las condiciones sociales, tecnológicas, políticas y culturales de nuestra época.”

Tenemos que continuar luchando por que la cultura, en todas sus dimensiones, sea una herramienta de emancipación para todos.

En ese contexto, a Pablo La Parra le preocupa “cómo podemos socializar la producción de conocimiento, abrir el trabajo de investigación, hacerlo aterrizar en prácticas sociales concretas y exponerlo a miradas y metodologías imprevistas. En definitiva, sacarlo de los automatismos autorreferenciales que a menudo promueve una determinada concepción del trabajo académico.” La Elías Querejeta Zine Eskola es, en cierto sentido, una escuela de cine dual cuya reciente adscripción a la Universidad del País Vasco la convierte en un agente clave en el panorama cultural vasco. En ese sentido, Antonio Casado y Natxo Rodriguez, director de Acción Cultural de la UPV/EHU, afirman que “la universidad no puede postergar más el debate sobre su dimensión cultural ni obviarlo en la gestación y ejecución de sus planes estratégicos. Una de las virtudes de lo dual es que inevitablemente acerca la cultura a sus condiciones materiales: aunque la cultura esté hecha de relaciones humanas, estas no se establecen sin un soporte económico y tecnológico, no hay cultura sin esa cultura material de infraestructuras, personal, equipamiento, partidas presupuestarias… Creemos que si quiere ser un agente cultural con influencia en su entorno, la universidad ha de dotarse de herramientas para profundizar críticamente en esta estrategia dual, llevando la formación fuera del aula e insertándola de manera reflexiva en redes de profesionales, gestores y activistas, alimentándolas y alimentándose a su vez de ellas; de otra manera, su necesaria función de extensión puede acabar siendo meramente residual u ornamental, reducida a programadora cultural de segunda fila en un contexto social que cambia rápidamente y no sin riesgos para las artes y humanidades.”