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Estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas recién graduada

Elena Ferreras: «Un día mi madre me dijo: acabo de ver tu tipografía en la portada de un libro»

En su TFG ha recreado la tipografía del rótulo de la Farmacia Cebreiro, un histórico establecimiento bilbaíno, en un ejercicio de 'rescate tipográfico' de letreros antiguos de la villa

  • Entrevista

Fecha de primera publicación: 20/01/2021

Elena Ferreras ante la farmacia Cebreiro

Elena Ferreras (Bilbao, 1998) ha finalizado el grado de Publicidad, aunque está trabajando desde que acabó las prácticas, en tercero. A la hora de hacer el TFG, eligió un tema desconocido para ella: el ‘rescate tipográfico’ del antiguo rótulo que anuncia la Farmacia Cebreiro; un histórico comercio del Ensanche bilbaíno. Una línea del diseño gráfico que pretende conservar para la historia una parte de la esencia de las ciudades: esa cuya idiosincrasia se asoma entre sus calles y sus edificios, a través de los letreros de aquellos comercios tradicionales que aún sobreviven al voraz progreso.

¿Cómo se te ocurre hacer un TFG sobre la tipografía de un letrero de principios de siglo pasado?

Sí… es extraño… No era muy consciente de ello. Cuando vas a hacer el TFG, miras el listado de temas que te ofrecen para hacer el trabajo y… eliges. Luego te preguntas: ¿realmente quiero yo ponerme a hacer una tipografía? ¡Porque no había hecho algo así jamás! Igual me estaba metiendo en algo de lo que no sabría cómo salir.

Pero… bueno… esa era la gracia.

¿No sabías de tipografía?

¿De diseñar tipos de letra? No, nunca había hecho nada de eso. A mí siempre me ha gustado el diseño y la fotografía; pero mi experiencia era diseñar algún cartel, combinar los tipos con criterio en folletos… Pero crear una familia de letras… ni se me había pasado por la cabeza. En realidad, cuando vuelves a mirar los temas que habías seleccionado de la lista que te ofrecen para hacer el TFG, te das cuenta de que, realmente, tu elección tiene mucho más que ver con los tutores que lo proponen, que con el tema en sí.

¿Y qué aporta reconstruir las letras de un letrero de hace casi cien años?

Se llama “rescate tipográfico”. Si te fijas, lo que le da personalidad a una ciudad son sus calles, sus edificios, los rótulos de los comercios,… Y, cada vez, quedan menos letreros antiguos en las tiendas. Están siendo sustituidos por los de las grandes marcas, con lo que se pierde la esencia de lo que era la ciudad. Como digo en el TFG, la uniformidad globalizada debilita el sentido de lugar de las ciudades; sin embargo, estos detalles, estas singularidades locales son los factores que más agradan tanto a la gente que vive en la ciudad, como a quien nos visita, porque son las expresiones auténticas de lo genuino. Con estos trabajos tratas de dejar constancia de esa esencia… antes de que desaparezcan.

(...)lo que le da personalidad a una ciudad son sus calles, sus edificios, los rótulos de los comercios,… Y, cada vez, quedan menos letreros antiguos en las tiendas

¿Cómo abordaste el trabajo? ¿Preguntaste a los dueños de la farmacia?

Bueno… eso era muy difícil, porque, claro, ir a una farmacia en plena pandemia, con las colas que tenían, para preguntarles quién les hizo el rótulo hace un siglo… En fin, no parecía una buena idea.

Confinamiento, sin poder preguntarles a sus dueños…. Todo facilidades, ¿no?

Sí… de hecho no pude ni ir al Archivo de la Diputación, donde había algo de información al respecto, porque estaba cerrado. Menos mal que mi tutor, Koldo Atxaga, había recopilado en un libro sobre rótulos comerciales la relación de letreros de comercios antiguos de Bilbao; de ahí pude extraer información sobre la historia de la farmacia, a qué época pertenece el rótulo y la representación de su tipografía de una época ilusionante…

¿Tanto da de sí un tipo de letra?

Sí, mira: el rótulo de la Farmacia Cebreiro, que está en el Ensanche de Bilbao, lo hizo algún artesano probablemente, allá por 1936. Por los trazos rectos de sus caracteres, refleja el optimismo futurista y vanguardista que se vivía en ese periodo republicano. Luego, tras la Guerra Civil, estos estilos rupturistas fueron sustituidos por otros mucho más conservadores. Al fin y al cabo, el diseño gráfico, como otras manifestaciones artísticas, son un reflejo de las corrientes dominantes de la época.

¿Hay muchos trabajos de “rescate tipográfico”?

Aquí, no muchos. Además de a mi director del TFG, tomé como referencia a un diseñador valenciano, Juan Nava, que está haciendo lo que yo he hecho, pero, claro, con un proyecto mucho más ambicioso: se pasea por toda la ciudad, saca fotos a todos los rótulos de la ciudad y los digitaliza.

El letrero solo tiene once letras ¿Cómo te las ingeniaste para hacer la familia entera?

Bueno, de momento solo he hecho las mayúsculas. Para hacerlo hay unos principios básicos en que se basan todos los patrones de tipografía. Para el rescate tipográfico, en concreto, yo me basé en las investigaciones de Laura Meseguer.

¿Cómo consigues que una diseñadora como Meseguer te escriba el prólogo del libro?

Me puse en contacto con ella para decirle que su trabajo me había ayudado mucho en mi TFG. Le mandé el TFG para que viera cómo había quedado. Lo leyó y me dijo que escribiría el prólogo. Está claro que, sin la ayuda de Koldo, que me ayudó un montón en eso, no habría sido posible.

¿Han visto en Farmacia Cebreiro el resultado?

Sí. Les impactó que hubiera escogido su farmacia; les hizo mucha ilusión. Les dije que podrían utilizarla y les encantó.

¿Y qué vas a hacer ahora con esa tipografía? ¿La vas a hacer circular?

No me gustaría que se quedara en el cajón. Cuando acabé el TFG pensé en continuar con las minúsculas, una versión en negrita,… pero entre el trabajo y el master que estoy haciendo, no tengo mucho tiempo.

¿Qué utilidad tiene por el momento?

Bueno… yo diría que se puede utilizar para títulos en carteles, portadas… No hace mucho vino mi madre de la calle y me dijo: “he visto en un escaparate un libro que tenía tu tipografía en la portada”. Resulta que mi propio director, que es diseñador y hace portadas de libros, la había utilizado en uno de sus trabajos. Me mandó un email con la imagen. Me hizo mucha ilusión.

¿Y ahora?

Ahora no tengo tiempo para seguir con el proyecto. En tercero hice prácticas en una ‘start up’ como diseñadora de UX (experiencia de usuario o ‘User Experience’) de páginas web. Cuando acabé, me propusieron quedarme y, desde entonces trabajo ahí.

¿Y cuál es tu cometido?

Trato de adelantarme y prever cuál va a ser el comportamiento de un usuario ante una página web, para facilitarle la tarea al desplazarse por ella. Vamos, que no solo sea una página bonita, sino que sea fácil de usar, intuitiva.

¿Dónde te ves dentro de veinte años?

¿Veinte años? No sabría decirte ni dónde me veo dentro de cinco (ríe). No sé si seguiré en esta empresa, pero sí que me gustaría seguir trabajando en ‘experiencia de usuario’. Por eso, estoy haciendo un master de ello, para especializarme y avanzar en esa línea.