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Crónicas de nuestro hombre en La Habana (y II)
- Crónica
Fecha de primera publicación: 30/04/2026
6. Vida de jubilado
Conocí a Alfredo Carvajal (Las Tunas, 1938), en mi primer viaje a La Habana; ya jubilado, redondeaba su pensión con la gestión del apartamento que otra colega cubana residente en España me alquilaba, haciendo comidas en su casa (ahí probé por primera vez langosta a la Costa Brava), y facilitando la compra de cigarros habanos a los que cada trabajador tiene derecho (similar a la cuota de pescado de nuestros arrantzales). Luchó contra el régimen de Batista, dirigiendo una brigada de sabotaje en Las Tunas, hasta que, a punto de caer, salío clandestinamente hacia La Habana, donde fue detenido mientras preparaba unirse a la guerrilla en las columnas de Camilo Cienfuegos y El Che en Escambray. Salió de la cárcel con el triunfo de la revolución (1/1/1959) y se reincorporó al trabajo sindical. Estudió Derecho en la Universidad de La Habana (1976-1982) y participó en Ginebra en reuniones de la Comisión de Agricultura de la OIT (1989). Su pensión es algo superior a la del jubilado medio (.,000 pesos), ya que recibe un suplemento como excombatiente, aunque con la inflación que tiene Cuba, le da para poco. Como muchos otros jubilados, es crítico con un sistema económico que depende en gran medida de las divisas del turismo. Turismo que, prácticamente, desapareció en 2020 y 2021 por la Covid-19 y ahora por el bloqueo energético del “vecino del norte”. Alfredo y yo solemos comentar que lo que no consiguieron más de 60 años de bloqueo, lo consiguió la pandemia, al cerrar Cuba sus fronteras durante casi dos años (fue uno de los primeros países en hacerlo para proteger a su población). Y ahora por el ilegal bloqueo energético unilateral de USA.
7. La Asociación Vasco-Navarra de Beneficencia, en mínimos
La Asociación Vasco-Navarra de Beneficencia (AVNB), una de las más antiguas de La Habana, inicia sus actividades en 1877. Aunque todavía no cuenta con una sede física propia (hay planes desde hace años con el municipio de Centro Habana para habilitar una posible sede, pero en Cuba las cosas van despacio), realiza sus actividades en el Centro Andaluz, en el Paseo del Prado (La Habana Vieja), y en la Casa Balear, en la Avenida Paseo (El Vedado). La AVNB, con financiación del Gobierno Vasco y ayudas del Gobierno de Navarra, desarrolla actividades culturales, imparte cursos de euskera y cultura vasca, patrocina un equipo de fútbol de la liga juvenil y realiza su actividad principal, que es distribuir los fondos destinados por el Gobierno Vasco a los afiliados en riesgo de exclusión y a colectivos desfavorecidos. Como comenta Renato (La Habana, 1965), presidente de la AVNB, en la actualidad las actividades deportivas y culturales se han paralizado debido a la falta de transporte por el bloqueo energético. No sabe cuándo reanudarán las deportivas, aunque es optimista respecto a la reanudación de los cursos de euskera subvencionados por el Instituto Etxepare. Además de los problemas energéticos, que afectan a toda la población, la AVNB enfrenta el problema adicional de que el Banco Central de Cuba libere los fondos de las ayudas recibidas del Gobierno Vasco para repartirlos entre los colectivos desfavorecidos.
8. Sin congresos ni reuniones científicas
Como muestra de la afectación de los problemas energéticos que sufre Cuba en la realización de congresos y reuniones científicas, recojo una parte del comunicado en el que se anuncia la anulación del congreso BioHabana 2026. Este congreso, en el que tenía previsto presentar un par de ponencias relacionadas con el trabajo realizado junto a colegas cubanos del Centro Nacional de Ensayos Clínicos (CENCEC) y del Instituto de Endocrinología, es el más importante a nivel nacional e internacional que se realiza en Cuba en los ámbitos de la biotecnología y del desarrollo de productos farmacéuticos. El comunicado que anuncia la cancelación del congreso dice, entre otras cosas, que “…el contexto nacional e internacional impacta en diversos aspectos de la vida cotidiana, incluyendo la logística y el aseguramiento necesarios para garantizar un evento de la magnitud y el rigor que BioHabana requiere. Ante este escenario…hemos tomado la decisión de posponer la celebración del evento en su formato presencial en todo su alcance”. Comunicado previsible dada la situación actual en Cuba, con apagones programados de 6 a 12 horas en zonas de La Habana, y aún más en zonas del interior de Cuba, donde no se habla de apagones sino de “alumbrones”, ya que el tiempo con luz es inferior al tiempo sin electricidad. Como comenta una colega del CENCEC que coordina los proyectos de investigación, “cuando llega la luz, haces las lavadoras, preparas la comida y todo aquello que necesita electricidad, y en esa situación pedir al grupo de investigadores, varios de provincias del interior, que además se sienten delante del ordenador para realizar su parte del trabajo es irreal”. En mi caso, la zona de El Vedado donde resido está al lado de una de las principales maternidades de La Habana, el Hospital González Coro, por lo que no sufrimos apagones, salvo cuando cae el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) – dos veces en marzo – y deja a oscuras a toda Cuba. La situación energética en Cuba hace la vida más difícil de lo que ya lo era con los 65 años del bloqueo económico, aunque, siendo optimistas y mirando al futuro, el CENCEC mantiene la convocatoria de su congreso para finales de noviembre de este año. Congreso al que espero asistir y en el que presentaré los resultados previstos para mayo en BioHabana.
9. Vida de jubilada en La Habana
Ileana Yarza (La Habana, 1940), en el portal de su residencia, un sitio acogedor y uno de los más frescos cuando aprieta el calor en El Vedado. Ileana, que no pudo entrar en la Universidad de La Habana (UH) en su momento, ya que fue cerrada por el gobierno de Batista, tuvo que esperar hasta 1980, cuando, ya trabajando para el Gobierno Revolucionario Cubano, se matriculó en Economía. Ileana, de procedencia burguesa, estudió en el Colegio Americano, y refiere que se convirtió en socialista al escuchar a Fidel Castro dirigirse a los turistas estadounidenses del Habana Hilton (actual Habana Libre) en marzo de 1959. En su trayectoria laboral en el Gobierno, ha trabajado en departamentos y proyectos dirigidos o supervisados por Fidel Castro o Ernesto “Che” Guevara. Ileana se jubiló en 1995 del Ministerio de Cultura, habiendo estado anteriormente directamente vinculada al desarrollo biotecnológico en el polo científico de La Habana (1982-1988). Vive actualmente con una pensión de 3.000 pesos al mes, que ha podido complementar trabajando como “freelance” impartiendo diversos cursos sobre cultura cubana en la Universidad Johns Hopkins (Baltimore, Maryland) y en St. Francis College (Brooklyn, New York), y ahora criando perros Yorkshire. Cuando la entrevisté, su zona estaba en un apagón programado. Y cuando hay apagón, tampoco hay agua, ya que se utilizan motores eléctricos para cargar la cisterna de cada edificio y conducir el agua a los tanques individuales. A pesar de las dificultades que vive, al igual que la población de Cuba, Ileana sigue siendo “Martiana”, socialista y “Fidelista” de mente y corazón, aunque, siendo economista de formación, es muy crítica del rumbo económico que ha tomado el país.
10. Despedida y cierre
Escribo esta última nota en vísperas del desfile (aquí es desfile, no manifestación) del primero de mayo, que tendrá lugar en la plaza antiimperialista, o plaza de las banderas, así llamada por las 138 enormes banderas cubanas colocadas enfrente de la Embajada de los EE. UU. en el Malecón. Y como ya estoy empezando a cerrar proyectos aquí (el 3 de junio me reincorporo a la EHU), toca hacer algo de reflexión. En las caídas del sistema electroenergético nacional que nos han tocado, hemos seguido las noticias por Radio Reloj, con una pequeña radio alimentada por energía solar, y hemos recargado los móviles con una batería de pequeñas placas solares, ambas traídas en previsión de apagones. Los apagones, que han sido anecdóticos en la zona de El Vedado, próxima a un hospital donde residimos, han sido y son corrientes en muchas otras partes de Cuba, incluidos los barrios habaneros. De hecho, ha habido veces en que nosotros teníamos luz y no la había a seis cuadras (cada cuadra mide 100 metros). En estos momentos, el petróleo ruso supone un pequeño respiro frente al problema energético. Desde hace unos días, la Avenida 23 (una de las principales arterias de El Vedado que se ve al fondo de la fotografía) tiene luz, y La Habana empieza a estar iluminada de noche. Con estos problemas, ¿ha merecido la pena la estancia? Por supuesto que sí. Volver a Cuba, como cada año desde hace más de quince, no solo para continuar las actividades docentes y de investigación, sino también para estar con los amigos, que no se han ido, y discutir con ellos sobre lo humano y lo divino, las contradicciones y problemas de Cuba, y lo mal que está la economía (en otros temas como la pelota mi desconocimiento es total), es importante para, siguiendo el lema “eman ta zabal zazu”, intentar repartir y compartir frutos. Además, en esta estancia, he podido sentir la solidaridad de países, de representantes políticos y de la sociedad civil de muchos de ellos con Cuba, así como el rechazo al bloqueo energético que, desde enero, se suma a los ya 65 años de bloqueo económico directo. Cierro estas notas con dos noticias absolutamente antagónicas de hoy mismo: el presidente de EE. UU. fulmina de golpe a todos los miembros del Consejo Nacional de Ciencia (El País, 27/04/2026) y la asociación Euskadi-Cuba está lista para enviar la ayuda solidaria que han estado recogiendo en estos meses (noticia de Facebook). Ahora que se habla mucho de estar del lado correcto de la historia, yo espero no tener dudas sobre cuál es. Abrazos solidarios desde Cuba. Nos vemos en poco.