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El precio de irse de casa

La crisis de 2008 cambió el mercado de la vivienda; el TFG de Andoni Calvo analiza por qué independizarse es hoy más difícil para toda una generación

  • Investigación

Fecha de primera publicación: 21/05/2026

El graduado en Economía de la EHU, Andoni Calvo Acebedo. | Foto: Mitxi

La emancipación juvenil ya no depende solo de encontrar trabajo: depende, sobre todo, de poder pagar un techo. Esa es una de las conclusiones del Trabajo Fin de Grado Mercado de la vivienda y emancipación juvenil en España: transformaciones tras la crisis de 2008, con el que el recién graduado en Economía de la EHU Andoni Calvo Acebedo ha obtenido una matrícula de honor y el reconocimiento del Colegio Vasco de Economistas. Su investigación analiza cómo la crisis de 2008 transformó el mercado inmobiliario y convirtió el acceso a la vivienda en uno de los principales obstáculos para independizarse.

El móvil vibra. Aparecen tres notificaciones en la pantalla de sendas plataformas inmobiliarias. En la primera aparece un nuevo anuncio: una urbanización con piscina. Lo descarta enseguida; el precio es inasumible. En la segunda encuentra otro piso: esta vez el alquiler parece razonable, pero al abrir las fotografías descubre el problema… no tiene ventanas. “A la tercera va la vencida”, piensa. El último anuncio parece perfecto para él. Sin pensarlo demasiado, contacta con el propietario, pero la respuesta llega rápido: “Lo sentimos, ya se lo hemos alquilado a otra persona”. 

¿Quién no conoce hoy a alguien atrapado en esta situación? Basta con encender la televisión o abrir cualquier periódico para comprobar que la dificultad de emanciparse se ha consolidado como uno de los principales problemas que afectan a la juventud.

Precisamente sobre esta problemática gira el Trabajo de Fin de Grado en Economía de Andoni Calvo Acebedo (Sestao, 2002), que analiza las causas, consecuencias y posibles soluciones de la crisis de acceso a la vivienda entre la población joven. A través de datos económicos, análisis del mercado inmobiliario y una mirada centrada en la realidad social actual, el estudio retrata una generación que ve cómo independizarse deja de ser un paso natural para convertirse, cada vez más, en un privilegio. Su investigación, titulada Mercado de la vivienda y emancipación juvenil en España: transformaciones tras la crisis de 2008, ha recibido matrícula de honor en la Facultad de Economía y Empresa de la EHU y ha sido distinguida por el Colegio Vasco de Economistas.

Mucho más que precios altos

Dirigido por el profesor del Departamento de Economía Aplicada Patxi Zabalo, el trabajo conecta dos fenómenos que han marcado a toda una generación: el impacto de la crisis financiera de 2008 y las crecientes dificultades de acceso a la vivienda. La investigación concluye que el retraso en la emancipación juvenil responde a cambios de fondo en el mercado inmobiliario y no solo al encarecimiento de los precios. Entre los factores que condicionan este escenario, Andoni Calvo identifica un “ecosistema de emancipación” marcado por la escasez de alquiler asequible, el endurecimiento del crédito, la falta de vivienda disponible a precios asumibles y unos salarios cada vez más alejados del coste real de la vivienda.

El desequilibrio entre ingresos y precios queda reflejado en uno de los datos más reveladores del estudio: en 2024, alquilar una vivienda en solitario absorbía más del 100 % del salario neto mensual de una persona joven. La comparación con 2013 muestra además el deterioro de la situación: entonces, ese esfuerzo económico rondaba el 46 % de los ingresos juveniles. “En apenas once años se ha duplicado con creces", alerta Calvo Acebedo.

Falta de vivienda asequible

Lejos de la idea de que en España faltan viviendas en general, Calvo insiste en que el gran problema es otro: la escasez de vivienda social y accesible. “La mayoría de la gente no demanda viviendas de lujo; demanda viviendas que permitan independizarse en condiciones razonables”, afirma el autor del estudio. Mientras el mercado de inmuebles de alto poder adquisitivo sigue funcionando con normalidad, el déficit se concentra en las opciones asequibles. Según el trabajo, España necesitaría alrededor de 1,5 millones de viviendas de alquiler social para acercarse a la media europea.

Esta falta de oferta tiene consecuencias directas sobre la emancipación juvenil. En España, la edad media para abandonar el hogar familiar ronda ya los 30 años y medio, cuatro o cinco años más tarde que en otros países europeos.

El estudio analiza también cómo cambió el acceso a la compra de vivienda tras la crisis financiera. Antes de 2008, explica Calvo Acebedo, acceder a una hipoteca “resultaba mucho más sencillo” y comprar una vivienda era un objetivo alcanzable desde edades más tempranas. Hoy, las condiciones económicas y financieras dificultan enormemente ese acceso, desplazando a buena parte de la juventud hacia un mercado del alquiler cada vez más tensionado.

Según expone el joven economista, las entidades bancarias financian como máximo el 80 % del valor del inmueble, lo que obliga a disponer previamente de una cantidad difícilmente asumible para muchas personas jóvenes. Reunir la entrada y los gastos asociados supone ahorrar entre 40.000 y 60.000 euros. “Esa entrada equivale aproximadamente a cuatro anualidades y media del salario neto de una persona joven”, subraya el autor del premiado TFG. Paradójicamente, el estudio revela que, en muchos casos, una hipoteca podría generar menos presión económica mensual que un alquiler. El problema, sostiene Calvo Acebedo,” no está tanto en pagar la cuota como en reunir el capital inicial necesario”.

Mayor intervención pública

El autor del estudio defiende una mayor intervención pública en el mercado del alquiler para contener la escalada de precios, especialmente en las zonas tensionadas. Aunque reconoce que regular el mercado inmobiliario es complejo, considera necesario establecer mecanismos que reduzcan el sobreesfuerzo económico que afrontan muchos y muchas jóvenes. A ello suma mayores ayudas tanto para el alquiler como para la compra de primera vivienda. En especial, plantea medidas públicas que permitan cubrir parte del aval o de la entrada inicial exigida por los bancos.

Sin embargo, el economista vizcaíno insiste en que la solución no puede recaer únicamente sobre las administraciones. “Hace falta una colaboración público-privada”, reclama. “Actualmente resulta mucho más rentable construir vivienda libre destinada a perfiles con alto poder adquisitivo”, insiste. Por ello, cree necesario impulsar acuerdos con promotoras y constructoras para desarrollar vivienda social “sin renunciar a la rentabilidad empresarial”.

Mientras tanto, miles de jóvenes continúan buscando piso desde la pantalla del móvil, encadenando anuncios imposibles, visitas a viviendas que desaparecen en cuestión de horas y alquileres fuera de su alcance económico. La emancipación se retrasa, los proyectos vitales se aplazan y la incertidumbre se instala entre quienes intentan dar el paso hacia una vida independiente. Porque para toda una generación, independizarse ya no es simplemente crecer; empieza a parecer un privilegio.