Marta Macho es profesora de Matemáticas de la UPV/EHU, pero ésa no es su única actividad. También es una firme defensora de la igualdad, una cuestión por la que lucha desde hace mucho tiempo en el ámbito de las ciencias. Y eso es precisamente lo que ha querido reconocer la Universidad de Alicante: la trayectoria y trabajo extraordinarios de esta mujer. Marta Macho ha recibido el tercer premio "Igualdad" de la unidad homónima y hemos conversado sobre todo ello.
Marta Macho, profesora de Matemáticas
«Las mujeres podemos hacer lo que queramos en la vida»
- Entrevista
Fecha de primera publicación: 18/05/2015
Antes de empezar, preséntese a sí misma.
Es difícil. Creo que soy muy trabajadora y que ésa es mi característica principal. Me encanta hacer cosas muy distintas e intento compaginar todas ellas. Me encantan las matemáticas y la literatura, por ejemplo, e intento compaginarlas siempre. Es mi vida; y también mi presentación.
¿Cuál ha sido su trayectoria académica?
Cursé mi licenciatura y máster aquí, en la Universidad del País Vasco. Posteriormente fui a Lyon a hacer la tesis y, al mismo tiempo, trabajé como profesora en la UPV/EHU. Comencé mi carrera académica y la profesional al mismo tiempo y es cierto que, por eso, la tesis se me alargó bastante. Pero en aquella época se hacía así. Hice la tesis sobre Geometría y Topología, y hacerla en Lyon fue una experiencia fantástica para mí. Tuve la oportunidad de conocer otras realidades distintas. La francesa, cómo no, pero también las de mis compañeros y compañeras. La mayoría era del Norte de África y a través de sus situaciones personales pude aprender de la situación y problemas políticos en esa parte del mundo. En mi opinión, es una forma magnífica de aprender matemáticas y, en general, sobre la vida. Posteriormente defendí la tesis y volví al País Vasco a continuar investigando y enseñando. En 1985 finalicé los estudios y conseguí plaza en la universidad.
Además de su pasión por las matemáticas y la ciencia, es evidente que la enseñanza ha jugado un papel importante en su vida.
Sí, así es. Si me preguntara qué es lo que me gusta más mi respuesta sería rotunda: enseñar. ¿Por qué?
"Al principio el problema más grave es la falta de confianza en las jóvenes."
Porque creo que he aprendido cómo transmitir las matemáticas y me resulta muy enriquecedor trabajar con la juventud. La enseñanza es un aprendizaje continuo, ya que hay que adaptarla constantemente en función de personas y generaciones. Además, las matemáticas son algo muy bello y es maravilloso enseñarlas.
¿Qué opinión tiene sobre el lugar de las mujeres en el ámbito científico?
Actualmente las mujeres no ocupan el lugar que merecen. En la Universidad del País Vasco estudian muchas mujeres, pero conforme avanzan los cursos van desapareciendo. Al principio el problema más grave es la falta de confianza en las jóvenes. Con frecuencia piensan que los chicos lo van a hacer mejor y eso es perjudicial para su trayectoria académica, reduciendo el número de mujeres.
Posteriormente, si acaban la carrera y desean acceder a la investigación, la cosa se complica. El ámbito de la investigación es muy competitivo. Hay que hacer las cosas con rapidez y si no se hacen, hay otra persona que las hará en tu lugar. La carrera científica es una competición de resistencia y generalmente las mujeres suelen tener más dificultades. De un modo u otro, desde pequeñas se les transmite que la competitividad es un rasgo de los chicos. Y, asimismo, se les repite una y otra vez que la ciencia es un terreno de juego masculino. Al final se creen todas esas mentiras y van desapareciendo poco a poco. Y en la vida, igual que con las ciencias. Las mujeres estudian y trabajan pero, de repente, su carrera se interrumpe. Es un problema muy complejo.
Usted habla de un desequilibrio entre los sexos. ¿Cómo se ha reflejado ese desequilibrio históricamente y cómo se refleja actualmente en el ámbito científico?
La cuestión es estar o no estar en las instituciones. Estar o no estar en la universidad. Ejercer o no ejercer en el poder y en el poder económico. Por poner un ejemplo, normalmente los directores de investigación son hombres. Bajo el pretexto de que las mujeres se incorporaron tarde al ámbito de la investigación, siempre se dice que irán ocupando su lugar conforme pasen los años. Pero ha pasado el tiempo y aunque la situación ha mejorado, no es la que debería ser. Ése es el problema y el desafío principal.
En lo concerniente a la investigación, si las comparamos con los hombres, vemos que hay pocas mujeres. Y en las ciencias esa brecha aumenta aún más, ya que es un mundo muy masculino. En ese contexto el embarazo supone un problema, porque supone un parón en la carrera y como decía anteriormente, la investigación científica no admite interrupciones. Pero el embarazo no es la causa de que haya menos mujeres en la investigación científica, también es un problema social. El problema es la falta de confianza en sí mismas y que no se vean capaces. Con 18, 20 o 21 años las chicas jóvenes no lo sienten así, no perciben discriminación alguna. Pero cuando comienzan a investigar normalmente las mujeres empiezan a sentirse incómodas.
Usted misma, ¿fue consciente de la discriminación en ese momento?
No, pero yo soy de otra generación. Sentíamos esa discriminación desde mucho antes, y la vivíamos de otra manera también.
Afirma que las jóvenes perciben esa discriminación muy tarde. ¿Podríamos decir que las generaciones actuales han interiorizado/asimilado esa discriminación?
Quizá. En su día la discriminación era mucho más evidente. Actualmente todo es sutil y eso complica mucho la situación. Y, además, creo que en los últimos años ha habido un retroceso. El problema es que pensando que hemos llegado a un buen nivel de igualdad, hemos bajado la guardia. Pero es en ese momento precisamente cuando te dan más palos. El problema es muy grave.
Chicas y chicos, porque también es su responsabilidad, no detectan numerosas señales discriminatorias para las mujeres. Actualmente se permiten ciertas cosas que en su época nos parecían impensables. Como el control de las comunicaciones de la pareja, que no es considerado un control abusivo. Y muchas chicas jóvenes, además, ceden ese control por amor. En mi época, por el contrario, teníamos muy clara la línea divisoria entre afecto y control. Entonces, sí, podríamos decir que las últimas generaciones han asimilado micro-discriminaciones que les resultan naturales. Aunque sean sutiles, están ahí y es muy grave que no sean detectadas.
¿Cómo explica esa diferencia entre su generación y la generación actual?
Creo que hace 30 años el feminismo era más agresivo. Ahora las cosas se han calmado mucho, son más políticamente correctas. Hay muchos feminismos distintos y se habla mucho menos de él que hace 30 años. Las generaciones actuales están muy protegidas y en mi opinión eso influye mucho. En mi caso mi padre y mi madre trabajaban, no teníamos dinero y debíamos asumir la responsabilidad desde muy jóvenes. Y ese hecho nos llevó a desarrollar un enfoque crítico desde muy pronto. Para la juventud actual, por el contrario, la vida es más tranquila o sencilla.
Entonces, ¿la clave sería la falta de espíritu crítico?
Sí, podríamos decirlo así. Yo voy a Latinoamérica regularmente, a impartir cursos, y como la vida allí es más difícil la sociedad es más crítica y el feminismo mucho más político que en España. Sin embargo, mi feminismo no es muy político. Es evidente que el contexto histórico influye pero en lo que respecta a las ciencias, creo que es también por una concepción distinta de las mismas.
"Mostrando que mujeres han hecho y hacen ciencia, queremos cambiar mentalidades."
Las ciencias son muy utilitarias. La mujeres, por el contrario, tienen una perspectiva más social de las ciencias, por eso no siempre tienen cabida. Pero cuidado, esa diferencia no es hormonal, tiene su raíz en la educación. Pienso que si esa concepción puramente utilitaria de las ciencias cambiara habría más mujeres y su contribución a la ciencia sería mucho mayor, sin duda alguna.
Usted es una de las colaboradoras del blog "Mujeres con ciencia". Su objetivo es dar a conocer las obras de mujeres científicas en el ostracismo y valorar las de las actuales. ¿Es un proyecto importante y necesario para usted?
Soy divulgadora científica y feminista. Hago divulgación científica desde hace mucho tiempo y siempre he tratado el tema de la mujer y las ciencias. Entonces, consideraba primordial tratar ambas cuestiones conjuntamente y hacer esa labor de la mano de una institución pública. La labor de divulgación va destinada a una audiencia muy amplia y el hecho de hacerla desde la universidad le da legitimidad. El objetivo de la página web es hacer comprender que las ciencias son accesibles para todo el mundo. Mostrando que mujeres han hecho y hacen ciencia, queremos cambiar mentalidades.
Lo habitual es recomendar la carrera de ingeniería a los chicos, porque está valorada socialmente, y biología a las chicas, porque es femenina. Nosotras, por el contrario, queremos mostrar que las carreras científicas son para todas las personas. Lanzar ese mensaje desde un blog de la universidad tiene una importancia vital. Porque queramos o no la divulgación personal no suele tener tanta difusión y credibilidad como la realizada a través de una institución pública. Por otro lado, mi manera de hacer divulgación es bastante diferente. Creo que explico las cosas con bastante sosiego. Menciono de todo, del pasado o del presente, y creo que eso la hace accesible a todo el mundo. Todo el mundo puede percibir su lugar; por eso está teniendo tanto seguimiento el blog.
Acaba de recibir el tercer premio de la unidad "Igualdad" de la Universidad de Alicante. Han reconocido su labor a favor de la igualdad entre mujeres y hombres y su labor para dar visibilidad a mujeres, tanto en el ámbito social como en el científico. ¿Cómo recibió la noticia?
No sabía nada. Me avisó la directora de la unidad de igualdad de Alicante. Ni siquiera sabía que se hubiera presentado mi candidatura. Para ser sincera, no creo demasiado en los premios. Había seis candidaturas en la unidad y han decidido que la mía era la mejor. ¿Por qué? No sé, pero no creo que fuera la mejor. Aún y todo, no quita para que recibiera la noticia con mucha alegría, ya que ha sido una gran oportunidad para hablar de ciencia y mujeres, logrando un gran eco mediático.
Para terminar, ¿qué querría decir a todas las mujeres que estudian o trabajan en el ámbito científico? ¿Y a las mujeres en general?
Que tenemos derecho a hacer cualquier cosa y que podemos hacer cualquier cosa. Jamás debemos pensar que el resto lo va a hacer mejor que nosotras. Con ganas y esfuerzo, las mujeres podemos hacer lo que queramos en la vida. La clave es querer y hacer.