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Mar Gijón Mendigutia
Limpieza étnica, ocupación militar y genocidio en Palestina
Profesora del Departamento de Derecho Público y Ciencias Histórico-Jurídicas y del Pensamiento Político e investigadora del Instituto Valentín de Foronda
- Cathedra
Lehenengo argitaratze data: 2025/09/11
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Entre 1947-1949, las milicias sionistas, con 1948 como punto álgido y fecha de la creación del Estado de Israel, expulsaron del territorio de la Palestina histórica o Palestina del Mandato británico a más de la mitad de la población, entre 750.000-800.000 personas, de diferentes clases sociales, ámbitos, urbano y rural, y credos (árabes/palestinos musulmanes y cristianos) en lo que se denomina en árabe como al-Nakba (la catástrofe). Se llevó a cabo a través de la implementación de un plan político-militar, —denominado Plan Dalet y reconstruido por el académico palestino Walid Khalidi—, que estuvo acompañado de decenas de matanzas y otras atrocidades, para que la expulsión fuera mayor y más eficaz. Según el historiador israelí, Ilan Pappé, la ejecución del Plan Dalet reunía en sus operaciones una serie de “métodos de limpieza” que se ajustan a la definición de limpieza étnica conforme a los parámetros de Naciones Unidas, al igual que se ajusta a lo descrito por especialistas en el campo como Dazen Petrovic.
Tierras, cultivos y propiedades fueron robadas o destruidas, al igual que cientos de aldeas, pueblos y ciudades donde vivía la población palestina fueron, según el interés, derruidas —con el objetivo de que no pudiera regresar la población— o vaciadas de sus propietarios y "rehabitadas" con los colonos llegados. Esta expulsión de la población palestina había sido planificada desde finales del s. XIX y a lo largo del s. XX por el movimiento sionista a través de diversos planes de “transferencia” o “traslado” presentados en diferentes instancias, como se puede comprobar en los numerosos escritos y declaraciones registradas de sus líderes. En 1938, David Ben Gurión aseguraría ante la ejecutiva de la Agencia Judía: “Soy partidario del traslado forzoso, no veo nada inmoral en él”. Así que cuando Ben Gurión declaró en junio de 1948 en el Consejo de ministros su intención de evitar el regreso de los refugiados palestinos “a cualquier precio”, se refería, en realidad, a un objetivo político muy preciso. Por lo tanto, de acuerdo con el académico Nur Masalha, la limpieza étnica y la destrucción que se produjo de Palestina ha ido unida a los esfuerzos institucionales, políticos y militares de Israel desde 1948 por ‘desarabizar’ Palestina.
A partir de 1948 y desde entonces, tal y como explica el antropólogo israelí Jeff Halper; “en lo que era Palestina se impuso una nueva sociedad colona (judía/sionista/israelí) en las ruinas de la sociedad nativa palestina”, pasando a ser esta última, según el sociólogo palestino Elia Zureik, de una mayoría a una minoría.
De esta forma, la colonización llevada a cabo por el sionismo desde finales del siglo XIX hasta nuestros días ha destruido, usurpado y transformado violentamente la práctica totalidad de la Palestina histórica en un sentido geográfico, social y cultural.
Después de 1948, la sociedad palestina fue devastada como una única sociedad dentro de un mismo territorio y fue separada desde entonces en tres grupos distintos en diferentes lugares, y que a partir de ese momento tendrían una evolución e historia desiguales; la población palestina que fue expulsada y se dirigió a los países árabes, principalmente a Siria, Líbano y Jordania, o a otras regiones, convirtiéndose la gran mayoría en población refugiada; la población palestina que logró permanecer en el recién creado Estado de Israel; y la población que se dirigió hacia lo que quedaba de la Palestina histórica —uniéndose a la que se encontraba allí— en Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén. A la población palestina expulsada y expoliada los diferentes gobiernos israelíes nunca les ha permitido regresar de donde eran originarios ni tampoco les ha indemnizado, tal y como está estipulado en la Resolución 194 (III) de 1948 de Naciones Unidas.
La Franja de Gaza pasó a estar controlada por Egipto en 1949, designada como "tierras palestinas bajo supervisión de las fuerzas armadas egipcias" y Cisjordania (incluida Jerusalén) fue anexionada por Jordania en 1950. Estos dos territorios quedaron divididos e incomunicados entre sí, dado que la zona bajo control israelí que les separaba impedía que hubiera cualquier continuidad geográfica, esta disociación territorial sería igual entre las tres zonas. No obstante, la guerra de los Seis Días en 1967 entre algunos países árabes e Israel tuvo como consecuencia la ocupación militar israelí de la totalidad de la Palestina histórica, además de la Península del Sinaí a Egipto y de los Altos del Golán a Siria —todavía ocupados—. A lo ocurrido en junio de 1967 se le denomina al-Naksa, (en árabe la recaída) y es considerada como una segunda Nakba para la población palestina, puesto que marcó el inicio de la colonización y ocupación militar en la totalidad de la Palestina histórica que quedaba: Cisjordania, Jerusalén y la Franja de Gaza, dando comienzo a la construcción de colonias también en esa parte del territorio.
La Franja de Gaza
En la Palestina del Mandato británico [ver mapa] el distrito de Gaza era uno de los seis distritos que lo componían, y este a su vez constaba de dos subdistritos: Gaza y Beersheva. Según el Plan de partición de 1947 la provincia de Gaza proporcionaría una parte central del Estado árabe,no obstante, después de 1948, el Estado de Israel se apropió de los dos tercios de esta provincia incluyendo todo el distrito de Beersheva y de la mayor parte del distrito de Gaza. De la provincia original de Gaza solo quedó una franja de tierra, —de ahí su nombre—, de 361 kilómetros cuadrados, que representaba alrededor del 1,3 por ciento del área total de la Palestina histórica, por lo tanto, menos de un tercio del área prevista en el Plan de Partición de 1947.
La ocupación de la mayor parte del distrito de Gaza estuvo acompañada de la destrucción de cuarenta y nueve aldeas y de la expulsión de sus residentes. Se establecieron kibutz o asentamientos a unos pocos kilómetros de Gaza en lo que eran tierras, ciudades y aldeas palestinas; Sderot, era la ciudad palestina de al-Huj, Asqalón era al-Maydal, el kibutz Nir Oz estaba en las tierras de al-Main, propiedad de la familia del académico palestino Salman Abu-Sitta. En ese momento la población de esa zona apenas era de 80.000 personas y recibió alrededor de 250.000 refugiados que llegaron a la Franja por tierra y mar procedentes de más de 144 ciudades y aldeas del distrito original de Gaza, y también desde aldeas y núcleos urbanos de los distritos de Lydda y Yafa. Casi el 80% de la población en Gaza, —hasta el día de hoy—, es refugiada. Solamente en la Franja de Gaza —de 365km2, 41 km de largo y 12 km de ancho—, vivía el 26 por ciento de la población palestina total post Nakba que permanecía dentro de la Palestina histórica, siendo desde entonces una de las zonas más densamente pobladas en el mundo.
Tras la ocupación total en 1967 por parte de Israel de la Franja de Gaza, además de Cisjordania y Jerusalén Este, —y considerada por la comunidad internacional como ilegal a través de la resolución 242 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que exhorta a Israel a retirarse de esos territorios— dio comienzo la construcción de diecisiete colonias que se implantarían dentro de la Franja —entre 1970 y 2000—. Menos de 10.000 colonos controlaban, gracias al ejército israelí, la geografía de Gaza y el acceso a la mayor parte del agua, las costas y las mejores tierras. Décadas después de opresión la Intifada palestina (en árabe levantamiento), en 1987, prendió precisamente en el campo de refugiados de Yabalia, en el norte de Gaza, —hoy día arrasado por el ejército israelí—, con el asesinato de cuatros trabajadores palestinos arrollados por un camión militar.
Entre 2005 y 2007, el Likud de Ariel Sharon retiró a sus soldados y colonos al tener un coste muy alto su viabilidad y aisló a la Franja, convirtiéndola así en la cárcel más grande del mundo. Le infligió, con la excusa de la llegada al poder de Hamas, un embargo por tierra, mar y aire, y dio comienzo a los bombardeos del territorio, como en 2008-09, 2012, 2014, 2021, así como los ataques a civiles en las "Marchas del retorno" de 2018 con el resultado de miles de muertes y heridos, la mayoría población civil, en su mayoría niños. Ya en 2008 el ex relator de Naciones Unidas, Richard Falk, lo consideraba de preludio al genocidio.
Hoy en día, Israel está cometiendo en tiempo real un genocidio en la Franja de Gaza que comenzó en octubre de 2023 y del que somos testigos, así lo sostienen numerosas organizaciones y organismos internacionales, instituciones, como la International Association of Genocide Scholars, al igual que expertos y académicos, y también en genocidio y el Holocausto. Aunque la Corte Internacional de Justicia (CIJ) todavía no ha dictado una sentencia ante la demanda iniciada por Sudafrica contra Israel por genocidio en diciembre de 2023, donde ya vio plausible que se pudiera cometer, ante las pruebas tan abrumadoras, será cuestión de tiempo que lo haga.