Carlos Santamaría y su obra escrita

 

Sociología

 

El Diario Vasco, 1966-12-04

 

      No sabemos lo que nos pasa y eso es lo que nos pasa». Con esta frase de Ortega, tanto más verdadera cuanto más repetida, se introduce un espléndido trabajo de investigación sociológica que acaba de salir de los moldes bajo el título «Informe sociológico sobre la situación social de España». Su promotor es la fundación «Foessa» para el fomento de estudios sociales y de sociología aplicada.

      No se trata, esta vez, de uno de esos informes oficiales más o menos publicitarios, ni de uno de tantos refritos de números y cifras estadísticas, ya conocidas, que apenas sirven más que para cubrir de humo y niebla el presunto objetivo. Nos encontramos, por fin, ante una investigación sistemática y relativamente imparcial —nada en lo humano lo es absolutamente— acerca de una realidad que a todos se nos escapa, a fuerza de vivir sumergidos en ella: la situación sociológica, el «cómo-vive-siente-sufre-piensa-espera» del pueblo español en el momento actual.

      La meta es muy ambiciosa y los propios autores reconocen que sus resultados no constituyen todavía más que una primera aproximación; pero esto es ya mucho en un país en el que la carencia de estadísticas y encuestas de auténtico valor significante ha constituido siempre una enfermedad endémica, un mal proverbial, el gravísimo mal de no poder ni querer conocer al verdad.

      Equipos de encuestadores profesionales han recorrido el territorio y han operado sobre muestras poblacionales cuidadosamente estratificadas de acuerdo con los principios matemáticos en esta materia.

      Las cuestiones planteadas son de lo más variado y, mediante un metódico entrecruzamiento de ideas, nos dan a conocer cosas reveladoras relativas al «qué» y al «cómo» que se persigue.

      Así, por ejemplo: «¿tiene usted agua corriente y retrete inodoro en su casa?» (en la provincia de Ciudad Real, un 76,5 por ciento de los ciudadanos carecen de esta precisa instalación, frente a un 1,2 por 100 en Guipúzcoa y un 3,3 en Navarra). O bien, «¿qué hace usted cuando tiene que resolver un asunto oficial?» (24 por 100 buscar una buena recomendación; 16 por 100 utilizar amistades; 21 por 100 encargárselo a una gestoría; 2 por 100 hacer regalos).

      O esta otra: «¿quién ha hecho más por los trabajadores en los últimos años?». Las respuestas varían mucho de unas regiones a otras. Por ejemplo, en el País Vasco, el 30 por 100 opina que son los propios trabajadores los que más han hecho en este terreno, el 18 por 100 atribuye este mérito a las empresas y sólo un 6 por 100 a los Sindicatos. Mientras que en la región «Macizo Ibérico» los porcentajes de opiniones correspondientes son, respectivamente: 4 por 100 (los propios trabajadores), menos del 1 por 100 (las empresas) y 33 por 100 (los Sindicatos). Las cosas y la visión de las cosas cambian de unos lugares a otros y también, como verá el lector, la fe del trabajador en sus propias fuerzas.

      «¿Compró usted ayer carne congelada? ¿Suele usted ir al médico al menos una vez en cada embarazo? ¿Cree usted que la mujer debe trabajar y ganar para ayudar a la familia? ¿Su nivel de vida es mucho mejor, un poco mejor, más o menos igual, un poco más bajo o mucho más bajo de lo que esperaba hace cinco años? ¿Qué es lo que, en su opinión, anda peor en España?».

      Estas y otras muchas cuestiones —aunque no sean todas las que pudieran plantearse— dan lugar a respuestas de gran valor objetivo. Y además nos revelan el estado de ánimo, la actitud subjetiva de las personas consultadas. Porque no interesa únicamente conocer el modo de vivir de las gentes, sino también la imagen que de su propio vivir se han formado o se forman.

      Creo que hay que felicitarse de esta importante iniciativa de la que se ha de hablar mucho y que pone en nuestras manos un material de la mayor utilidad. Luz, taquígrafos y estadísticas están haciendo una falta enorme en este país.

 

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