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Aunque el alumnado conoce la vulnerabilidad que sufre el euskera, no lo utiliza para comunicarse

Una investigadora de la UPV/EHU estudia el uso lingüístico, la identidad y los saltos entre lenguas del alumnado de un aula de una escuela vizcaína

  • Investigación

Fecha de primera publicación: 17/02/2020

Eider Saragueta Garrido
Eider Saragueta Garrido. Foto: Nagore Iraola. UPV/EHU.

Una investigadora del grupo DREAM de la UPV/EHU ha analizado durante dos años un aula de una escuela vizcaína, donde ha estudiado en profundidad el comportamiento lingüístico del alumnado, y el resultado ha sido una etnografía del interior del aula. La investigadora la entiende como una fotografía de un momento y un grupo concretos, pero muestra datos muy interesantes sobre las oportunidades que ofrece el multilingüismo, así como la posición que debe adoptar el euskera.

La investigadora Eider Saragueta, miembro del grupo de investigación DREAM del Departamento de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación de la Facultad de Educación, Filosofía y Antropología de la UPV/EHU realizó el seguimiento al alumnado de un aula de una escuela de modelo D de un pueblo de Bizkaia, durante los años que cursaron 5º y 6º de Educación Primaria. “Realicé una etnografía, es decir, un estudio en profundidad, donde pude llevar a cabo tanto el seguimiento de los usos lingüísticos del alumnado, como entrevistas e incluso alguna intervención para reforzar los lazos entre las distintas lenguas”, comenta.

Uno de los motivos para poner en marcha esta investigación fue, tal como recalca la investigadora, ”la percepción a mi alrededor, entre la gente de la calle, pero también en las instituciones, de una preocupación sobre el uso del euskera: a pesar de que cada vez más gente sabe euskera, su uso no ha aumentado en la misma medida. Por tanto, el objetivo fue tomar una fotografía, de una escuela y en un momento concretos, y ver las prácticas lingüísticas del alumnado, para conocer de primera mano el uso que hacen del euskera“.

El estudio de Saragueta no se limitó a examinar el uso del euskera; también analizó la identidad del alumnado, poniendo el foco en la influencia que tienen en su identidad las distintas lenguas que saben. Asimismo, planificaron una serie de actividades dentro del aula, en las que realizaban translanguaging, o saltos entre distintas lenguas. “En esos ejercicios, recibían la información en un idioma, y la tenían que dar en otro. De esta forma, pueden valerse de la lengua que dominan para aprender otra”, explica.

 

Desequilibrio entre el uso y la conciencia lingüística

El estudio fue muy profundo y extenso, y dio lugar a diversos resultados, pero el que más llamó la atención de Saragueta fue “el gran desequilibrio” que encontró “entre el uso del euskera y la conciencia lingüística del alumnado: sabían perfectamente que el euskera es una lengua minorizada, había quien tenía claro que está en peligro… pero, aun así, no hablaban en euskera”.

En lo referente a la identidad, la investigadora encontró gran diversidad: “Una parte del alumnado sí que tenía una identidad rígida, y se identificaba únicamente como vasco. Pero había parte que se sentía identificada con identidades más laxas, y mostraba una identidad más amplia; comentaban, por ejemplo, que sí que se sentían vascos y vascas, pero que al tener familia de Extremadura, también se sentían de allí en parte. Considero como algo positivo que jóvenes de 10-12 años sean capaces de moldear de esa forma su identidad; es decir, tengan la suficiente flexibilidad para adaptar su identidad a la situación y el momento que encuentran, y tengan conciencia de ello”, comenta.

Por otro lado, “el trabajar actividades de translanguaging y sacar provecho del multilingüismo del alumnado ha ayudado a dar valor a la utilización de las diferentes lenguas que saben”, asegura Saragueta, y aporta un ejemplo para ilustrarlo: “Si para aprender inglés se les pone un vídeo en esta lengua, es posible que no entiendan lo que dice, se pierdan y terminen aburriéndose. Pero si ese mismo vídeo lo ven en euskera, y luego responden unas preguntas relacionadas con él en inglés, buscarán los recursos léxicos necesarios, y así llegarán a aprender inglés. Es decir, se pueden apoyar en una lengua para el aprendizaje de otras”.

El translaguaging también les ayuda a desarrollar la conciencia lingüística, y muestran sensibilidad hacia todas las lenguas de alrededor, e incluso hacia otras culturas. “Entre las actividades que realizamos hubo una relacionada con la biografía lingüística; el alumnado contaba qué lenguas hablaba en el centro escolar, en la calle y en casa. En el momento en que las lenguas tienen presencia en el aula, se incrementa la conciencia lingüística del alumnado, y considero que eso puede abrir una puerta a la convivencia, aunque no he tenido oportunidad de ahondar en ese aspecto en mi investigación”, aclara la experta.

Por tanto, la investigadora considera como “muy útil e interesante” potenciar el multilingüismo y utilizarlo en educación, “pero teniendo claro que el euskera debe ser el eje, y el centro, y que deben crearse espacios para proteger al euskera”.

 

Información complementaria

El trabajo que ha llevado a cabo Eider Saragueta Garrido (Ibarra, 1989) en su tesis doctoral lleva por título ‘Translanguaging hezkuntza eleanitzean. Ikerketa etnografiko bat’ (Translanguaging en la educación multilingüe. Un estudio etnográfico). Cursó el grado de Antropología Social y el máster internacional en Multilingüismo y Educación en la UPV/EHU, y actualmente trabaja como investigadora  en el grupo de investigación DREAM del Departamento de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación de la Facultad de Educación, Filosofía y Antropología de la UPV/EHU. El trabajo realizado ha estado dirigido por la catedrática de ese mismo grupo Jasone Cenoz Iragui.