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EHU Gertu-Gertutik: Entzute Sarea

Entzute Sarea hace que pedir ayuda sea más sencillo

Las 321 personas colaboradoras de la Red de Escucha y Respuesta de la EHU transforman en realidad su lema: «No estás solo/a. Nos tienes aquí»

  • Reportajes

Fecha de primera publicación: 22/10/2026

Haizea Galarraga, directora de Acción Social del Vicerrectorado de Estudiantes y Compromiso Social y responsable de la Red de Escucha.
Haizea Galarraga, directora de Acción Social del Vicerrectorado de Estudiantes y Compromiso Social y responsable de la Red de Escucha. | Foto: Enetz Beaskoetxea. EHU

“¿A quién puedo acudir?”, “¿hay alguien que pueda ayudarme?”. La universidad no siempre empieza ni termina en las aulas. Detrás de una dificultad académica puede haber mucho más: problemas económicos, soledad, una situación familiar complicada o malestar emocional. A veces, lo más difícil es dar el primer paso: saber que existe ayuda y atreverse a pedirla.

Con esa realidad en mente nació Entzute Sarea, la Red de Escucha y Respuesta de la EHU , durante el curso 2021-2022. La iniciativa surgió en un contexto marcado por las consecuencias de la pandemia, cuando el profesorado y los equipos de los centros comenzaron a trasladar situaciones de vulnerabilidad que iban mucho más allá de lo académico. Desde entonces, la Red ha ido creciendo hasta estar presente actualmente en 29 facultades y centros y contar con 321 personas colaboradoras de los distintos colectivos de la comunidad universitaria.

Su propósito es sencillo, aunque no siempre lo sea la realidad a la que responde: que ningún estudiante tenga que enfrentarse solo a una dificultad por no saber a quién acudir. Para ello, Entzute Sarea conecta la cercanía de las personas que forman parte de la vida cotidiana de los centros con los diferentes servicios y recursos de apoyo de la Universidad.

Al frente de esta iniciativa está Haizea Galarraga , directora de Acción Social del Vicerrectorado de Estudiantes y Compromiso Social y responsable de Entzute Sarea. Desde esta responsabilidad, coordina una red que busca algo tan básico como importante: que pedir ayuda resulte un poco más fácil.

Mucho más que indicar a quién acudir

Cuando alguien atraviesa una situación complicada, no siempre sabe ponerle nombre. Puede pensar que tiene un problema académico cuando, en realidad, hay detrás una preocupación económica o familiar. Puede sentir malestar, pero no saber si necesita ayuda psicológica. O puede tener una dificultad concreta y no conocer ninguno de los recursos que la Universidad pone a su disposición.

Haizea Galarraga: «No se trata solo de derivar, sino de escuchar, orientar y ayudar a dar los primeros pasos»

Precisamente ahí es donde entra Entzute Sarea. “Lo primero que queremos transmitirle es que no tiene que saber exactamente qué le ocurre ni a qué servicio debe dirigirse para poder pedir ayuda”, explica Galarraga. Todo empieza con una pregunta y alguien de la Red dispuesto a escucharla. Ese es su papel: ofrecer un primer punto de contacto cercano desde el que escuchar, ayudar a identificar las necesidades y orientar hacia los recursos más adecuados, ofreciendo apoyo en la medida de sus posibilidades.

Y escuchar no significa simplemente derivar. Tal y como nos cuenta Haizea, “escuchar significa, ante todo, estar disponibles. Ofrecer al estudiante un espacio de confianza en el que pueda expresar lo que le preocupa, sin sentirse juzgado y sin tener que saber de antemano cómo explicar su situación o qué tipo de ayuda necesita”.

La diferencia puede parecer pequeña, pero es importante. En lugar de simplemente facilitar una lista de teléfonos o correos electrónicos, se intenta ofrecer una primera escucha, ayudar a identificar qué recursos pueden resultar útiles y, cuando sea posible, facilitar el acceso a ellos. “Escuchar no significa tener todas las respuestas, sino ofrecer cercanía y orientación desde las posibilidades de cada persona colaboradora”, resume Galarraga.

Una red que está cerca

Entzute Sarea no es un servicio aislado ni una nueva ventanilla a la que acudir. Su particularidad está precisamente en las personas que la integran y en su proximidad al alumnado.

En cada centro existe una persona referente y, junto a ella, participan personas colaboradoras de los tres grandes colectivos de la comunidad universitaria: profesorado, personal técnico, de gestión y de administración y servicios (PTGAS) y estudiantado.

Cuando alguien se acerca a una persona de la Red, el primer paso no es buscar inmediatamente una solución. Es conversar. Intentar comprender qué está pasando y qué puede necesitar esa persona. Cada mirada puede detectar algo diferente. Un profesor o profesora puede percibir que algo ha cambiado en un estudiante durante una clase o una tutoría. Una persona del PTGAS puede encontrarse con una necesidad en una gestión cotidiana. Un compañero o compañera puede ser quien primero advierta que alguien está pasando por un momento difícil.

María Pilar Tazón: «La Red de Escucha nos ofreció la oportunidad de disponer de más recursos para acompañar al alumnado»

Igone Berrio , miembro del colectivo PTGASy colaboradora de Entzute Sarea identifica como uno de los principales valores de la iniciativa el poder brindar ese “espacio seguro” donde pedir ayuda resulte más sencillo. "Lo más importante es que se ofrece un lugar donde la persona puede sentirse escuchada sin miedo de ser juzgada. A veces, disponer de alguien que escuche ya supone un gran alivio". Además, subraya que la Red contribuye a que quienes necesitan apoyo conozcan mejor los recursos y servicios disponibles en la Universidad.

María Pilar Tazón Ansola , profesora del Departamento de Enfermería II y colaboradora también de Entzute Sarea, recuerda por su parte, que muchas de estas situaciones ya afloraban en las tutorías mucho antes de la creación de la Red. "El profesorado ya veníamos abordando muchas de estas situaciones de manera individual, en el contexto de las tutorías. Sin embargo, la Red de Escucha nos proporcionó la oportunidad de disponer de más recursos para acompañar al alumnado, así como de acceder a formación específica y compartir con otros compañeros las experiencias y situaciones que encontramos en nuestro día a día".

En este sentido Haizea Galarraga coincide en que “una de las principales fortalezas de la Red reside precisamente en eso. No se trata de un servicio aislado, sino de una red de personas que forman parte de la vida cotidiana de la universidad”.

La labor de Entzute Sarea no consiste en sustituir a los servicios especializados. Quienes forman parte de la Red no realizan intervenciones psicológicas ni terapéuticas, pero sí reciben formación para desarrollar habilidades de escucha activa y comunicación y saber reconocer cuándo una situación necesita una atención especializada, porque la labor de escucha y orientación también implica reconocer los límites de la función de cada persona colaboradora y saber cuándo es necesario recurrir a otros servicios. Pilar Tazón destaca que esa formación ayuda a comprender al alumnado desde una perspectiva integral, teniendo en cuenta no solo su dimensión académica, sino también sus circunstancias personales y sociales.

La formación, además, tiene otro efecto: permite que personas de diferentes centros y colectivos se conozcan y compartan experiencias que van más allá de la atención a casos concretos.

Todas las respuestas empiezan con una pregunta

Una de las ideas que definen Entzute Sarea es que todas las respuestas comienzan con una pregunta. Y no es casualidad.

Haizea Galarraga: «Una persona no deja sus preocupaciones económicas o familiares en la puerta de la facultad cuando entra en clase»[

La etapa universitaria trae consigo cambios, decisiones y responsabilidades, pero también dudas, miedos e incertidumbres. “Detrás de una pregunta aparentemente sencilla puede haber una preocupación mucho más profunda o una necesidad que el estudiante todavía no sabe cómo expresar”, explica la responsable de la Red. Por eso, antes de buscar respuestas, toca escuchar.

La Red puede orientar hacia recursos de naturaleza muy diferente: atención psicológica, orientación académica, becas y ayudas económicas, apoyo a estudiantes con discapacidad o necesidades educativas específicas, programas de vivienda, recursos para personas refugiadas o solicitantes de asilo, medidas para deportistas de alto nivel o protocolos ante situaciones de discriminación, violencia o dificultades de convivencia.

Esta variedad responde a una realidad: las dificultades de un estudiante rara vez aparecen aisladas.

“Un estudiante que tiene problemas económicos puede verse obligado a trabajar muchas horas para poder mantenerse, lo que puede afectar a su asistencia a clase, a su rendimiento académico y, finalmente, a su bienestar emocional”, explica Galarraga.

De la misma manera, una situación familiar complicada puede afectar a la concentración, las relaciones o la continuidad de los estudios. “Una persona no deja sus preocupaciones económicas o familiares en la puerta de la facultad cuando entra en clase”, añade.

A veces pedir ayuda cuesta

Si existen recursos, personas y servicios, ¿por qué a veces no se pide ayuda? Una de las respuestas está en el desconocimiento. Hay estudiantes que no saben que determinados apoyos existen o que no conocen Entzute Sarea. Pero también hay otras barreras: el miedo a la crítica, la falta de confianza, no saber cómo explicar lo que ocurre o pensar que el problema “no es para tanto”.

Ainhize Gamarra : «En cada centro hay personas de referencia que ayudan a reducir distancias y generan confianza»

“No tiene que esperar a que su situación se agrave para pedir ayuda y ninguna preocupación es demasiado pequeña como para no merecer ser escuchada”, subraya Galarraga.

La Red quiere precisamente contribuir a normalizar ese primer paso. No hace falta tener claro qué ocurre ni saber qué servicio corresponde. Se puede empezar simplemente contando qué preocupa.

Para facilitar ese contacto, las personas que participan en la Red cuentan con distintivos identificativos en sus espacios de trabajo. También existe la posibilidad de escribir directamente a entzute.sarea@ehu.eus cuando no se sabe dónde acudir o no se encuentra el recurso adecuado.

El bienestar es una responsabilidad compartida

La salud mental, las dificultades económicas, la soledad, los problemas familiares, la discriminación o las dificultades académicas pueden terminar cruzándose y condicionando la experiencia universitaria. Por eso, para Galarraga, la respuesta tampoco puede depender exclusivamente de un único servicio.

“Los servicios especializados son fundamentales, pero no siempre pueden llegar a todas las situaciones de vulnerabilidad que se producen en la vida cotidiana de nuestros centros”, explica. “La comunidad universitaria, en cambio, está presente precisamente allí donde esas primeras señales pueden aparecer”.

Entzute Sarea plantea una idea de universidad en la que el bienestar del alumnado es una responsabilidad compartida. Cuidar y acompañar no es tarea exclusiva de los servicios cualificados, sino una labor que implica a toda el entorno universitario.

Una visión que comparte Ainhize Gamarra , profesora del Departamento de Ingeniería Energética de la Escuela de Ingeniería de Bilbao. A su juicio, uno de los valores de la Red es su cercanía al alumnado: "El hecho de que en cada centro haya una persona de referencia y un conjunto de personas colaboradoras ayuda a reducir distancias y facilita que puedan expresarse con mayor confianza en un entorno seguro".

También el estudiantado puede formar parte de la Red. Su participación permite acercar todavía más la iniciativa a sus compañeros y compañeras y, al mismo tiempo, fomenta valores de empatía, solidaridad y compromiso social.

Igone Berrio: Muchas veces no somos conscientes de la importancia que puede tener un gesto tan sencillo como dedicar unos minutos a escuchar a alguien»

Para Gamarra, participar en Entzute Sarea también transforma la manera de relacionarse en el ámbito universitario. "Para los que formamos parte de la Red de Escucha supone una oportunidad de aprender a mirar nuestro entorno de otra manera, desarrollar la empatía y ser más conscientes de las distintas realidades que conviven en la EHU". En su opinión, esta experiencia contribuye a construir una comunidad más cohesionada, solidaria y comprometida con el bienestar colectivo.

Próximos retos

Llegar a más estudiantes y conseguir que la Red sea reconocible en todos los centros de la EHU supone el próximo reto. Que pedir ayuda no se perciba como un fracaso ni como una señal de debilidad, sino como un paso más para continuar adelante.

Es un desafío que también identifican las personas colaboradoras. Ainhize Gamarra considera que uno de los mayores retos es lograr que toda la comunidad universitaria conozca la existencia de Entzute Sarea. "Me gustaría que la Red siguiera consolidándose, que llegara cada vez a más personas y que su presencia se integrara de manera natural en la vida cotidiana de la EHU. Creo que el objetivo es avanzar hacia una universidad en la que pedir ayuda no se viva como una debilidad, sino como algo natural".

Desde el colectivo PTGAS, también Igone Berrio comparte esa visión e incide en la importancia de seguir fortaleciendo una cultura de escucha dentro de la Universidad. "Uno de los principales retos es seguir dando a conocer la Red para que toda la comunidad pueda utilizar este recurso cuando lo necesite". A su juicio, avanzar hacia una institución en la que escuchar forme parte de las relaciones cotidianas y en la que los conflictos puedan abordarse desde el respeto y el diálogo contribuirá a que pedir ayuda se perciba cada vez más como algo natural.

Al final, Entzute Sarea no pretende tener una respuesta para cada problema. Pretende algo más sencillo: que nadie tenga que enfrentarse solo a la búsqueda de esa respuesta. Y ahí vuelve a cobrar sentido una reflexión que Igone ha aprendido a lo largo de su trayectoria profesional: "Muchas veces no somos conscientes de la importancia que puede tener un gesto tan sencillo como dedicar unos minutos a escuchar a alguien". Una idea que resume perfectamente el espíritu de una red construida, precisamente, para recordar que la experiencia universitaria también tiene una dimensión humana. "No estás solo/a. Nos tienes aquí".