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Mateo González: «El desarrollo de contenedores de transporte estandarizados contribuyó a la expansión económica del Imperio romano»

El investigador Ikerbasque Mateo González Vázquez se incorpora a la EHU para desarrollar su proyecto NORMA

  • Entrevista

Fecha de primera publicación: 11/06/2026

Mateo González trabajando con ánforas en Ostia (Roma).

El doctor Mateo González Vázquez es Ikerbasque Research Associate Professor en la Euskal Herriko Unibertsitatea e investigador principal del proyecto ERC Starting Grant NORMA, dedicado al estudio del impacto de la estandarización de las ánforas de transporte en la integración económica y las dinámicas comerciales del Mediterráneo antiguo. Recientemente se ha incorporado al Departamento de Estudios Clásicos de la Facultad de Letras.

El doctor Mateo González Vázquez se ha incorporado recientemente al Departamento de Estudios Clásicos de la Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU) como Ikerbasque Research Associate Professor en la Facultad de Letras del Campus de Álava. Esta incorporación ha sido posible gracias al programa Ikerbasque ERC Fast Track 2026, que ofrece esa posibilidad a investigadores de cualquier nacionalidad que hayan obtenido una beca del Consejo Europeo de Investigación (European Research Council-ERC).

Este investigador fue beneficiario de una beca ERC Starting Grants 2025, dentro del panel Ciencias Sociales y Humanidades, por su propuesta presentada en la Universidad de Trier. No obstante, los investigadores tienen la oportunidad de hacer la portabilidad del proyecto a otra universidad, en este caso a la EHU, aunque mantendrá una parte de su trabajo en la universidad alemana.

Las ayudas Starting Grants están destinadas a apoyar a personal investigador que se encuentra en las primeras etapas de su carrera profesional, a lanzar sus propios proyectos y constituir equipos de investigación. A la convocatoria de 2025 se presentaron un total de 3.928 proyectos, pero solo 478 propuestas de científicos y científicas de 25 países europeos recibirán financiación por un valor total de 761 millones de euros. De esos, 28 proyectos se desarrollarán en centros de investigación y universidades de España.

El proyecto presentado por el investigador González Vázquez se denomina NORMA (Mapping Economic Growth through Container Standardisation in Ancient Mediterranean Trade) y tiene como objetivo reevaluar el papel de la intervención estatal en el crecimiento económico romano mediante la investigación de la estandarización de las ánforas de transporte, esenciales para el comercio a larga distancia.

La logística del comercio mediterráneo

En Campusa hemos estado con el doctor Mateo González para que no explique los pormenores de su trabajo y la razón por la que ha elegido la EHU para desarrollar su investigación.

¿En qué consiste su investigación?

Mi investigación se centra en el comercio antiguo y, en concreto, en el papel que desempeñaron las ánforas de transporte en la integración económica del Mediterráneo occidental durante la época romana republicana, entre los siglos II y I a. C. El proyecto ERC que acabo de iniciar, NORMA, estudia cómo la estandarización de esos contenedores cerámicos pudo transformar la producción, el transporte y la distribución de mercancías en ese periodo.

La idea de partida es bastante sencilla: las ánforas no eran solo recipientes para transportar vino, aceite u otros productos, sino también auténticos módulos logísticos. Su forma, volumen, peso y capacidad de estiba condicionaban cómo se cargaban los barcos, cuánto producto podía moverse y qué regiones podían conectarse comercialmente. En ese sentido, NORMA quiere ir un poco más allá de las explicaciones tradicionales, que suelen entender la expansión de ciertos tipos anfóricos como una simple respuesta al aumento de la demanda. El proyecto plantea si la propia estandarización de los contenedores pudo ser una de las condiciones que hizo posible escalar el comercio mediterráneo.

¿Qué supone esta beca para su trabajo?

Para mí, esta ayuda supone sobre todo un cambio de escala. Hasta ahora he trabajado dentro de proyectos más amplios, primero en Barcelona y después en Trier, combinando temas como el estudio de las ánforas, la epigrafía anfórica, el comercio antiguo, el paisaje y la simulación marítima. El ERC me permite reunir todas esas líneas en un proyecto propio, con continuidad, recursos y capacidad para formar un equipo.

En la práctica, la financiación me permitirá contratar a dos estudiantes de doctorado y a un investigador postdoctoral, organizar campañas de documentación en museos y depósitos arqueológicos de distintos países, generar nuevos datos mediante análisis morfométricos, 3D y epigráficos, y desarrollar herramientas digitales para estudiar la circulación de mercancías en el Mediterráneo antiguo. Todo esto sería muy difícil de abordar con proyectos de menor escala.

Pero, más allá de los recursos concretos, la beca supone también una forma de independencia científica. Me permite desarrollar una pregunta de largo recorrido –cómo la estandarización de los contenedores de transporte pudo afectar al crecimiento económico antiguo– con una metodología propia, combinando arqueología, historia económica, análisis de redes y simulación logística. No lo veo solo como la financiación de un proyecto concreto, sino como la posibilidad de consolidar una línea de trabajo que pueda crecer en los próximos años y servir también de base para futuros proyectos internacionales.

¿Por qué ha elegido la EHU?

Escogí la EHU porque Ikerbasque, la Fundación Vasca para la Ciencia, cuenta con una línea de atracción de talento pensada precisamente para investigadores que han conseguido ayudas europeas altamente competitivas como esta. En términos prácticos, eso ofrece una vía de estabilización dentro del sistema universitario vasco, algo que para mí era fundamental no solo para poder desarrollar con tranquilidad un proyecto de esta envergadura, sino también para situarme mejor de cara a futuros proyectos.

A veces sorprende un poco que haya escogido la EHU, aparentemente lejos del Mediterráneo, que es el escenario principal de mis investigaciones. Pero mi trayectoria reciente demuestra que la investigación marítima no depende necesariamente de estar cerca del mar. Durante los últimos cinco años he trabajado en la Universidad de Trier, en el corazón de Europa y junto a Luxemburgo, probablemente uno de los lugares más alejados del mar en el continente. Sin embargo, Trier se ha posicionado en los últimos años como una de las universidades pioneras en estudios históricos marítimos, sobre todo gracias a proyectos de reconstrucción y simulación de la navegación antigua.

Desde esa experiencia, creo que la EHU ofrece ahora una oportunidad excelente para desarrollar una línea propia en arqueología clásica, economía antigua y estudios marítimos desde Euskadi. Además, la universidad tiene una larga tradición en el ámbito de los Estudios Clásicos. Aunque la arqueología clásica ocupa actualmente un espacio todavía por reforzar, precisamente ahí veo una oportunidad para construir algo nuevo desde cero.

Información complementaria

Mateo González Vázquez se graduó en Historia en la Universidad de Barcelona y obtuvo el Premio Nacional de Excelencia Académica en Humanidades. Realizó un máster en Filosofía de la Historia Griega y Romana en la Universidad de Oxford y logró su título de doctor por la Universidad de Barcelona con una tesis sobre ‘Almacenamiento de alimentos entre los íberos del Mediterráneo noroccidental durante la Edad del Hierro’.

En el ámbito de la investigación, estuvo como becario de posgrado de la Fundación Obra Social «la Caixa» en la Universidad de Oxford, como investigador asociado en el Departamento de Historia Antigua de la Universidad de Barcelona y, desde abril de 2021, como investigador asociado en el Centro de Investigación para Europa de la Universidad de Trier.

Su trabajo combina arqueología de campo, análisis de cultura material y métodos digitales y cuantitativos para reconstruir procesos sociales y económicos de larga duración. Además de NORMA, codirige un proyecto sobre los sellos anfóricos del Kerameikos de Atenas en colaboración con el Instituto Arqueológico Alemán, y es coinvestigador principal de un proyecto arqueológico en el entorno de Empúries, con trabajos en Turó de les Corts, Muntanya Rodona y Vilanera. Ha participado en numerosos proyectos de excavación en España e Italia y formó parte del equipo de la misión arqueológica en el Monte Testaccio, en Roma, entre 2011 y 2019.