Ekain Rojo Labaien
La Vuelta ciclista, un altavoz social sin precedentes en contra del genocidio de Israel
Profesor del Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad y miembro del Grupo de Investigación NOR
- Cathedra
Fecha de primera publicación: 18/09/2025
La Vuelta Ciclista a España se ha erigido estos días en un imponente altavoz internacional para condenar el genocidio israelí en la franja de Gaza. La multitudinaria manifestación de la sociedad civil ha rebosado de banderas a favor de Palestina todo el recorrido y, en un acontecimiento sin precedentes, hasta varias etapas y el mismo final de la Vuelta en Madrid, se han detenido abruptamente como resultado de las protestas generalizadas. Incluso la ceremonia del pódium en honor a los vencedores se ha celebrado de forma clandestina por parte de los equipos participantes. De hecho, el solapamiento de la entrega de premios epitomiza lo acaecido en el trascurso de las tres semanas de prueba deportiva. Más allá del resultado de la victoria del ciclista Jonas Vingegaard, esta edición de la Vuelta a España ha supuesto un hito por la gran protesta social contra el genocidio.
El desencadenante de las reivindicaciones de la sociedad civil en el transcurso de la prueba deportiva ha sido la participación del equipo ciclista Israel Premier Tech. Siendo ese fruto de una iniciativa privada, también se trata de un recurso clave de diplomacia deportiva de Israel, que está financiado por el Ministerio de Turismo del Gobierno israelí. Así, cabe destacar que, pese al genocidio israelí en curso en Gaza en respuesta a los cientos de asesinatos y secuestros de Hamas en octubre de 2023, el equipo Israel Premier Tech y las demás representaciones deportivas y culturales israelíes han actuado con normalidad en la esfera internacional. Eso difiere visiblemente con el hecho de que entes internacionales expulsaran inmediatamente a cualquier representación rusa como castigo por la guerra en Ucrania. Pese a que la Corte Penal Internacional ha procesado a Benjamín Netanyahu y al exministro de Defensa israelí Yoav Gallant por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, y que investiga la acusación de genocidio contra Israel, el gobierno sionista no había sufrido hasta ahora ningún daño en la diplomacia reputacional.
Es en esa coyuntura internacional que se celebró la Vuelta Ciclista a España, y cuando los asesinatos cometidos por Israel en Gaza habían superado las 60.000 personas. Tras iniciarse en Italia, la Vuelta a España recorrió varios territorios del estado español, aumentando el fragor de las reivindicaciones con el paso de las jornadas. Ahí supuso un hito la implicación de la sociedad civil vasca, en el paso de la prueba por Navarra y en la multitudinaria etapa de Bilbao. Respondía a las protestas convocadas, entre otros, por el movimiento social Gernika-Palestina. En Bilbao, la prueba se detuvo tres kilómetros antes del final previsto, dado que algunos protestantes asaltaron las vallas del recorrido.
Es un hecho constatable que la sociedad civil ha empleado de una u otra manera la repercusión del deporte para trasladar el hastío ante la masacre acometida por Israel. Esa constatación descarta por sí solo el mantra asociado con frecuencia sobre el deporte, a saber, que se trata de un opio del poder para adormecer a la población. Contrariamente, el deporte ha resultado un caudal de protesta sin parangón, y difundida internacionalmente mediante la televisión y las redes sociales. La inserción de la prueba ciclista en las calles de pueblos y ciudades ha contribuido a ese alegato transformador de la sociedad civil.
Cabe destacar que mientras algunas reivindicaciones no han alterado el transcurso deportivo, otras han desfigurado excepcionalmente la prueba, como ocurrió en Bilbao. Así, esa dicotomía entre la protección del evento y las protestas sobre el genocidio han suscitado un debate en la opinión pública. Algunos partidos políticos han priorizado las protestas por ensamblar y proyectar el hastío popular contra el genocidio de Israel. Por el contrario, otros partidos han denunciado que diversos actos de protesta han puesto en peligro a los ciclistas y que la violación de las normas es ante todo inaceptable. Asimismo, se han vuelto a alzar voces tradicionales pidiendo separar el deporte de motivos políticos.
Dicho esto, es innegable que las reivindicaciones de la Vuelta Ciclista a España han fraguado un hito, de condena social contra la representación del estado sionista israelí y centrando el foco mundial en el genocidio en curso en Gaza. Es más, la protesta de la población en la carretera ha hecho que los organizadores de próximos eventos mundiales comiencen a solicitar a los organismos internacionales que expulsen toda representación deportiva o cultural del estado de Israel. El deporte ha comenzado así a erosionar el poder blando de Israel, tal y como lo hicieron las iniciativas de boicot en la era del ‘apartheid’ en Sudáfrica.
Por último, el tiempo dictaminará qué imagen se asocia sobre el País Vasco tras las acciones de protesta en la etapa da Bilbao. Si el de las reyertas y los problemas organizativos, o el de la sociedad precursora en mostrar hastío ante el genocidio en Gaza.