euskaraespañol

photocampus: imagen del día

Sare sozialak campusa

Un homenaje a la altura del maestro

La comunidad penal y criminológica internacional se reunió en Donostia para rendir tributo al profesor José Luis de la Cuesta Arzamendi

  • Crónica

Fecha de primera publicación: 23/09/2026

Jose Luis de la Cuesta con el Libro Homenaje | Foto: EHU

Durante dos jornadas el salón de actos de la Facultad de Educación, Filosofía y Antropología de Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU), en Donostia, acogió el Congreso Internacional ‘Un sistema penal humanista y resocializador, al servicio de la persona, de la justicia social y de la paz’, un homenaje al profesor José Luis de la Cuesta Arzamendi, Premio Euskadi de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades (2008), a las puertas de su jubilación. Fue, más que un congreso, un reencuentro.

El acto de apertura, presentado por las profesoras Ana Isabel Pérez y Gemma Varona, reunió a las máximas autoridades académicas e institucionales. El rector de la EHU, Joxerramon Bengoetxea, ensalzó la figura del homenajeado en su intervención. “José Luis consigue reunir como posiblemente nadie más en esta universidad todas las facetas que hemos destacado en nuestro plan estratégico 2026-2028. Los ámbitos principales a los que se dedica y se debe dedicar una universidad que se precie. La transferencia, la internacionalización, la gobernanza universitaria, la enseñanza, por supuesto, la investigación, la divulgación del conocimiento y el compromiso social y el cuidado de las personas. Todos estos son los ejes de nuestro plan estratégico. Todos estos ejes los ejemplifica y los magnifica José Luis”.

Iñaki Subijana, presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco y discípulo del homenajeado, a su vez recordó unas palabras que José Luis de la Cuesta le dedicó con ocasión de su nombramiento: “anda plácidamente entre los ruidos y la prisa. Y no olvides la paz que hay en el silencio”. Subijana lamentó que muchos días no conseguía cumplir este propósito, pero “lo tengo ahí. Como elemento orientador en el camino. José Luis eres una persona que ha logrado que su trayectoria vital acerque el ser al deber ser. Y lo ha hecho además mirando siempre lo existencial como si fuera la primera vez, pero sin olvidar lo aprendido. Gracias querido maestro”.

Completaron la apertura la consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, el Consejero de Ciencia, Universidades e Innovación, Juan Ignacio Pérez Iglesias, junto a la decana de la Facultad de Derecho, Enara Garro. Al homenaje asistió también el consejero de Seguridad, Bingen Zupiria.

Tras las intervenciones iniciales, se celebró la primera mesa, titulada ‘José Luis de la Cuesta, el maestro’, la cual marcó el tono de todo el encuentro. De la mano de los profesores Norberto de la Mata, Isidoro Blanco y Virginia Mayordomo, quedó dibujada una trayectoria en la que la excelencia académica es inseparable del compromiso humano. "Lo que siembres, eso recogerás", rezaba una de las ponencias; el propio congreso era la prueba. Y una palabra se repitió, mesa tras mesa, en boca de casi todos los que tomaron la palabra: generosidad.

Porque lo que siguió —cinco mesas que recorrieron la criminología internacional, la justicia climática y el Derecho penal ambiental, el papel de la inteligencia artificial en la investigación criminal o la relación imprescindible entre criminología y Derecho penal— no fue solo un despliegue académico de primer nivel. El programa reunió a algunas de las voces más reconocidas del panorama internacional —Lorenzo Picotti (Verona), John Vervaele (Utrecht), Luigi Foffani (Módena), José Luis Díez Ripollés, Juan Luis Gómez Colomer, Enrique Echeburua o Esther Giménez-Salinas, entre muchas otras—. Y no era casual. Elegido en 2004 en Beijing (China), durante una década José Luis de la Cuesta presidió la Asociación Internacional de Derecho Penal (AIDP), la más antigua en su campo, fundada en París (1924) como heredera de la Unión Internacional de Derecho Penal, a la que la Primera Guerra Mundial puso fin, y que fuera creada en 1889 en Viena por Franz von Liszt, Gerard van Hamel y Adolphe Prins. Buena parte de quienes tomaron la palabra son hoy sus dirigentes, colegas y discípulos: su presencia decía tanto como sus ponencias. No en vano acudió a rendirle homenaje Katalin Ligeti (Luxemburgo), actual presidenta de la AIDP —la primera mujer en ocupar el cargo en el siglo de historia de la asociación—, que fue secretaria general precisamente durante su segundo mandato. La sucesora honrando a quien dirigió la casa que ella preside ahora.

A ese reconocimiento académico se sumaba algo más difícil de programar: el afecto. Muchos de los ponentes eran, además, amigos de José Luis, personas a las que fue conociendo a lo largo de una vida entera dedicada al Derecho penal —también durante sus estancias en el Instituto Max Planck de Friburgo— y con las que tejió vínculos que iban mucho más allá de lo profesional. Admiración y amistad, de la mano. Eso se notó en la sala.

Libro Homenaje

El congreso se cerró con su momento más esperado. Sus discípulas y discípulos le hicieron entrega del Libro Homenaje, tres volúmenes, con más de 200 contribuciones, que fueron pasando de mano en mano, del primero al último, en un gesto tan sencillo como cargado de significado. Tomó entonces la palabra José Luis de la Cuesta, con una intervención de gran hondura académica y una emoción que se contagió a todo el auditorio.

El evento finalizó con la actuación de una de sus discípulas, Leire Berasaluze, quien cantó Agur Jaunak acompañada a la tiorba por el músico Enrike Solinís —fundador y director del Euskal Barrok Ensemble—.

El mejor homenaje a un maestro es el que le devuelven quienes aprendieron de él: la misma generosidad que todos le reconocían, devuelta durante dos días en forma de palabras, de música y de afecto.