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Enara Garro Carrera
Calidad de vida en las prisiones vascas: un diagnóstico necesario
Profesora Titular de Derecho penal. Coordinadora de la Cátedra UNESCO de Derechos Humanos y Poderes Públicos de la EHU
- Cathedra
Fecha de primera publicación: 19/06/2025
Las cárceles suelen ser vistas como un reflejo incómodo de nuestra sociedad. Se las considera, en muchas ocasiones, como un mal necesario, un lugar al que se envía a quienes no han sabido respetar las reglas mínimas de convivencia. Sin embargo, más allá de su función punitiva, existe un escaso interés social por lo que acontece en su interior. La mayoría prefiere ignorarlas, como si fuesen mundos paralelos que no merecen preocupación, o que no afectan a quienes respetan las normas.
No obstante, algunas personas defendemos que lo que sucede en los centros penitenciarios nos concierne a todos y todas. Desde la Cátedra UNESCO de Derechos Humanos y Poderes Públicos de la Universidad del País Vasco (EHU) hemos llevado a cabo un estudio en las tres cárceles vascas*, financiado por el Gobierno Vasco. El objetivo ha sido medir y describir la situación en esos centros, reconociendo que las condiciones en las que viven las personas internas constituyen un indicador clave para evaluar el respeto a los derechos humanos en cualquier Estado.
Pero ese análisis no solo tiene una dimensión ética o humanitaria. También resulta de gran utilidad desde un punto de vista instrumental: la aplicación periódica de métodos cuantitativos permite detectar cambios a lo largo del tiempo, identificar áreas de mejora y comprender qué aspectos funcionan y cuáles requieren atención, como puede ser la implementación de mejoras organizativas, la ampliación de los planes de tratamiento, o el aumento de las plantillas.
Con esa finalidad, tras la transferencia de la competencia en materia penitenciaria a Euskadi, un equipo de siete investigadores visitamos los tres centros penitenciarios vascos. Se administró un cuestionario, desarrollado en la Universidad de Cambridge, tanto a internos como a funcionarios, con el propósito de evaluar un aspecto aparentemente intangible: la “calidad de vida en prisión”. En total, respondieron 168 internos (de los cuales 139 eran hombres y 29 mujeres) y 58 trabajadores.
Los resultados, en línea con lo que se podría anticipar, aportan datos reveladores. Los internos valoran especialmente aspectos básicos y fundamentales que cualquier ser humano aprecia: un trato respetuoso, atención médica adecuada, la cobertura de necesidades básicas y, sobre todo, mantener contacto con sus familias. Sin embargo, la radiografía de las cárceles vascas revela carencias importantes, principalmente relacionadas con la falta de personal. La escasez de recursos humanos afecta la atención que recibe cada interno, generando una percepción de abandono o desorganización que puede provocar apatía o frustración, y que, en muchos casos, lleva a los internos a considerar su tiempo en prisión como una etapa perdida. Además, se observa que, en general, los internos no perciben que en la cárcel reciban apoyo para planificar su reinserción social o que el personal les ayude a progresar en los grados penitenciarios, lo que limita sus expectativas de cambio y recuperación.
Pese a ello, las valoraciones en torno a la relación entre internos y personal no parecen verse tan afectadas por esas carencias. Las relaciones, en su mayoría, se consideran recíprocamente buenas, especialmente en Zaballa y Basauri. Los datos confirman que las diferencias en la percepción de una prisión “decente” o “la peor” dependen en gran medida de cómo se desarrollan dichas relaciones, más que de las condiciones materiales o la estructura del centro. Quizá por esa percepción positiva, la calificación media que otorgan los internos a las cárceles vascas es de 5,2 sobre 10. Aunque esa puntuación pueda parecer modesta, hay que contextualizarla: quienes la otorgan son las personas privadas de libertad obligadas a vivir en ellas.
En Euskadi se ha dado un paso importante, imprescindible de hecho: el de preguntar. Con el diagnóstico en la mano, el siguiente reto consiste en actuar, en poner en marcha cambios que, acompañados de un monitoreo periódico que evalúe el desempeño de las cárceles, haga posible impulsar mejoras continuas y sostenibles.
*El Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco ha publicado el libro Informe sobre la situación en las cárceles vascas. Un estudio sobre la "calidad de vida en prisión" de las personas internas y el personal penitenciario, que dirigen Enara Garro y Jon Mirena Landa.